BASADO EN HECHOS REALES

CXI | LA MENTIRA DE LA HUELGA A LA JAPONESA Y OTRAS VERDADES SOBRE EL TRABAJO EN JAPÓN

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Este verano me voy a Japón. Así, a lo loco. Y preparando el viaje a este extraño país de extraño vocabulario y más extraña gente, he descubierto una extraña sociedad con una forma extraña de trabajar. Todo muy extraño. En este post quiero compartir todas estas extrañezas que me han hecho entender que a la hora de enfrentarse al trabajo, no les entiendo nada…

 

Ante la práctica inutilidad práctica de las huelgas, con sorna se habla de hacer “huelga a la japonesa”, un mito falso como lo de los filetes rusos o la despedida a la francesa. Y digo que es falso porque ahora que estoy preparando mi veraneo a Japón (sí, me voy a Japón), he descubierto cosas sorprendentes sobre ellos como por ejemplo, que ni entienden ni practican el concepto de huelga, por definición…

Un japonés además de al emperador, debe su vida al presidente de su compañía. Supongo es normal en el país que creó la primera empresa del mundo hace más de 1.400 años, Kongo Gumi, una constructora fundada por un príncipe japonés y que todavía hoy sigue en activo dirigida por sus descendientes. O en la nación que pasó de la más absoluta ruina tras la segunda guerra mundial a ser la segunda potencia mundial en 20 años. Un concepto de ciudadano y trabajador que ni entendemos ni compartimos ni aprobamos, pero cuya forma de enfrentarse a los procesos productivos respetamos y admiramos. Algunos.

En Japón las barreras entre empresa y familia no están claras. Cuando alguien se presenta en sociedad antepone su apellido al de la empresa para la que trabaja. Lo normal es que un japonés termine la carrera y se incorpore al empresa de la que solo saldrá cuando se jubile. Como norma no escrita, un trabajador japonés hace muchas más horas al día de lo estipulado, e incluso es muy habitual que después del trabajo quede con sus compañeros para tomar copas, comentar o desfogarse, y llegar a su casa a las afueras a las tantas, donde su mujer ya ha bañado, dado de cenar y acostado a sus hijos. Y sí, parece ser que son extraordinariamente machistas.

huelga a la japonesa

Foto Original:

Cartel película “El imperio del sol”

1988

Steven Spielberg

El sistema de trabajo japonés es un modelo que ha sido la guía de muchas empresas hasta la actualidad. La instauró Toyota en sus factorías bajo el nombre de “kaizen”, que significa “cambio hacia algo mejor”, y se basa en la mejora constante. Según esta filosofía de trabajo que busca el máximo impacto con el mínimo coste, todo gira en torno a la eficiencia eliminando tareas inútiles, corrigiendo imperfecciones, suprimiendo recursos inútiles, fomentando nuevas formas de hacer las cosas. Esto evidentemente requiere mucha implicación y compromiso por parte de los empleados. Y por supuesto, el cliente está en el centro de todo y todo, gira en torno a su satisfacción.

También lo alusivo a las reglas de la libre competencia son distintas, puesto que los grandes grupos colaboran compartiendo mejoras para el beneficio común, lo que ellos llaman “keiretsu”, a diferencia de las occidentales que ven el mercado como una lucha cruenta en plan “Los inmortales” en el que solo puede quedar uno…

Y es que oriente y occidente estamos en polos opuestos, y así nos luce el pelo. Adam Smith en un alarde de hiperconservadurismo hablaba del paradigma de occidente como personas que persiguen el interés individual para que con ello, todo repercuta positivamente en el beneficio colectivo. Y tomado literalmente pero al contrario, los nipones piensan que las personas deben servir a los intereses de los consumidores y la sociedad para que así, se consigan y alcancen los objetivos y beneficios individuales. Será por eso que no entendemos nada…

La estructura de las empresas también es muy distinta a lo que conocemos aquí en occidente. Las jerarquías son muy rígidas, y cada persona se debe relacionar con los de su mismo nivel y zona de influencia. Allí el crecimiento es completamente vegetativo, pero a diferencia de algunos casos nuestros, el ascenso se basa en el esfuerzo, la dedicación, los resultados y el afán de superación para producirse.

La toma de decisiones en las empresas es extraordinariamente lenta. La razón seguramente sea el sintoismo y el budismo, que promulagan que toda persona es buena en esencia, y que toda causa tiene su efecto. Así, todo ha de ser consensuado para que nadie se sienta ofendido. La ventaja es que aunque el sistema sea lento, cuando se toma una decisión se hace de forma que favorece y satisface a todos ya demás, suelen ser acertadas.

Algo que he leído y que me ha llamado mucho la atención es por ejemplo el valor que dan a algo para nosotros tan banal como es una tarjeta de visita, pues ellos consideran que como ha pertenecido a una persona, conserva parte de su alma. También me resulta curioso el concepto distinto que tienen del “copiar”, pues influenciados por su espíritu Kaizen, todo lo que sea mejorar el original es lícito y por ello, puede tener más valor la copia que el original. El único requisito para que no sea algo inmoral, que mejore sustancialmente al original.

Por todo esto y por mucho más que no me entra en este post ni en cinco tomos de la Espasa, una huelga en japón es prácticamente impensable y las que se han producido en la historia, escasas y anecdóticas, son muy parecidas a las nuestras. Por definición, un japonés forma parte intrínseca de la compañía para la que trabaja y por tanto, no puede hacer nada que vaya en su contra, incluida una huelga. Todo por y para la empresa. Aunque esto tenga su reverso tenebroso, y se llama Karoshi, muertes y suicidios por conflictos laborales, concretamente 117 y 86 respectivamente el pasado año. Pero esto será otro tema de discusión.

Para cerrar el post nada mejor que una canción de mis años de mocedad que hablaba de un estereotipo sobre Japón que espero, supere tras mi viaje. Dice algo así: Entre miles de tornillos | viven en japón | son mas de un millón | donde sale el sol | no son rubios, no son altos | son tipo reloj | en un metro hay dos | donde sale el sol…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?