BASADO EN HECHOS REALES

CLXXII | COVID-19; UNA HISTORIA DE HÉROES Y VILLANOS LABORALES​

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(desde mi retiro responsable)

 

Tiempo de lectura estimada: 3 minutos

Vivimos en un momento de héroes, esos grupos de profesionales que están ahí para que nosotros podamos seguir estando aquí. Pero un héroe necesita un villano contra el que luchar, y no hablamos necesariamente del COVID-19, sino de las personas e instituciones contras las que cargamos nuestra frustración, miedo y odio. En este post reflexiono sobre el papel de las compañías en este curioso momento que nos ha tocado vivir, y en si está justificado ese rol de villanos que se les atribuye. Veamos. Leamos…

El mundo necesita héroes. Héroes que nos cuiden y nos protejan. Que nos guíen y nos salven. Que vigilen y ajusticien. Que nos salven y nos curen. Y nos gusta identificarlos, aplaudirles, admirarlos, amarlos. Y si nos llega un vídeo por whtashapp de ellos o sobre ellos, antes de terminar de verlo lo reenviamos porque se lo han ganado a pulso. Y si nos piden que salgamos al balcón para aplaudirles, nos entregamos con entusiasmo y pasión aunque no sepamos si lo hacemos por los sanitarios, por el gremio de taxistas o por las castañeras de Vallecas. Y si conocemos a alguno le seguimos y animamos, y en nuestros círculos más sociales presumimos de amistad y del conocimiento que solo nosotros poseemos por pura transmisión directa.Y casi sin que nos lo pidan, mandamos vídeos, dibujos, audios, fotos porque somos así, porque queremos pensar que somos un poco como ellos o más bien, que ellos son un poco así por nosotros.

Secretamente les envidiamos porque aunque anónimos, se les conoce y reconoce como héroes. Y tal vez por eso despertamos nuestro lado más solidario y prendemos lacitos, enarbolamos banderas y colgamos pancartas, para demostrar lo gente de bien que somos. Y repasamos nuestra agenda de contactos y tiramos de teléfono o whatsapp para que todos nos sintamos acompañados. Y si alguien está sufriendo, le brindamos todos nuestro cariño y hacemos nuestro su dolor. Y en un arrebato de fraternidad y concordia, llenamos las puertas de los ascensores con carteles de oferta de ayuda, y enviamos la fotos a nuestra red de contactos por puro altruismo. Y nos apuntamos a donar gafas de bucear y hacer mascarillas para en la medida de nuestras posibilidades, paliar su exposición a peligro. Sí, son héroes, aunque ellos no han elegido serlo, pero son ellos los que nos hacen creer que hay esperanza.

Pero la misma facilidad que tenemos para crear héroes la tenemos para señalar a los villanos. Y como el verdadero enemigo es inmune a nuestras medicinas y nuestro odio, buscamos culpables y enemigos de carne y hueso contra los que cargar nuestra ira. El gobierno es un firme candidato, pero como al igual que el virus es inmune a nuestras críticas y recriminaciones, cargamos contra todos los que consideramos villanos a la altura de nuestros héroes; las empresas quienes fieles a su naturaleza despiadada y egoísta, solo miran por sus intereses económicos. Y ahí es donde la opinión está más dividida sobre a quién se le asigna el rol de héroe y a cuál la de villano. Yo puedo hablar de lo que he visto y he vivido, y aunque no mencionaré culpa ni culpables, muchas compañías están demostrando que de verdad, lo más importante son las personas.

conciliación entre mundo personal y profesional
Foto Original:

Cartel película «Dioses y monstruos»

1998

Bil Condon

Si hace unos meses, o más bien hace unas semanas, alguien hubiera dicho que se iba a paralizar el mundo y que nos íbamos a quedar más de un mes sin salir de casa, le hubiéramos tratado de loco. Y aquí estamos, tres semanas después encerrados los más privilegiados, sin saber muy bien cuándo y cómo va a acabar esto. Porque aunque no tengamos ni idea si será en dos semanas o dos meses o si se hará de forma progresiva o total, en lo que sí coincidimos todos es que cómo y cuándo sea, esto va a acabar mal, sobre todo económicamente. El paro se ha disparado y a pesar de las medidas y las prometidas ayudas, amenaza con alcanzar picos históricos. Los grandes perdedores serán los de siempre, los autónomos y las pymes, pero hay muchas grandes compañías que tendrán que realizar dramáticos recortes de personal para sobrevivir.

Ha llegado el momento de pensar cómo queremos ser recordados. Porque esto pasará, y al igual que recordaremos a los héroes que cual orquesta del Titanic estarán hasta el último momento al pie del cañón, no se olvidará a los villanos que a pesar de mostrarse con piel de cordero, actúan como el lobo que llevan dentro. Tal vez por ello y a esperas de ver cómo actuar, la corriente solidaria parece que ha llegado también a las empresas y a pesar de la competición para ver quién es más solidario, los aplausos se los siguen llevando los profesionales. Y es que salvo el caso de Amancio Ortega, cualquier gesto solidario se ve con suspicacia por parte del público en general. Pero que siga por favor, que siga…

Pero más allá de la dimensión externa que se basa en golpes de efecto transmitidos en medios de comunicación masiva, está la interna, la forma en que está gestionando esta crisis contando o descontando a las personas de la organización. Es el momento de recoger todo el esfuerzo e inversión que se ha realizado en comunicación interna, pues la implicación y compromiso que se precisa ahora no es algo que se deba pedir ni exigir, sino que tiene que ser algo que se haya ganado con el tiempo. Igual que el claim del Ministerio de Sanidad es “Este virus lo paramos unidos”, el del Ministerio de Trabajo debería ser “Este negocio lo activamos unidos”.

MISTERHELLO

El tiempo recordará como villanos a empresas como la de mi amigo JC, que a pesar de poder teletrabajar, les ha obligado a acudir al puesto de trabajo hasta que la ley se lo ha prohibido, y ahora les ha puesto un erte. O como la del marido de mi amiga TR, que les ha exigido seguir en la calle sin dotarlo de los epis necesarios y evidentemente, se ha infectado. O la de mi vecina TR, que la meten en un erte pero tiene que seguir teletrabajando bajo amenaza velada de no continuidad. O para la que trabaja mi amigo ED como freelance, que ha congelado los pagos hasta que pase todo esto. O la de mi antigua compañera ST, que las únicas comunicaciones que recibe de la empresa son para controlar si trabaja o no…

Y por supuesto serán recordados como héroes, empresas como PxxxxxO, que desde el primer momento se ha encargado de mantener formados e informados a todos las personas, acompañándolos y dándoles apoyo. O PxxxxxL, que ha primado la seguridad de su personal tanto de calle como de fábrica por encima de los resultados. O ExxxxxxS que no ha duda en acogerse a erte aunque se ha preocupado de completar a todo el personal del resto del salario. O IxxxxxxxA, que intenta adelantarse a las necesidades de las personas ofreciendo planes, ayudas, consejos, ideas, contenidos o actividades para ayudarles a sobrellevarlo de la mejor forma posible. O porque no decirlo, la mía, que una vez más ha demostrado estar a la altura moral y profesional.

El famosos dicho “quien siembra vientos cosecha tempestades” funciona en los dos sentidos, y si hablamos de comunicación interna y el momento que vivimos, cobra todo el significado. Pero no se debe pensar que es tarde para empezar a poner a las personas de la organización en el centro de la comunicación; ahora puede ser un gran momento para empezar. No se trata de ser paternalista, pero un poco de instinto maternal es algo digno de tomar en consideración. Cierto es que una empresa no es una ONG, pero en estos momentos más que nunca hay que ver que tras cualquier empresa hay profesionales y que tras cada profesional, hay una persona. Esto puede sonar un poco raro pero invertir en comunicación interna no es altruista sino interesado. Invertir en personas es invertir en la compañía, y recordemos que a quien se aplaude es a las personas. Es más que evidente que las compañías deberán tomar decisiones duras y que habrá que asumirlo pero por favor, pensemos que hablamos de vida y de personas. El mundo nunca será el mismo. Por eso antes de tomar una decisión igual hay que preguntarse, cómo queremos que se nos recuerde tras todo esto? Igual esta sencilla reflexión nos ayuda a sacar nuestro yo más humano, pero el de verdad…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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