BASADO EN HECHOS REALES

CLI | SI YA ES DIFÍCIL SOBREVIVIR A UN SER TÓXICO, IMAGINA A UN CÁNCER…

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo #ATREVIA

(TIEMPO DE LECTURA APROXIMADA: 5 mins.)

Todos hemos coincidido personal o profesionalmente con el típico ser tóxico que contamina todo lo que le rodea. Pero muy pocos han tenido la desgracia de convivir con un cáncer. Al primero le esquivas con una cobra, pero del segundo no podrás; es letal. Hablemos un poco sobre el peor enemigo que existe del clima laboral, el cáncer. Veamos. Leamos…

 

Pulmón, corazón, músculo, cerebro… Una compañía es como un organismo vivo, y escribir un post comparando misiones de departamento con funciones del cuerpo sería interesante, pero de momento lo dejo en una introducción del actual para enmarcar la temática. Porque igual que existen tumores malignos que tienden a invadir y destruir los tejidos orgánicos de una persona, también hay personas que destruyen o dañan gravemente a una compañía y sus integrantes.

A veces me sorprende oir a directores de rrhh solicitando recetas mágicas para generar un buen clima laboral. Este requerimiento me recuerda a conversaciones que he tenido con amigos sobre la clave del éxito de algo que en España no sobran pero abundan, los bares. Y es que el secreto para que un bar funcione no es un secreto, es una combinación de diversos factores y sin duda el determinante, es el personal. Y es que no hay que estudiar costosos master para saber que el valor presente y futuro de una compañía, está en su talento; en su nivel de involucración, de implicación, de integración, de compromiso. Y ahora que tan de moda está hablar de felicidad en el trabajo y en la repercusión directa en los resultados, su contra o ausencia es un impulsor natural de la infelicidad. Y eso se traduce en un color, el rojo de los números…

Es más que evidente que las empresas siempre han buscado buenos profesionales, y la tendencia ahora es que además, sean buenas personas. El identificar el primer colectivo es complicado pero posible. El que coincida con el segundo requisito ya es harina de otro costal. Y es que probar que un candidato cuenta con los conocimientos que requiere su cargo se puede determinar con una sencilla dinámica de preguntas y respuestas, pero intuir si su proceder en su entorno laboral es más propio de James Manson o de la Madre Teresa de Calcuta, es un poco más complicado, sobre todo si se accede a través del famoso modelo de selección “do it yourself”.

MISTERHELLO

Foto Original:

Cartel película «Natural Born Killers»

1994

OliverStone

Al igual que entrar a lo loco en páginas web en apariencia inocentes suele provocar una infección de virus que los informáticos te solucionan con un formateado de disco duro, contratar a lo loco a profesionales en apariencia inocentes puede provocar el incorporar a la plantilla peligrosos seres tóxicos o letales cuya eliminación no se resuelve con un formateado y una recarga de backup.

Y digo esto porque a lo largo de mi carrera profesional me he encontrado con un par de ellos, y son más letales que Predator en el país de los Ewoks. Son personas que antepone su propia supervivencia a la salud de su empresa, de sus mandos, de su equipo. Su lema es “antes morir que perder la vida”. Pueden estar latentes un tiempo pero cuando se revelan, se expanden con rapidez y contaminan todos los órganos vivos de la compañía. Conspiran, maldicen y malmeten para ocultar sus propios errores. Magnifican los ajenos bajo una falsa apariencia de profesionalidad y compromiso. Justifican su mediocridad con carencias de recursos, fallas directivas o analfabetismo laboral. Son pacientes y siempre están activos, observan, esperan y manipulan lo que ven a su conveniencia.

El principal peligro de este cáncer es su capacidad para producir el máximo daño posible al máximo número posible de personas en el mínimo tiempo posible. Si tuviera que retratarse en una fábula elegiría de la del escorpión y la tortuga cuando la exige cruzar a la otra orilla sobre su caparazón y en medio del trayecto la pica. Por qué lo has hecho? pregunta la tortuga, vamos a morir ambos. Sí, lo sé, pero no puedo evitarlo. Está en mi naturaleza. Pues algo parecido pasa con un cáncer. Si le dijeran “pide lo que quieras, y a tu enemigo le daré el doble”, no dudaría en decir que le arrancaran un ojo…

MISTERHELLO

Si tuviera que clasificarlo dentro de una de las categorías que expuse en el post sobre Cipolla, no tengo muy claro si es un malo puro, un tonto integral, o un ser que está por encima de ambos. Además son activadores y potenciadores del duelo laboral del que hablábamos en otro post, contando además con la capacidad de incorporar una fase más; suicidio o muerte.

Y es que lo peor de todo es que una vez se ha activado, es prácticamente invencible. Un empleado tóxico se puede neutralizar o cambiar, pero un cáncer no. Atacarle es como echar agua  al fuego. Combatir el fuego con fuego tampoco vale, es Valirio. Cualquier acción para acabar con él es intrusiva y lesiva. Convivir con él activa las glándulas de protección y te pasas más tiempo guardando la ropa que nadando. Y como somos falibles y el cáncer vigila, fallas, y ahí está él rasgándose las vestiduras de la profesionalidad. La energía, entusiasmo y compromiso se degradan y corrompen hasta desaparecer. El tedio, la desidia y el abatimiento se instaura, y acabas siendo parte del tejido enfermo.

Por experiencia sé que solo hay una forma de acabar con un cáncer; meter bisturí. Suena drástico y lo es. La convalecencia es lenta y siempre hay riesgo de metástasis en forma de compañeros infecados. Queda gente en el camino y el negocio se resiente, pero a veces ya no es una cuestión de vivir, sino de sobrevivir. Por suerte igual que hay muchos empleados tóxicos, no hay mucho cáncer en las compañías. Mi consejo si te encuentras con uno es ignorarlo y hacerte el muerto; con un poco de suerte lo creerá e irá a por otro. Y si no funciona como decía Nexus 6 al final de Blade Runner, “…todo tu trabajo se perderá como lágrimas en la lluvia. Prepárate a morir…”

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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