BASADO EN HECHOS REALES

CXIX | HAY VIDA (LABORAL) MÁS ALLÁ (DE LOS 50)?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Se habla mucho del paro en general y del juvenil en particular, pero poco se dice sobre el de los profesionales más allá de los 50 años. Seguro que mucha causa está en su dificultad para adaptarse a un mundo tan cambiante, pero no siempre es así. Considerar a este sector “senior” como un factor de ahorro de costes sin tener en cuenta el valor de su experiencia es un error bastante común, que en muchas ocasiones se paga muy caro. Veamos. Leamos…

 

De media, el porcentaje de agua en el cuerpo humano es de un 60%, por lo que es natural que tendamos al reposo y con los años, más. El espíritu fogoso que se tiene en la más tierna juventud es algo que sin llegar a apagarse, se va mitigando hasta que en muchos casos, se extingue. Es más que evidente que un profesional a medida que va ganando años reduce su eficiencia en el sentido cuantitativo de la palabra, pero esto no significa que no tenga valor sino casi, todo lo contrario.

En la antigüedad los puestos de máxima responsabilidad de la tribu se asignaba a los más mayores. Era lo que se denominaba el “consejo de sabios”. Su autoridad era incuestionable pues les avalaban años de experiencia. El que ocuparan esos puestos era una cuestión de pura practicidad, pues el haber vivido tantas cosas minimizaba el riesgo de error. Y en aquel entonces los riesgos sí que se pagaban caros…

Hoy en día se lleva lo fresco y lo disruptivo, y cuanto más molón y rompedor, pues mejor. Yo yo estoy bastante de acuerdo con ello, pero nada tiene esto que ver con la edad. Más de una vez he dicho que cualquier persona debidamente aleccionada, puede ser creativo, y la experiencia me lo demuestra.

valores corporativos

Foto Original:

Cartel película “El asombroso hombre creciente”

1957

Bert I. Gordon

En las dinámicas creativas a las que he asistido, a las que se invitan a profesionales de distintas edades, niveles jerárquicos y responsabilidades funcionales, siempre se sucede la misma historia. En la primera vuelta, los más jóvenes se lanzan a soltar todas las cosas que se le vienen a la cabeza sin ningún tipo de filtros. Casi todos esos post-it acaban en la basura en la segunda vuelta. Y en la tercera los más veteranos del lugar apuntan alguna idea nueva pero sobre todo, matizan, construyen y dan sentido a alguna de las propuestas de los más jóvenes, hasta hacerla factible. Y es que la potencia sin control, no es nada…

Desde que igual que otras muchas personas opté por no dejarme chantajear por los taxistas y usar medios de transporte alternativos, siempre me ha sorprendido el gran número de conductores que con toda seguridad, superan los cincuenta años. Aunque no hablan si tú no lo haces, yo que soy de natural curioso casi siempre entablo charla con ellos. Me he encontrado todo tipo de perfiles profesionales, de directivos a operarios, de administrativos a ingenieros, de empresarios a autónomos, y su historia es casi siempre la misma; es casi su única posibilidad de seguir como trabajadores activos. Real como la vida misma…

Según los datos del INE del primer trimestre de este año, el número de parados con más de 55 años es superior al medio millón de personas y subiendo, pues igual que el paro juvenil se redujo en casi 50.000 personas, el de los seniors se incrementó en más de 20.000. Sí, cierto, los hay extremadamente afortunados que pillan una de esas bajas incentivadas (o más bien finiquitos en diferido) que garantizan un alto porcentaje del sueldo hasta la jubilación real, y la posibilidad de trabajar en lo que se quieran sin problemas legales.

Pero hay un gran número de personas que no tiene tanta suerte, y tienen que seguir buscándose la vida. Y es ahí donde empieza el problema. Según he leído en una encuesta de la Fundación Adecco, más del 60% de los parados “senior” no reciben ni una sola oferta de trabajo en más de un año, y entran en menos de un 2% de los procesos de selección en los que se apunta…

Entonces, qué hacemos? Es culpa de la avaricia de los empresarios? De la vaguería de los empleados mayores? Del sistema, como concepto genérico? De todos y de ninguno, pero siempre se puede hacer algo…

Para empezar, creo que los profesionales han de avanzar con los tiempos, y si la empresa les proporciona el vehículo formativo para ello, aprovecharlo. Y si no lo hace, buscarlo. Quedarse durmiendo en los laureles y no reciclarse y adaptarse, aunque solo sea por pura curiosidad, es un gran error. Nadie está a salvo, y estar preparado es lo mejor que se puede hacer. Es más que evidente que un nativo analógico nunca llegará al nivel de conocimiento de uno digital pero la experiencia aunada al conocimiento es un valor que solo los más senior pueden ofrecer…

valores corporativos

Otro tema importante es que las empresas empiecen a tener en consideración el valor de la experiencia de determinados profesionales, y apuesten por ellos motivándolos, dándoles visibilidad, formándoles… Conozco muchas empresas con un grave problema de crisis corporativa porque han renovado demasiada plantilla en demasiado poco tiempo. La pérdida de identidad es un grave problema que además, es irresoluble…

Y por supuesto que los que están detrás de los procesos de selección sean capaces de ver a la persona que hay más allá del cv y por lo menos, que les den la oportunidad de mostrar su valía. Porque ya que estamos todos tanto por lo de la diversidad, incluir la diversidad de edad dentro del proceso de selección como un requerimiento legal, igual ayudaba también

Me gustaría cerrar con un cuento africano que leí hace tiempo y que dice algo así.

En una casa de labranza, una mujer estaba poniendo la mesa. Ya estaban colocados los platos y los vasos, sólo faltaba colocar los cubiertos. La mujer se fue a la cocina y volvió con un montón de ellos. Empezó a colocarlos debidamente al lado de los platos, pero pronto le dijo el marido: Mujer ¿Por qué le pones cuchara de metal al abuelo?. Con una de madera le sobra y le basta. La mujer lo miró extrañada, pero sólo se atrevió a decir: Lo que tú digas marido.

Estaban todos comiendo la sopa con cuchara de metal, menos el abuelo que lo hacía con una de madera. De pronto, el pequeño de la casa se levantó y muy decidido, se dirigió hacia un rincón del comedor. Cogió un trozo de madera y un cuchillo, se sentó en el suelo y empezó a cortar algo afanosamente. Todos se quedaron mirándole muy intrigados, pero el niño no parecía hacerles caso. Al final el padre no pudo resistir más la curiosidad y le preguntó: Hijo mío ¿se puede saber qué es eso que con tanto afán estás cortando?

Sí, es una cuchara de madera, para dártela cuando tú seas tan viejo como el abuelo

Cierro el post deseando que de verdad, no tengamos que dar, recibir, ni tallar cucharas de madera…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?