PENSANDO PENSANDO

CXXI | CÓMO SERÁ EL TRABAJO EN EL FUTURO (QUE ES YA)?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Hoy vamos a hacer un viaje en el tiempo. Desde el futuro hemos dado un salto a nuestro presente solo para demostrar lo pasado que estamos en cosas como la comunicación interna. Porque ese futuro que leemos y vemos llegar no es una distopía, es una realidad que está mucho más cerca de lo que creemos y que pronto será un presente, solo para algunos… Veamos. Leamos…

 

Hubo un tiempo en que las personas tenían que ir a unos sitios llamados “oficinas” a trabajar. Parece ser que cogían unas cosas que llamaban “coches” y que conducían ellos mismos durante un largo periodo de tiempo para llegar a unos altos edificios donde pasaban unas 40 horas a la semana delante de unos aparatos que nadie entiende por qué, llamaban ordenadores. Cuesta trabajo creerlo pero en aquella época la gente compraba esos “coches” que funcionaban con gasolina y que como no había policías del clima, ni la gente que los usaba ni las empresas que lo fabricaban se preocupaba por si contaminaban.

Dicen que en esos tiempos eso de perder tanto tiempo al día en ir hasta esas oficinas era algo aceptado y que ni siquiera se incluía dentro de las 40 horas que tenían que estar necesariamente trabajando a la semana. Esto no era porque no pudieran trabajar como ahora desde cualquier punto del mundo y en cualquier momento del día, sino porque parece ser que los que mandaban, que no habían nacido en la época de internet, eran fieles defensores del “si no le veo (trabajar), no le creo (que estén trabajando…)

Un fenómeno curioso derivado de ese ir a diario a la oficina era que las personas no tenían libertad para vivir dónde y cómo quisieran, lo que les obligaba a cohabitar en pequeñas casas en grandes ciudades con dudosas condiciones de salubridad y confort. A diferencia del momento actual, en todos los países de lo que se llamaba “primer mundo” existían enormes ciudades con inmensas e insuficientes vías de comunicación cuyo principal sentido era el acoger a las masas ingentes de trabajadores que acudían a diario. Como todos sabemos, desde que podemos vivir en cualquier punto del mundo, los tres grandes problemas con los que nos enfrentamos a principio de siglo son vestigios del pasado; la superpoblación, el calentamiento global y la emigración…

Volviendo al tema del tiempo de aquellos tiempos, cualquier persona además de trabajar, tenía necesidades básicas como cubrir los imprevistos familiares, atender las necesidades del hogar, cumplir con los compromisos sociales, mantener la salud de todos los miembros de la familia, contar con los recursos alimenticios necesarios para la semana, realizar actividades familiares… La mayoría de las empresas lejos de ayudar a conciliar ambos mundos lo veían como un problema, y con alegría, dejaban que el talento útil se fuera por el mero hecho de ser padres, veteranos o estudiosos. Es difícil entender cómo lo hacían antes del nacimiento de los bancos del tiempo, pero lo cierto es que de peor o mejor manera, la gente se apañaba…

valores corporativos

Foto Original:

Cartel película “Regreso al futuro”

1985

Robert Zemeckis

Es curioso pero en esos tiempos en que el comercio electrónico ya era una realidad, mucha gente se empeñaba en emplear el poco tiempo libre que les quedaba en coger sus coches e ir en masa a unos sitios que llamaban “centros comerciales y de ocio” donde ellos mismos compraban y transportaban todo lo que necesitaban para la semana. Tras el fin de estos centros, las personas que los atendían y que no contaban con una cualificación profesional determinada, tuvieron que reciclarse o introducirse en el principal motor económico de la actualidad, el transporte…

La mayoría de las personas que trabajaban para las empresas de aquel entonces lo hacían en exclusiva, es decir, que solo lo hacían para esa compañía, por lo que lo de la microespecialización que ahora tantos beneficios reporta a empresas y profesionales, era una fantasía. Además a diferencia del momento actual, el proceso de selección no era ciego, con lo que factores como la edad, el sexo, la raza o la nacionalidad eran frenos para captar el verdadero talento útil. Muchos veían la compañía como un sitio para estar toda la vida y por ello, cuanto más grande más vida. Como el crecimiento tendía a ser vegetativo, la formación generalista y los procesos extraordinariamente burocratizados, a principios del siglo XXI muchas grandes compañías se enfrentaron a graves problemas para responder con innovación a los retos de la transformación digital y como sabemos, muchas no lo consiguieron…

Y es que la mayoría confundieron transformación digital con tecnológica, y apostaron más por las máquinas que por las personas. Y aunque bien es cierto que hoy las máquinas han sustituido casi el 60% de los trabajos que se realizaban en aquellos tiempos, el factor humano es el verdadero valor diferencial de las marcas. Pero para llegar a esto, las compañías que no flexibilizaron y dinamizaron sus plantillas con estructuras líquidas, que siguieron confundiendo cantidad con calidad y recurso con talento, que no entendieron el valor de las personas y la importancia de motivarlas, fueron desapareciendo poco a poco dejando paso a las pequeñas grandes compañías que operan ahora.

valores corporativos

Y es que hoy en día es impensable que una empresa destaque sin invertir esfuerzos y recursos en atraer, valorar y retener talento. Al igual que en la actualidad es imposible creer que un profesional pueda sobrevivir sin estar en un estado continuo de formación y actualización más allá de lo que proporcione o exija la empresa. Pero en aquel principio de siglo XXI era bastante habitual, y tanto empresas como trabajadores se echaban la culpa mutuamente de sus fracasos…

Es fácil ver hoy los errores del pasado y pensar que nosotros no los cometeríamos, pero esto sería un poco injusto para los empresarios, gobiernos e instituciones del momento. Lo que se vivió en aquellos tiempos fue una revolución más importante que la agrícola o que la industrial, que cuestionó todos los convencionalismos culturales, económicos, sociales e incluso morales existentes hasta el momento. Y aunque no sea justificación, no todos estaban preparados para ello…

Como dijo MIsterHello en su blog que ahora es el libro de cabecera de cualquier escuela de negocios, marketing o comunicación del mundo “Las empresas no son más que personas, hablando a personas”. Cierto. Porque por mucho que creemos, creamos, croemos o cocreamos, una vez más, la clave fueron, son y serán, las personas…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?