PENSANDO PENSANDO…
CCLXXV | CON LO BIEN QUE VIVÍAMOS SIN LA DICHOSA IA…
Jose Manuel Hernando
Director Creatividad Estratégica ATREVIA en tránsito
No hay que confundir regular con prohibir, y tal y como se van y se ven las cosas, esto de controlar la IA va de poner puertas al mar. En este post y sin pretender evangelizar sobre su adopción por una cuestión de mera supervivencia, quiero centrar mi reflexión en los San Pedros de la vida que por lo que sea la niegan tres veces; una por recelo, otra por miedo, y una más por que sí. Veamos. Leamos.
En estos días además de la muerte de Robe y la condena del fiscal general del estado, hay dos noticias que me han llamado poderosamente la atención, y que apenas han pasado sin pena ni gloria. La primera y dando la razón a Einstein sobre la infinitud de la estupidez humana, es la prohibición de un anuncio de McDonalds por el clamor popular de los neerlandeses, que criticaban que algo tan cálido como la navidad, no se puede dejar en las frías manos de la IA.
Y en el extremo opuesto el acuerdo entre Disney y OpenAI para integrar sus personajes en Sora y dejar que, de forma abierta, gratuita y colaborativa, sean los propios usuarios quienes creen y den vida sus historias. Y es que esto que estamos viviendo con la dichosa IA, y lo que nos queda por vivir, no es nada nuevo pues por lo que sea, siempre hemos sido reticentes al cambio por miedo, comodidad o por mera imbecilidad.
Foto Original:
Recuerdo que cuando salió Napster también se dijo que eso de la música digital había que controlarlo, porque iba a matar la creatividad musical. Y creyendo que cerrar era la solución, provocaron el abrir cientos de clones de descarga de música y al poco, de libros, programas, videojuegos, películas…. Y lejos de dar su brazo a torcer, los Goliat de la industria del ocio tiraron de contactos para hacer campañas que regañaran a los Davids piratas por su irresponsable conducta. Y como tampoco funciono, pues a multar a todo quisqui, a ver si era verdad lo de que la letra con sangre entra. Y lo consiguieron? Pues no. Fueron los Netflix’s y los Spotify’s de la vida los que democratizando el acceso al vídeo y al audio, y acabaron con la piratería. Y el sector? Pues creciendo y más fresco que nunca.
Y es que esta negación por todo lo nuevo y distinto, no es nada nuevo ni distinto. Tirando de memoria y hemeroteca nos trasladamos como no, a la famosa revolución industrial del siglo XIX. La invención de la máquina de vapor caló en todos los sectores industriales, invitando a los patilludos empresarios a prescindir de gran parte de su personal. Estos en vez de aceptar su destino o aprender a manejar las máquinas, decidieron sabotearlas y muerto el perro, se acabó la rabia. El término “sabotaje” proviene del francés “sabots”, zuecos en castellano, porque era lo que arrojaban a las máquinas para inutilizarlas y parar la producción. Consiguieron algo? Pues más allá de perpetuar el término, creo que no.
Otro caso famoso de negación del progreso fue la invención de la fotografía. Allá por el 1839 muchos artistas se ganaban el pan y el vino haciendo posajes, pasajes o paisajes con carácter onomástico, adorativo o meramente decorativo. Cuando Daguerre presentó su famoso daguerrotipo, muchos artistas viendo amenazar su modo de vida lo criticaron argumentando que la fotografía era un proceso mecánico que no merecía el estatus de «arte». El propio Baudelaire dijo algo que ahora nos suena muy muy cercano; que las máquinas no tienen alma, y que es imposible que reproduzcan lo impalpable e imaginario del ser humano… Tampoco les sirvió de mucho…
Y antes de llegar hasta el infinito hablando de vehículos rodados, libros digitales o divorcios express, vamos a cerrar con el sintetizador de música, ese aparatito que irrumpió en los no tan lejanos años 60 del siglo pasado y que cambió la forma de ver y entender la música. Y es que ese sustituto electrónico de los tradicionales instrumentos de cuerda y viento fueron criticados por puristas de lo tradicional del pelo de Neil Young o Eric Clapton, sin contar por supuesto a todos los músicos del Jazz como Miles Davis, que lo veían como una prostitución musical. Y poco tardaron en abrazarlos con la fiebre del converso…
Negar la evidencia y el obviar el futuro es irracional y peligroso. Salvar la mercería de Doña Pura, el kiosko de Paco o el puesto de chuches de Mari es muy bonito, pero poco realista. Hacer un vídeo, componer una canción o escribir un cuento es tan sencillo y rápido con la IA que da miedo, pero de ahí a decir que cual Skynet va a acabar con todo, va un abismo. Parafraseando a John Lennon, Vivir es lo que pasa mientras niegas la vida. Negar la evidencia no le frena, tan solo te deja atrás, porque esto de la IA no es e fin, tan solo es el principio. Por eso la pregunta no es si va a estar, sino si nosotros vamos a estar, y yo quiero estar. Y tú…?
Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente. ¿Hablamos?