BASADO EN HECHOS REALES

CXCIV | 25 DE DICIEMBRE, ZOOM, ZOOM, ZOOM. QUÉ PASA CON LA CENA DE NAVIDAD DE EMPRESAS?

misterhello
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(disfrutando de los últimos rayos de sol del año…)

 

Tiempo de lectura estimada: 3 minutos

Cómo se va a celebrar la Navidad en las empresas? Va a ser evento con distanciamiento social o una adaptación virtual a lo de toda la vida? O sencillamente no se va a celebrar? Esta es una pregunta que ronda en la mayoría de despachos de dirección y a la que nadie tiene respuesta o por lo menos, no la que les gustaría oir. En este post doy una visión de lo que están haciendo la mayoría, y lo que bajo ningún concepto se va a hacer. Ya veremos como acaba todo esto. Veamos. Leamos…

Todos los años pasa lo mismo. Llegan estas fechas y o bien nos dejamos llevar por el más puro espíritu navideño, o sacamos nuestro lado más Grinch y despotricamos de todo y de todos. En el entorno laboral, tradicionalmente se organizan distintos festejos para acercar personas y compañías, agradeciendo el esfuerzo por el año que se cierra, y transmitiendo energías por el que se abre. Y a pesar de que un alto porcentaje de las personas aseguran que asisten por puro compromiso, siempre he sospechado que lo hacen con la boca chica.

Pero esta vez va a ser muy distinto, pues todo apunta que el año más marciano de nuestra vida va a concluir con unas navidades venusianas a la altura de lo esperado. Y es que las limitaciones de aforo impuestas por el Ministerio de Sanidad no parece que se vayan a relajar a corto y medio plazo, con lo que la celebración de la tradicional comida, cena, copa o festejo navideño, está más que cuestionada. Pero las empresas quieren hacer algo, y ahí es donde cogen el teléfono y llaman a agencias como la nuestra para que saquemos la varita mágica y les digamos qué hacer. Y qué hacemos desde ATREVIA? Pues abracadabra, pata de cabra, y a ver si con unos pases mágicos arreglamos su problema. 

No quiero tomarme esto a broma. Con más de 250.000 casos diarios positivos por COVID en Europa es más que evidente que los eventos lúdico-festivos no son ni de cerca una prioridad. Además la crisis económica y la precariedad en la que se están viendo muchos trabajadores y empresas, tampoco da motivo para muchas fiestas. E incluso para las que se han mantenido, tampoco les parece apropiado hacer ostentaciones innecesarias. Pero este tipo de eventos tiene más importancia de la que parece, sobre todo en un momento como este que necesitamos más que nunca un soplo de evasión de nuestro día a día, aunque sea por unas horas.

cena de navidad
Foto Original:

Cartel película «Pesadilla antes de Navidad»

1993

Henry Selick

Lo siento por los hosteleros por si pensaban salvar el año con las reservas de última hora, pero me temo que no se van a producir. Y este pésame es extensible a la multitud de negocios que giran alrededor de los eventos navideños como músicos, técnicos de sonido, montadores, decoradores, azafatas, floristas, presentadores y demás profesionales del directo a los que tampoco les sonará el teléfono. Y de nada sirve que rabien y pataleen diciendo que toman todas las medidas de seguridad inimaginables para que sus locales sean seguros. Simplemente es que las empresas no se la van a jugar. E incluso confiando más en sus propias instalaciones, ni siquiera se atreven a montar allí ningún sarao. Pero saben que algo hay que hacer. Pero el qué? Bueno, pues hay varias alternativas flotando aunque por supuesto, ni se aproximan al nivel de eficiencia del presencial de años anteriores.

Hace unos meses leía un artículo de un decorador de interiores que decía que la configuración de las casas había cambiado sustancialmente en los últimos años, entre otras cosas ampliando la zona de salón para dar respuesta a nuestro incremento de relaciones sociales, y reduciendo la de cocina ya que su función era meramente operativa para desembalar y emplatar las tarteras que te trae el uber eat de turno. Una vez más el COVID ha acelerado algunos mercados, y el de la restauración es uno de ellos. Siguiendo el patrón de la demanda la oferta se está adaptando, ampliando la zona de cocina y reduciendo la de mesas. Y es que uno de los nuevos formatos que lo va a petar este año es el reparto de packs de comida a la casa de los empleados para que de forma bastante artificiosa la verdad, puedan “cenar” con sus compañeros.

El proceso es un poco más sofisticado en función de quién lo ofrezca. El plan es enviar un “lunchbox”, normalmente para dos, a sus hogares, con un “save the date” para que se conecten un día determinado, a una hora determinada, a través de una red determinada. Sí, suena rarísimo, lo sé, pero a falta de plan, buenas son estas tortas. Ellos solo tienen que calentarlo, y conectarse y a partir de aquí, imaginación al poder. Muchas compañías como AEIA está preparando alternativas interesantes como charlas, juegos, animación, concursos, sorteos… Las posibilidades de la red son mucho más infinitas de lo que nos pueda parecer…

cena de navidad

Este formato de celebración estando bien tiene sus inconvenientes, pues además resultar un poco raro lo de comer delante de un ordenador vestido de gala, hay muchos modelos de familia más allá de la paternomaternal. Pero hay otras opciones no vinculadas a la restauración como son los juegos participativos tipo scaperoom o gymkanas, que han visto con éxito su traslación al mundo virtual. Los más viejos del lugar recordarán un programa de finales de los 70 llamado “El monstruo de Sanchezstein” en que Pepe Carabias disfrazado de un mini frankenstein, debía obedecer literalmente las órdenes que le daban los niños concursantes al grito de “Luis Ricardo cantidubidubidu, cantidubidubida, ya!». Esto es algo similar, pero en la calle y con una temática predefinida. Un actor con cámara frontal, deberá seguir las instrucciones de un equipo para superar unas pruebas en la ciudad hasta llegar a un punto de encuentro resolución donde con toda la compañía, celebrar el evento virtual. Curioso, pero hay otros.

Una gran idea es darle un giro a esto de las cenas de navidad, y convertirlo en un evento solidario vinculado o no, al momento COVID. Veamos. La media de gasto de las empresas españolas en eventos navideños oscila entre los 65 y 120 euros. Si pensamos en el número de empleados de en una gran compañía, el multiplicativo es demoledor. Dedicar ese importe a llevar algo de felicidad a determinados colectivos elegidos por los empleados con una cena especial, es algo que ya se lleva años haciendo con los regalos y que ahora con la pandemia, resultaría positivo y constructivo.

Y por supuesto están los eventos virtuales con toda la parafernalia tecnológica de realidad aumentada, escenarios sintéticos, sensores digitactiles, gafas de realidad virtual, escucha estereofónica, etcétera, etcétera, etcétera, que parece no están cuajando del todo tal vez por coste, tal vez por tiempo de preparación, o seguramente, porque un momento como este impone soluciones más cálidas y cercanas y menos sintéticas. Sea como fuere, está claro que algo vamos a hacer, aunque sea mandar un «vale por una  botella de benjamín y dos copas en el Carrefour de tu barrio», y brindar todos juntos. Y no me cabe duda que los mismos que en navidades anteriores se quejaban de tener que ir a la dichosa fiesta de navidad de la empresa, este año se quejarán de no tenerla. Sea como fuere, recordaremos por años este primero sin fiesta de navidad y espero, último. Que lo disfrutéis sea como sea.

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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