PENSANDO PENSANDO

CCLXI | FASES Y DESFASES DEL DUELO LABORAL

misterhello
Jose Manuel Hernando

Director Creatividad Estratégica ATREVIA

Llámalo crisis, pandemia, inteligencia artificial o edadismo, pero lo de que un día estás y al siguiente no estás, y me refiero en una empresa, es algo que ha pasado y pasará siempre. Normalmente como los perros que huelen la lluvia de lejos, muchos olfatean el peligro y se preparan buscando otra cosa, revirtiéndolo o sencillamente, prepararse para el palo. En este post hablo sobre el duelo, sus fases y la mejor forma de afrontar una crisis o pérdida laboral y pasar al siguiente estado. Veamos. Leamos…

La pérdida propia o cercana forma parte del proceso de la vida y si nos vamos al terreno laboral, perder un trabajo es algo natural aunque como la defunción, no suele ser deseado ni esperado, por lo que lo normal es no estar preparado para asumirlo y afrontarlo. Con esto de la ayuda y la autoayuda un gran número de sesudos señores con gafa pasta desarrollaron sesudas teorías para ayudarnos a superar cualquier proceso de duelo, pero sin duda la más famosa y practicada se la sacó de la manga una señora sin gafa ni pasta llamada Elisabeth Kübler-Ross.

Se trata de una  psiquiatra suizo-estadounidense con un sospechoso parecido a Alfredo Amestoy que tras una experiencia traumática con los campos de exterminio nazis, decidió dedicar su vida a ayudar a que las personas superaran el dolor por la pérdida propia o ajena. En su libro “On death and dying” de 1969, expone por primera vez su famosa teoría de las “cinco fases del duelo” (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) que aunque otros compañeros de profesión la han calumniado por incompleta y falaz, es un modelo aplicable a todo tipo de pérdidas, ya sean por defunción, sentimentales, laborales o materiales. Según Elisabeth, el suyo es un modelo formato mister potato, pues no se tiene por qué usar todas las piezas ni hacer que sigan un orden concreto.

La ventaja que tiene de aplicarlo al entorno laboral es que también sirve como modelo precautorio, pudiendo usarse para evitar lo inevitable, o prepararse para ello. De hecho si te fijas, un porcentaje muy alto de las personas de tu entorno están en alguno de estos estados zozobrando entre la ira y la depresión, o entre la negación y la aceptación. Por eso vamos a ver cada una de las fases desde el punto de vista de que pasa, o de que es posible que pase…

DUELO LABORAL

Foto Original:

Cartel película «La historia interminable»

1984

Wolfgang Peterson

Empezamos a lo bestia por las fases y desfases de cuando de repente, nos vemos en la calle…

Fase 1 Negación. Suelen ser los viernes, a las 12. Estás tranquilamente en tu mesa y Paco o Marta se acercan y con ceño fruncido te dicen que tenéis que hablar. Por el tono sospechas que no va a ser del partido del domingo o la boda de la última famosa, y le sigues como borrego al matadero negando mentalmente la evidencia. Y pasa; tras nosecuantos años de servicio y sin previo aviso, estás en la calle. Y a pesar de la evidencia del peso de la caja con tus cosas, tiras de mecanismo de defensa y mientras piensas que es una broma, un sueño o un error, preguntas que dónde está la cámara oculta.

Fase 2 Ira. Pero llega el lunes al sol y como los rayos del Lorenzo, la realidad cae a plomo y de la incredulidad pasas a la cereza, y ahí, viene la ira. Es entonces cuando apelas al sentido de justicia divina para que todo y todos reconozcan tu causa, y maldices contra todo lo maldecible haciendo partícipe de tu dolor a tu entorno personal y profesional más cercano. Es una fase dura de pasión y compasión cuya terapia se basa en el desahogo frente al ahogo. Y por suerte para ti, tu bilis la sueltas en privado a pesar de las tentaciones de hacer pública tu noble justa.

Fase 3 Negociación. Vale, lo has conseguido. Sin llegar a los más lejanos has superado el límite de tolerancia de tus círculos más cercanos y empiezas a notar que te miran de lejitos. Es cuando asumes que independientemente de que tú seas o no el problema, tienes un problema y además, es tú problema. Lo normal es que el orgullo o la soberbia no permita ver si hay algún mueble que salvar de tu vida pasada, por lo que, con mayor o menor tino, tiras de agenda para pedir ayuda sin que se note que estás pidiendo ayuda. Y si no funciona y antes de entrar en la fase siguiente, decides tomarte un tiempo para encontrarte y ver si así, alguien más te encuentra.

Fase 4 Depresión. Y como lo normal es que ni te encuentres ni te encuentren, te rindes a la evidencia más evidente; estás en la calle y efectivamente, fuera hace mucho frío. Los que quieren no parecen poder y lo que pueden no parecen querer. Te ves más solo que un huérfano en el día del padre, y como el futuro es incierto, la incertidumbre te hace dudar de tus recursos, capacidades, contactos y posibilidades. Y la solución más acertada parece ponerse en modo melancólico chico ostra y hacerte una rosca. Y entre la depre y la depresión, paras tu mundo y el de la gente que lo conforma, y el final está cerca en uno, o en otro sentido.

Y fase 5 Aceptación. Y de repente en uno de esos libros de autoayuda en los que no crees pero que devoras, encuentras la famosa frase de “la mejor forma de salir del hoyo es dejar de cavar”. Y tomas conciencia de que no te encuentras en el hoyo, sino que el hoyo eres tú. Y gritas fuerte, muy fuerte, basta. Y sales. Y te enfrentas a la verdad. Y ves lo positivo de una nueva vida. Y de las nuevas posibilidades que se te pueden abren. De los nuevos retos que pueden afrontar. Que en realidad eres libre y que si te apuran hasta casi, te han hecho un favor. Y ese impostado optimismo te ayuda a salir y que los demás te saquen. Y bueno, sin creer que al final todos son finales felices donde comer perdices, ves que para que las cosas pasen hay que dejar de ver el pasado y mirar al futuro. Y al final, las cosas pasan…

DUELO LABORAL

Y veamos ahora cómo son las fases del duelo laboral desde dentro de la empresa…

Fase 1 Negación. Tienes el puesto X, la responsabilidad Y o la especialización Z. Y de repente una horda de descastados millennials invade tu espacio vital y empiezan a cuestionar tu saber y hacer. Poco a poco van ganando terreno hasta que llega un momento que simplemente te toleran. No quieres ver lo que te viene ni te viene en gana hacer nada para evitarlo. Y pasas y lo dejas pasar pensando que por esto ya has pasado, y que no va a pasar a más…

Fase 2 Ira. Y un día pasa. Te comunican que vas a asumir una prometedora e ilusionante nueva responsabilidad con un nombre del pelo de “new business developer prime sector condemor gromenaguer». Y a pesar de conservar parte de tus privilegios, montas el circo. Y cargas tu ira con tu sustituto al que obviando sus masters, carreras, cursos y postgrados, insistes en que todo se lo has enseñado tú. Y contra tus ingratos superiores que han cambiado tu fidelidad y cariño a la empresa por el de la última rubia que vino a probar el asiento de atrás. Y contra tus compañeros, tus clientes, tus proveedores. Y vives en una eterna mala leche que no te aguanta ni la madre del Santo Job.

Fase 3 Negociación. Eres un borrón en la oficina. Lo más fino que te llaman es “enanito/a gruñón/a”. Y como parece que lo de dar un paso atrás ya no es posible, por una mera cuestión de supervivencia das un paso adelante y hablas con quien crees que tienes que hablar. Y lo pruebas todo; tiras de penas y de glorias, de filias y de fobias, de recuerdos y olvidos, de promesas y de pactos. Incluso juegas la carta del irte, y de buenas maneras te indican donde está la puerta.

Fase 4 Depresión. Te conviertes en un/a autómata. Trabajas lo justo y necesario. Cualquier excusa es buena para faltar al trabajo. Tu nivel de rendimiento baja a niveles subterráneos. Te relacionas con tus compañeros lo justo y necesario. Has perdido las ganas de todo y ya ni siquiera pones a parir a la gente o a la empresa. Tu vida personal también se resiente y ves cada vez más lejana la posibilidad de que todo vuelva a ser como antes, o de que vuelva a ser como n

unca. Estás a caballo entre la pena y el patetismo, y cada vez te hundes más y haces que la gente a tu alrededor se hunda contigo…

Y fase 5 Aceptación. Y tarde o temprano acabas aceptando la realidad. Y para afrontarla tienes dos opciones, o seguir así dejando que la vida pase y autocompadecerte, o dejar de padecer y cambiarla. Curiosamente la mayoría de la gente opta por la primera opción, pero los hay que no se rinden, y eligen la pastilla roja para cambiar. Y ven que igual su antiguo puesto requería unos skills que tú no tenía. O que no estabas dando los resultados esperados. O que le faltaban unos conocimientos que te negabas a adquirir. O que simplemente, el mundo ha cambiado y él no. Y lo aceptan con deportividad. Y venciendo el síndrome del impostor buscan dentro o fuera, cubriendo gaps y formándose, tirando de contactos y amigos, valorizándose y revalorizándose. Y en este caso también, al final las cosas pasan…

Termino con un extracto de “Insurrección” una canción muy popular de un grupo muy popular que a pesar de considerarse una historia de desamor, fue la forma de rebelarse de Manolo García contra lo que él consideraba tan injusto como que la discográfica se forrara con sus discos, mientras a él no le quedaba ni para bocatas de choped. Era su forma de exorcizar sus quejas, de encender su esperanza, de darse fuerzas para seguir peleando, de saber que cualquier cambio surgía de uno mismo. Y esta como otras canciones de esa época, a mi personalmente me han ayudado en muchos momentos decisivos de mi vida. Como dice mi amigo Vialis, “hay que vivir”.

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente. ¿Hablamos?

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