PENSANDO PENSANDO…

CLVIII | GENERACIÓN SILVER; CARGA LABORAL U OPORTUNIDAD CULTURAL?​

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo #ATREVIA

(TIEMPO DE LECTURA APROXIMADA: 4,0 mins.)

Está claro que como con lo del método Milton, lo del target laboral estrella también está sujeto a modas y momentos. Llevamos mucho tiempo hablando de los jóvenes y ahora nos hemos ido al otro extremo, a los que superan los 50 años y que se ha dado por llamar Silvers. Demonizados en las últimas décadas, ahora su rol dentro de las organizaciones está empezando a cobrar relevancia, y muchos les empiezan a ver más que como un problema, una solución para los desfases provocados por los X, Y y Z’s. Veamos. Leamos…

Recuerdo que cuando era joven, de edad, escuchaba con agrado una campaña de El Corte Inglés que bajo el claim “Qué grande es ser joven”, nos animaba desafiar la forma de ver y entender la vida de nuestros mayores. En esos momentos tenía sentido, aunque la reivindicación lejos de proclamar consignas laborales o sociales, se centraba en algo tan frívolo como la forma de vestir, que tampoco es que fuera mínimamente transgresor, la verdad. Pero aunque en su momento los jóvenes no éramos ni de cerca el target de moda, la esencia del mensaje caló un par de décadas después dando el máximo protagonismo social, cultural y sobre todo laboral a este segmento de envidiada mocedad.

Cuando seas padre comerás huevos“ era una consigna que entonces, cortaba cualquier conato de rebeldía generacional en las compañías. Y es que en aquellos tiempos de inmovilismo por encima de todo se valoraba la serenidad y seguridad que daba la experiencia de los más mayores. Hasta que de repente con el nuevo siglo, emergen jóvenes organizaciones para satisfacer las nuevas demandas de mercado, y cambian las reglas del juego. Las férreas estructuras jerárquicas, la falta de enfoque hacia la innovación y la ausencia de personal cualificado provoca el derrumbe de muchas de los grandes monolitos corporativos, cambiando en muy pocos años el panorama económico mundial. Y es entonces donde se devalúa el valor de los Silvers en pro de la sobrevaluación de los más jóvenes que irrumpen en el mercado como elefantes en cacharrería, cuestionando y enterrando a todos y todo, lo que sea anterior a ellos .

Y así pasa lo que pasa. Los desafíos a los que se enfrenta el nuevo mercado sentencia como apestados a los más veteranos considerando que ni quieren, ni saben, ni pueden. Y empiezan los despidos masivos, las prejubilaciones con mayor o menor grado de empatía, el moobing laboral y otras prácticas no del todo éticas para acabar con este molesto personal por un tema puro de supervivencia. Y las plantillas más senior se sustituyen por una avalancha de Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados que con el entusiasmo propio de su edad, reinventan las empresas hasta desdibujarlas tanto que borran la esencia que un día les hizo nacer. La realidad actual es que la mayoría de las organizaciones han visto claro que ni los unos son el problema ni los otros la solución, y que la pérdida de identidad cultural es un problema que como el de la capa de ozono, ya no se puede resolver. Y es ahora cuando miran con otros ojos a los asustados empleados que sobrevivieron a la quema y a los que cada vez con más intensidad, se van incorporando a la ciudad de “Los Pesares”.

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Foto Original:

Cartel película «El hombre bicentenario»

1999

Chris Columbus

Vamos a dar una serie de datos de eso que les gusta tanto a los más sesudos. Somos el segundo país más longevo del mundo después de Japón. Según el INE, en tan solo 17 años hemos pasado del 19% al 31% de población laboral activa mayor de 50 años. Y si seguimos a este ritmo, uno de cada cuatro españoles será un silver en menos de diez años. Teniendo en cuenta que el 4% de los europeos entre 50 y 65 años se encuentran inactivos laboralmente, es más que evidente que si juntas todos estos datos, tenemos un problema social entre muy grave y gravísimo. Me gusta una reflexión que compartió Benigno Lacor en el reciente II Encuentro de Economía Senior: “Si toda la población europea mayor de 50 años se agrupara en un único país, sería la tercera potencia económica del mundo”. Muy heavy, no?

Pero realmente los SIlvers ni quieren, ni pueden, ni saben? Lo dudo. Según leo, la anterior a los Silvers fue la generación silenciosa, compuesta por los nacidos entre los años 30 y 50. Su nombre se debe al grado de sumisión y lealtad propio de una sociedad forzada a la industrialización, y al sometimiento de la dictadura en el caso de España. La de los actuales Silvers, fue la posterior. Vivieron sin vivir con Franco y Gorbachov. Participaron sin participar en la transición y la democracia. Observaron sin observar el 23F y los 20N. Se movieron moviendo la movida. Y a pesar de estar más formados e informados que sus padres, entraron en el mundo laboral igual que ellos, por la puerta pequeña. Pero a diferencia de ellos no fuimos ni de cerca sumisos ni silenciosos, y seguimos sin serlo.

Los silvers por lo que han vivido, tienen unas virtudes que no lo tuvieron ni las generaciones anteriores ni por supuesto, las posteriores. Son comprometidos y fieles a las compañías, no por sumisión sino por convencimiento. A diferencia del descrédito conseguido con los masters regalados y las carreras compradas, su preparación académica la obtuvieron con muchos esfuerzo, sacrificio y tesón, lo que implica contar con unos principios muy valiosos sobre ética, trabajo en equipo y orientación a resultados. Los valores asociados a las nuevas generaciones son innegables y no me parece el momento ahora de ensalzarlas, pero le lema de Kerouac de “adelante, siempre adelante” puede dejar un “atrás” peligroso e incómodo a medio plazo. Por eso creo que los nuevos modelos organizativos deben apostar por el equilibrio, extrayendo y potenciando lo mejor de ambos mundos.

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El que una de las grandes apuestas laborales en materia de igualdad debe ser luchar contra la discriminación por motivos de edad, es un melón que muy pocos se atreven a abrir. Al igual que con otras desigualdades como la racial o de género, todos tenemos unos sesgos que excluyen a las personas que no sean millennials de cualquier proceso de selección o de transformación cultural. Y así asistimos impotentes cómo profesional en su momento de máximo esplendor y potencialidad son arrinconados, dirigidos a vías muertas o prejubilados. Y la realidad es que cuentan con un excelente estado de salud física, mental, intelectual y emocional.

Ni todos los millennials son alto potencial, ni todos el resto son casos perdidos. Por supuesto que un Silver no es un nativo digital, pero la incorporación de las nuevas tecnologías a su vida es más natural que la de las siguientes generaciones, pues el conocer la realidad anterior les ayuda a discernir entre lo necesario y lo accesorio. Es por ello que a diferencia de las nuevas generaciones que tienden a adoptar nuevas formas de vida sin reflexionar ni constatar, ellos son más reflexivos y cautos, con el consiguiente reflejo en su forma de trabajar. Cierto es que todos conocemos al típico/a mando cincuentón/a con tan poco carácter como paciencia, se niega a renovarse ni a morir. Pero bueno, por suerte para ellos y para todos, ese grupo ya está casi todo jubilado o prejubilado con honores. No sé si es una cuestión de trabajar el miedo o de ilusionar, pero toca construir y no destruir. 

Concluyo con una reflexión. Iñaki Ortega en su blog nos recuerda que nos enfrentamos al reto de “rejuvenecer la economía con una población que peina canas”. Y es que asumiendo que es una realidad más presente que futura, el tema de los Silvers hay que plantearlo más desde la visión de las soluciones que desde la afirmación de la problemática. Cada vez más, las compañías deben poner como  eje estratégico en sus planes de comunicación interna este concepto, y analizar y construir estrategias realistas y efectivas para aprovechar su gran potencial todavía presente y emergente. Tal y como dijo Carlos Slim “en una sociedad del conocimiento postindustrial, a los 65 años uno está en su plenitud, en su mejor momento profesional”. Y si eso lo dice uno de los hombres más ricos del mundo, algo de razón debe tener, no? Y si no, que me lo digan a mi…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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