SOBRE COMUNICACIÓN INTERNA
CCLXXXII | VALE, TU EMPRESA HA COMPRADO A LA MIA. Y NOSOTROS QUÉ?
Jose Manuel Hernando
Director Creativo Regional LATAM ATREVIA
Esto de las empresas de comprar y dejarse comprar, como el decir que te gusta Bad Bunny o llevar un meñecajo colgado del portátil, está de moda. Pero una vez comprados, que pasa con los vendidos? Cómo se gestiona su incertidumbre? Hay un traspaso de cultura corporativa? Esta y muchas preguntas más son las que me hago yo, y aunque estoy seguro no voy a dar respuesta en este post, por lo menos pondrá en evidencia una verdad incómoda. Veamos. Leamos…
De forma cíclica el mercado se satura de oferta, y como la demanda da lo que da, se abre un periodo de recomposición a base de fusiones, absorciones o adquisiciones en la que lo normal es que el chico se deje comer por el grande para ser más grande, o menos chico. Este fenómeno que se conoce como «olas de consolidación” es algo que se repite de forma cíclica por oleadas, y según los que saben de esto, estamos en el momento de subidón subidón de esta ola.
Y esto es así es porque las compañías se han dado cuenta de que lo del crecer de forma inorgánico no funciona, bien por falta de tiempo, de recursos, de conocimientos, o de todo a la vez. Así, se lanzan a una carrera desenfrenada para ver qué hay en el mercado, y comprar comprar comprar. Y como lo normal en ese proceso es ver más los números que las letras, lo de la integración de plantillas lo solucionan con una apresurada videollamada, un almibarado vídeo emocional y un bonito Welcome Kit con el inevitable boli, molesquín, totebag y lanyard. Y esto como lo de tomar picante, tiene consecuencias…
Foto Original:
La consecuencia más inmediata y evidente es la pérdida masiva de productividad, seguida muy de cerca de la fuga de talento útil, y por supuesto, la desvinculación emocional total. Y es en ese momento en el que se dan cuenta que recuperar la confianza y desterrar los bulos es más difícil que desmentir lo de Ricky Martin, el perro y la mermelada, nos llaman a los creativos para que despleguemos toda nuestra magia y deshagamos ese nudo gordiano que les aprieta un poco por debajo de la cintura.
Decía Nassim N. Taleb que el mayor peligro de una compra es “tener la ilusión de que se ha gestionado y controlado la incertidumbre”. En una vuelta de tuerca más, David M. Schweiger demostró que “la ausencia de gestión adecuada de la incertidumbre destruye el valor de la compra por el impacto psicológico negativo que produce”. Y para rematar, Mitchel Marks y Philip Mirvis hablan del síndrome de la fusión, un “estado de estrés crónico, autoprotección y rumores destructivos que se produce al someter a las personas a un sólido vacío de información, o a la desconfianza por la transmitida”. Vamos, que no es que lo diga yo, que es algo muy serio…
Y qué hacemos? Tal como ya advertía en la intro, yo no tengo la respuesta concreta, pues si cada empresa es un mundo, la unión de dos es un universo. Lo primero y más importante es de primero de comunicación interna; detrás de los números hay personas, y las compañías suelen ser las personas que las componen. Y lo segundo es que no hay una única solución para el problema, pues en este caso más que en otro cualquiera, es importante alinear posibilidades y realidades antes de diseñar un plan de acción. Lo que sí está claro es que está mostrado y demostrado que si no se gestiona la incertidumbre en tiempos y forma, el deseado big Bang torna a Big Crunch, y ahí ya si que no hay nada que hacer.
Para concluir, comparto el famoso experimento de Schweiger y DeNisi para demostrar el poder de la gestión de la información. Se dividió en dos grupos a los colaboradores de dos empresas recién fusionadas, uno al que se pretendía proteger de la incertidumbre con mensajes edulcorados, vacíos y tardíos, y otro al que se exponía la realidad con información veraz, puntual y completa, incluso cuando la respuesta era “todavía no lo sabemos”. El resultado fue que la satisfacción del primer grupo cayó a mínimos, se perdió completamente el compromiso, y el estrés se disparó, mientras que el segundo mantuvo estables sus niveles de productividad, satisfacción y compromiso, demostrando que se tolera mejor la realidad puntual, que la incertidumbre prolongada. Ahí lo dejo…
Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente. ¿Hablamos?