BASADO EN HECHOS REALES

CCX | EL EFECTO MEDICI. PORQUE INNOVAR ES COSA DE DOS, O MÁS

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo ATREVIA Q&P 

El otro día recibiendo una clase magistral de Paco Bree, entre otras muchas cosas nos habló del efecto Medici, un concepto creado por el escritor sueco-estadounidense Francs Johansson, y que toma el nombre o más bien el apellido, de estos mecenas renacentistas. Y es que gracias a la financiación y apoyo que hicieron a investigadores, artistas, arquitectos, científicos y pensadores, consiguieron cambiar el mundo a base de combinar talento creativo. Una gran idea a resucitar en tiempos como estos tan necesitados de innovación. Veamos. Leamos…

Hace unas décadas se pensaba que la creatividad era algo innato, y que solo los iluminados por el dedo divino eran capaces de crear. Poco después se descubrió que era algo que se podía aprender, y ahí se lanzaron los gurús a fundar tituladas escuelas, escribir sesudos libros y dar cultas charlas para ayudar a que todos fueran mucho más creativos. Lo siguiente fue revisar este concepto y afirmar que aunque había un poco de don divino, había mucho de oficio terrenal. Y así se inauguró la era de los grandes nombres con apellido de la comunicación, cuya leyenda todavía resuena en los canales nostalgia de la publicidad. Con el nuevo siglo se vio que la creatividad era algo que se podía fomentar, y algún iluminado pensó que convertir las oficinas en una mezcla entre discopub y guardería era lo idóneo para despertar la tan deseada chispa creativa. Hasta que llegamos al momento actual que parece que ha impuesto un poco de cordura en el concepto, ya que habla de que innovar es algo cocreativo fruto de la suma de distintas micro especialidades.

Y esto que creemos tan novedoso, no lo es para nada. Como decíamos en la introducción del post, en el siglo XV los Medici pasaron a la historia más que por su vertiente financiera, por su apoyo a distintos artistas y científicos que convirtieron la ciudad de Florencia en el centro de innovación de la historia. Una especie de Silicon Valley pero en vez de germinar en garajes, se hacía en Palacios. Y aunque los libros de historia añaden a esta ayuda el concepto de “desinteresado”, me cuesta creer que una familia de banqueros hagan algo por puro amor al arte. Pero más allá de su interés o desinterés, lo cierto es que dieron la vuelta completa al mundo en lo que a cultura y pensamiento se refiere, y se dio por finalizada oficialmente la edad oscura. Y es que no cabe duda que hacer confluir talentos multidisciplinares en un mismo punto espacio temporal, inevitablemente desemboca en algo creativo.

Fue en el libro de Johansson “El efecto Médicide 2009 donde se usó por primera vez el término, y aunque más allá de la originalidad del nombre no descubrió nada nuevo, sí fue el primero en resucitar la idea. Y para ello entre otras muchas cosas, habla de la necesidad de generar un verdadero ecosistema creativo tipo el desarrollado por los Medici, para que las ideas fluyan. El libro ha tenido mucha repercusión desde su lanzamiento, aunque como suele pasar en casos como este, muchos han confundido churras con merinas realizando grandes inversiones en espacios creativos con futbolines, toboganes, cabinas de pensar y vending de chuches, y llenándolas de hackers, skaters, coldhunters y braintenders. Y el resto del universo, igual. Y que pasa cuando cambias todo pero no cambias nada? Pues eso, normalmente nada. Porque esto no solo va de tirar de head hunter, curriculum y talonario. Esto del efecto Medici es algo más. Y eso es lo que voy a intentar que veamos en este post.

EFECTO MEDICI
Foto Original:

Cartel película «El código Da Vinci»

2006

Ron Howard

Lo primero y más importante son las personas. Leo por ahí que las soft skills más demandadas para un profesional de la comunicación son el autoaprendizaje, el espíritu intraemprendedor y la inteligencia emocional. Eso significa más o menos que no hace falta contar con un ejército de gafa pasta aficionados a los robots de latón y los juegos de rol para generar un adecuado caldo de cultivo creativo. Para generar un ecosistema creativo más allá del largo de las patillas o del ancho de los pantalones, se deberá contar con gente curiosa, inquieta y sobre todo, empática. Son lo que yo llamo diablillos rojos por lo inquietos y picantes que son, pero son más difíciles de encontrar que los unicornios de colores.

Por supuesto el entorno es determinante para la compartición y generación de ideas, pero insisto en que no hace falta convertir la oficina en una versión lisérgica de Lucy in the sky whith diamonds. Importante es contar con un espacio flexible que se pueda convertir y adaptar según cada necesidad y momento. En el que puedas concentrarte, inspirarte, evadirte o relajarte. Que sea inspirador, positivo, vital, cómodo y colaborativo. Donde se pueda socializar, relajar, charlas, crear, y que permitan encontrar momentos para perderse o para encontrarse. Que se respire innovación y tecnología pero con sentido.  E importantísimo, que refleje la cultura de la compañía más allá de un ejercicio de vinilado.

Y fundamental, paciencia. Para crear hay que creer, y hablo de dinero. Por una parte y como yo siempre digo, esto de la creatividad no es una ciencia exacta que se rija por unos parámetros temporales. Aunque por supuesto hay que poner márgenes financieros razonables, una excesiva presión en obtener resultados emponzoña los resultados esperados. Y por otra parte está la inversión en equipos, persona, conocimiento, relaciones. Sabemos de lo que hablamos. Y algo muy importante, libertad. A Sony le costó mucho tiempo y dinero alcanzar una posición de liderazgo tras rechazar la idea de uno de sus ingenieros de entrar en el mundo del videojuego. Virgin nació como una tienda de discos y hoy tiene desde teléfonos móviles hasta líneas aéreas. Palm desapareció porque no vio que su salto lógico era el teléfono móvil. Amazón pasó de vender libros y música a ofrecer microcréditos y abrir supermercados. Abrir la mente es la clave. Y paciencia

EFECTO MEDICI

Oiremos hablar mucho de esto del efecto Medici. Según un estudio de la Universidad de Harvard, las personas creativas cuentan con unas conexiones neuronales distintas a las habituales que se activan cuando se encuentran con personas afines, y en entornos inspiradores. Generar esas conexiones neuronales depende de los estímulos que provengan del entorno de trabajo, de la capacidad para interactuar, y de los retos a superar. Pero crear ese grupo multidisciplinar de éxito, también es un trabajo creativo. Según Rei Inamoto, CTO de AKQA, para crear un grupo innovador se necesita contar con hipsters, hackers y hultlers. Un hipster es una mezcla de diseñador y creativo que sirve como contrapunto a las racionales mentes de los ingenieros. Un hacker es un fanático del código capaz de hacer realidad cualquier idea vinculada a la tecnología. Y un hustler es la mente práctica capaz de saber si algo va a funcionar, o no.

El principal error como decía antes, es buscar perfiles demasiado similares; ni todos creativos, ni todos ingenieros, ni todos sencillamente frikis. Los equipos deben ser ligeros para fomentar la agilidad y el entente en la toma decisiones. Por supuesto, deben estar y sentirse dentro pero fuera de la organización, alejado de las jerarquías tradicionales, de los condicionantes espacio temporales habituales. Hay que ser tolerantes a sus previsibles excentricidades, casi siempre inocentes, y a la montaña rusa de afrontar éxitos y fracasos. Pero importante es marcar hitos parciales temporales que además de correctivos, permitan revisar avances y vías de progreso.

Concluyo con el recuerdo de una película del año de mi nacimiento, en la que Charlon Heston interpreta al insigne Miguel Angel; el tormento y el éxtasis. Durante la película en la que el artista está pintando por encargo el techo de la Capilla Sixtina, Rex Harrison que interpreta al Papa Julio II le dice en multitud de ocasiones, “cuándo vais a acabar”, a lo que invariablemente respondía Miguel Angel “cuando termine”. Como decía antes, esto no es una ciencia exacta y la clave además de la habilidad de los “mecenas” para reunir la gente más adecuada, es no exigir resultados inmediatos. Parafraseando a Kennedy, si montas un hub creativo no preguntes qué puede hacer su innovación por tu empresa, pregúntate qué puedes hacer tú por que de verdad, surja la innovación. A tope.

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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