PENSANDO PENSANDO…

CVII | PENSAMIENTO ÚNICO; EL GRAN ENEMIGO DE LA EVOLUCIÓN

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Vivimos unos tiempos extraños en los que decir, pensar y hacer están en mundos diferentes. Temas como igualdad, diversidad, conciliación o transparencia son cosas de las que queda muy bien presumir, pero que están muy alejadas de la realidad. Es esto no hay culpas ni culpables, solo víctimas. Todos. En este post reflexiono sobre los tiempos que nos está tocando vivir y en los que nos corresponderá morir. Así sin más…

 

Como dice Marina Garcés, vivimos en plena eclosión de la antiilustración, un período en el que asumimos con naturalidad la credulidad voluntaria, delegando la búsqueda, análisis, reflexión y conclusión de información en otros. Esto, que tiene más de abdicación que de delegación, tiene como representación más evidente el concepto de pensamiento único según el cual la inmensa mayoría de las personas opinan lo mismo sobre casi todo, aunque no haya ninguna base lógica, argumentada o documentada para casi nada.

Contrariamente a lo que pueda parecer, cuanta más información tenemos menos formación poseemos, pues al declararnos incapaces de digerirla, abdicamos en otros que ya han seleccionado y elaborado una opinión sobre cada cosa en cada momento. Antiguamente la gente era inculta por falta de conocimientos. Hoy se es ignorante por exceso de desconocimiento y contrariamente a lo que pudiera pensar Kant, yo creo que en ambos casos es voluntario. Es lo más cómodo.

Cierto es que las creencias son necesarias para mantener el orden lógico de las cosas, y si todos mantienen la misma, mejor. Pero hay que tener en cuenta que la creencia ciega cierra cualquier posibilidad de reflexión e innovación, virtudes fundamentales para lidiar en un mercado tan competitivo como el que no está tocando vivir. Porque una inmensa mayoría de las personas se aferra a lo que Zygmunt Bauman define con gran acierto como “retropías”, una idealización del pasado que niega el progreso y se aferra a la tradición. Si siempre ha funcionado, por qué cambiar? Y además, desaprender es algo de mal gusto y va contra las normas, no?

pensamiento unico

Foto Original:

Cartel película “Metrópolis”

1927

Frtiz Lang

Michael Goldhaber habla de uno de los grandes problemas que tenemos en nuestro tiempo, la infoxicación. Parece increíble que en una época en la que tenemos a mano todo el saber universal, nos conformamos sin más con la información que proporciona un mensaje corto, un titular o una cita, y además, la difundimos. Y es que esta credulidad sin tacha que nos está llevando al más absoluto analfabetismo ilustrado puede ser nuestra perdición.

El otro día trabajamos una campaña de comunicación de diversidad e igualdad que iba precisamente de eso, de estereotipos. La mayoría de ellos estaban muy vinculados a la mujer, a su rol como madre, como ama de casa, como trabajadora, como cuidadora, como esposa. Pero también hablábamos de raza, de edad, de capacidad y discapacidad, y otros más. Curiosamente casi todos los estereotipos sonaban a trasnochados salvo los de igualdad de género, que por más que lo intenté, no conseguí que sonaran rancios. Y es que nos queda tanto por andar…

Creemos que defender una causa consiste en entrar en change.org y poner una firma. Que apoyar una ideología es acudir a una manifestación compartiendo un lema y un color antes de tomar el aperitivo con los amigos. Que el patriotismo consiste en sacar una banderita por la terraza y dejarla hasta que pierda el color. Que una forma de presión es colocar un lazo de colores en el perfil de facebook. Y para apoyar la igualdad, abrazamos a un negrito, jugamos al fútbol con un síndrome de down, participamos en una paellada de chicos, y hablamos con naturalidad de cambiar pañales. Y lo digo yo que estoy escribiendo este post mientras oigo a Nines hacer la cena en la cocina…

Porque la verdad está ahí fuera, como decía Scully. Hace también poco pensando en una campaña de transformación digital, buscaba personaje conocidos y reconocidos que sirvieran como guía inspiradora para fomentar la innovación y el intraemprendimiento en todos los estamentos de la compañía. Y los nombres me vinieron solos; Stallman, Musk, Jobs o Gates. O más clásicos como Tesla, Turing, Einstein o Ford. El problema vino cuando por un tema de paridad, busqué mujeres. Y he de decir que me quedé en blanco. Pedí ayuda y mis compañeros fueron unánimes al mencionar a Marie Curie, y tras un periodo de reflexión surgieron los nombres de Madonna, JK Rowling, Marilyn Monroe o incluso Frida Kahlo. Y la lista no fue mucho más allá. Cierto es que la incorporación de las mujeres al entorno laboral es un fenómeno reciente pero, de verdad que los únicos referentes inspiradores femeninos están relacionadas con las artes? Pues parece que sí…

Hablar de igualdad, equidad y paridad está muy bien, pero hay que trabajar mucho para que de verdad, los números justifiquen tanta letra. Desconozco si la base del problema es social, político, empresarial o educacional, pero creo que si no se deja que las personas piensen por sí mismas acabarán dándonos la razón cuando a mediados de los ochenta coreábamos sin razón un lema que simplemente nos parecía guay; no hay futuro, ningún futuro, no hay futuro, para ti.

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?