SOBRE COMUNICACIÓN INTERNA

CIII | SOBRE EMPLEADOS (Y MANDOS) TÓXICOS, Y SU GRADO DE TOXICIDAD

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Las palabras como el tamaño de los calcetines, se ponen de moda, y se pasan. Por ejemplo ahora se habla con naturalidad de los “haters”, los “trolls” y los “flammers” creyendo que además de ser algo nuevo, son lo mismo. Y no. Son distintas gradaciones de algo que lleva contaminando las empresas desde tiempos inmemoriales; los empleados tóxicos. Aquí analizamos la diferencia entre ellos y la forma de identificarlos de entre los otros.

 

Reconozco que la idea del cartel que tradicionalmente acompaña a mis post, en este caso no es original. Investigando he visto un artículo muy sesudo que abría con este tan acertado nombre, y me lo he apropiado. O como dicen los turcos, lo he homenajeado.

Pero más allá de la forma, vamos a ir al fondo del asunto. El común denominador de estos personajes tóxicos es su efecto destructivo sobre el clima laboral de las compañías y por tanto, sobre sus resultados. Con mayor o menor grado de intención, son capaces de dinamitar cualquier iniciativa de comunicación interna e incluso conducir a la compañía al abismo. Pero hay que saber lo que son y por qué lo son, antes de meter a todos en el mismo saco.

Y es que todos nos quejamos del trabajo, de los jefes, de los clientes, de los compañeros, pero no por eso somos tóxicos. Un ser tóxico es algo que va mucho más allá de la queja o el momento pesimista. Tóxico proviene del griego “toxicon farmakon”, y significa “veneno para las flechas”, lo que corrobora la de la RAE “que contiene veneno o produce un envenenamiento”. Un ser tóxico por tanto es una persona envenenada por mano propia o ajena, y su objetivo es producir daño de forma consciente y deliberada tanto a la organización, como a las personas que lo componen.

Y esto es algo que pasa abajo, en el medio y por supuesto, arriba. Según el libro “Nuevo management para dummiesde Juan Carlo Cubeiro y Ana María Castillo, cuatro de cada 10 jefes son tóxicos. Pero antes de entrar a hablar de los otros veamos las diferencias de los unos por orden de importancia y nivel de destrucción.

haters flamers trolls

Foto Original:

Cartel película “Pepi Luci Bom y otras chicas del montón”

1980

Pedro Almodovar

TROLLS

Es un tonto puro. El troll aprovecha cualquier ocasión para expresar su descontento universal, aunque ni gane ni pierda nada en ello. Por principio lo critica todo, lo polemiza todo, lo destruye todo. Su rabia no es producto de su exterior sino que es algo que habita en su interior y se autoenvenena constantemente. Vive por y para los demás, y su único objetivo en la vida es destruir y dañar. Anula cualquier iniciativa porque no sale de él, aunque sea incapaz de proponer nada. Adapta su criterio, apoyo y opinión en función de cada momento. Se alimenta del odio, con lo que a más odio generado, más energía para generarlo. Los trolls anulan cualquier iniciativa colaborativa, revientan cualquier encuesta de clima laboral y son fuente y canal de la rumorología más mordaz y destructiva. Todos hemos tenido a un trol cerca, y por un tema de salud mental, no hemos tardado mucho en tenerlo lo más lejos posible…

HATERS

Literalmente un hater es una persona que odia. Un hater suele ser alguien que ha sido castigado, repudiado o ninguneado y su único objetivo es demostrar a todos su eterna frustración. Se siente víctima incomprendida, y a diferencia del troll cree en lo que dice, y piensa que su expresión de odio hacia todo y todos es por una causa justa, la suya. Casi siempre focalizan su odio en su jefe, aunque no para de ver conspiraciones entre sus compañeros. No es exactamente un malo puro, pues no tiene porqué haberlo sido siempre ni serlo eternamente. La mejor fábrica de buenos haters es un mal mando. Si te encuentras con un hater no te lo tomes como algo personal. Odia a todo el mundo, está lleno de mezquindad, y reza para que llegue una guerra nuclear…

FLAMERS

Los flamers son personas que se encienden en determinados momentos o ante situaciones concretas. Casi siempre son cuestiones de ocultar errores, carencias de conocimiento o complejos de inferioridad. Aunque también son destructivos, su comportamiento suele ser ocasional y normalmente rectifican en su actitud, aunque a veces tarde o mal. Aunque lo camuflen bajo el abanderado de principios, es una cuestión de vanidad mal entendida. Es muy habitual encontrarse mandos flamer, y suele tratarse de profesionales conscientes de haber superado su máximo grado de incompetencia. Lo mejor ante un personaje así es no echarle gasolina para no hacerle estallar. El tiempo suele enfriarlos.

Y una vez caracterizados, vamos a identificarlos. Estos son los rasgos que suelen caracterizar a los empleados tóxicos:

  • Dudan constantemente la capacidad y conocimientos de sus compañeros
  • Todo lo tratan en negativo, hasta las cosas más positivas
  • Son una fuente inagotable de conflictos, incluso en lo más nimio
  • Nunca jamás asumen sus errores, y buscan a alguien que pague por ellos
  • Son incapaces de trabajar en equipo
  • Sufren constantes y repentinos cambios de humor
  • No suelen compartir su vida privada, pero les encanta saber de la de los demás

Y más o menos, esto es un mando tóxico

  • Son arrogantes, vanidosos y comunican de forma deficiente e insuficiente
  • No tienen en cuenta los deseos y necesidades de su equipo
  • Son bastante dictatoriales en la toma de decisiones, penalizan los desafíos y premian la sumisión
  • Tienen muy poca paciencia, se irritan con facilidad si se les cuestiona
  • Aunque pierda la empresa, son inflexibles en sus decisiones
  • Son extraordinariamente controladores en lo más básico, pero suelen abdicar (más que delegar) en las cosas realmente importantes
  • Gestionan mal el tiempo, tanto el suyo como el de los suyos
  • Camuflan su inseguridad y necedad bajo capas de vanidad
  • Su realidad está alejada de la de los demás, y no le importa

Hasta aquí el post. Haz un ejercicio de observación y reflexión, y si tienes un compañero o un mando tóxico solo te puedo dar un consejo: huye…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?