BASADO EN HECHOS REALES

CLX | DEPRESIÓN LABORAL, LA NUEVA PANDEMIA DEL SIGLO XXI?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo #ATREVIA

Conocer una visión realista sobre la depresión laboral, te llevará unos tres minutos…

Decir que estás un poco depre queda incluso cool. Pero no confundirlo con pasar una depresión. Hasta que no tenemos cerca una persona con ese problema, no lo valoramos en su justa medida. En este post investigamos causas y efectos de esta enfermedad en el entorno laboral, y profundizamos sobre el modo de comportarnos ante una persona que lo sufre. Veamos. Leamos.

Según la OMS es un mal que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo, lo que significa que una de cada seis lo sufrirán en algún momento de su vida. Hablamos de aproximadamente el equivalente a toda la población de Estados Unidos. Por eso no es extraño que este mismo organismo oficial asegure que en el 2030 será la primera causa de baja laboral en España. Lo peor es que el motivo prioritario  es por una mala organización del trabajo…

Bien pero, qué es la depresión? Buena pregunta. Para empezar, es una enfermedad, y esto que parece demasiado obvio no lo es, pues su principal problema es que no somos capaces de identificarlo. Y es que la depresión no es como la viruela que se nos llena la cara de granos, o el colesterol que hacen saltar todas las alarmas de nuestros análisis anuales. Los síntomas de la depresión pueden pasar relativamente inadvertidos a los ojos comunes, se puede presentar un aspecto físico y emotivo de lo más saludable y sin embargo sufrir o estar a punto de tener una profunda. Y lo peor de todo es que una persona con esta enfermedad suele tardar una media de 10 años en ponerse en manos especializadas… 

Y es que se tiende a confundir el “estar depres” con tener una depresión. Una depre es un mal día o una mala época, que se pasa con una buena noticia, una cervecita con los amigos o con un fin de semana largo. Una depresión no está directamente relacionada con un momento negativo o un revés en la vida, es una enfermedad mental a la que nadie somos inmunes. Y si no pensad en casos como Avicii o Robin Williams, que en lo más alto de su carrera entran en una profunda depresión, y deciden quitarse la vida. Qué motivos tenían para hacerlo? Ninguno que nosotros podamos entender pero ahí están, o más bien, ahí no están. Lo más curioso del caso es que el suicidio, se considera accidente laboral…

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Foto Original:

Cartel película «Abyss»

1989

James Cameron

Antes de seguir con el post, quería compartir contigo un testimonio que oí el otro día en Ted Talk. Se trata de Ana Ribera, una mujer con depresión que con una sinceridad brutal, comparte su caso. Su relato nos sumerge en el día a día de una persona con depresión, y nos presenta su realidad desde su propia mirada. Una gran lección de vida que me anima a invitarte a que si no lo has hecho, para ahora de leer este post, y dedícale unos minutos. De verdad que merece la pena… Ver video Ted aqui

Para una depresión no hay curas milagrosas ni placebos. Actualmente en España afecta al 5% de la población, y representan el 10% de las bajas laborales. Pero el problema con esta enfermedad a veces no es tanto el absentismo laboral sino el presentismo, pues el miedo al despido o al rechazo social hace que los trabajadores no asuman o compartan su estado, y acudan a su trabajo enfermos, con lo que ello conlleva para la empresa, y para él mismo. Y es que una persona con depresión además de disminuir notablemente su productividad y en función de su puesto suponer un peligro de seguridad laboral, acrecienta su problema al no ponerse en tratamiento. 

Todos los psiquiatras coinciden en definir el cuadro clínico de la depresión así; apatía, pérdida de interés en aficiones, cambios en el apetito, trastornos del sueño, baja autoestima, dificultad para concentrarse, sentimiento de agotamiento, reducción de la energía, conatos de pensamientos suicidas… Si tú eres un profesional perteneciente a un sector laboral propicio al estrés, es posible que tengas más de uno de estos síntomas, pero tranquilo, esto no significa que lo tengas, aunque es importante que lo vigiles, hagas seguimiento y si ves que empieza a convertirse en un problema para tus entornos personales y laborales, ponerte en manos profesionales antes de que no haya vuelta atrás.

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Está claro que vivimos en un mundo laboral donde los resultados se imponen por encima de todo, y eso hace que la presión a veces sea excesiva. Recuerdo el caso de France Telecom que saltó a los medios hace unos años en el que procesaron a altos directivos de la compañía por provocar el suicidio de 19 trabajadores, y el intento de 12 más entre 2007 y 2011. Peor fue el caso de los dos trabajadores de Mitsubishi que se suicidaron en Japón hace cuatro años, y que obligaron al gobierno Nipón a realizar un estudio que revelaba más de 2.000 casos de suicidio anuales, de los que una tercera parte están relacionados con el agotamiento físico y mental. Y es que a pesar de las leyes, el sentido común, los derechos humanos y lo que hemos aprendido de recursos humanos, el dinero manda, y manda mucho…

Lo que está claro es que aunque todos podemos caer en una depresión, un entorno laboral hostil puede agravar o acelerar un cuadro depresivo. Es más que evidente que la solución pasa por que las compañías impulsen culturas corporativas que pongan a las personas por encima de los resultados, pero eso es como pedir al escorpión que no pique a la tortuga sobre la que está cruzando el río; está en su naturaleza. Pero esto no solo es solo problema empresarial, también es el entorno social. Es más que conocido el mito de que si no quieres currar, vas al médico y pides una baja por depresión. Y otro tema importante, y es que muchas veces se piensa que la depresión es síntoma de debilidad o falta de coraje para enfrentarse a la vida, de ahí los consejos bien intencionados de “pero sal…” “conoce gente…” “busca pareja….” “vete al cine…” Como dice Ana Ribera en su TedTalk, si quieres ayudar a alguien con depresión, tan solo convéncele, ponle en manos expertas, y acompáñale en su viaje. Lo demás es como ponerte un lazito para apoyar una causa cualquiera…

Termino diciendo que aunque entrar es más fácil de lo que todos creemos, de la depresión se sale, o por lo menos en un 70% de los casos así es. Pero a lo que hay que tender no es tanto a aumentar este ratio, sino a reducir su número, y ahí las compañías tienen mucho que hacer y decir. Porque está claro que una cultura corporativa que ponga a las personas en el centro de su negocio tiene muchas más posibilidades de sobrevivir y crecer en la nueva economía que las que justifican todo con los resultados económicos. Porque una vez más, las personas son los verdaderos motores de progreso, o por lo menos yo lo veo así. Y tú?

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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