PENSANDO PENSANDO…

CXCI | IGLESIA, EJERCITO, MAFIA; TRES EJEMPLOS EJEMPLARES DE EMPLOYEE JOURNEY CON PASADO, PRESENTE Y FUTURO…

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(hartísimo del covid…)

 

Tiempo de lectura estimada: 3 minutos

Cansado de hablar y oir hablar del dichoso COVID, hoy quiero cambiar radicalmente de tercios, ponerme un poco gamberro, y hacer unos de esos ejercicios que antaño practicaba con asiduidad, pero que la gravedad del momento me aconsejaron relegar. En este caso propongo combinar el típico employee journey que marca los momentos más decisivos de una persona en una compañía, con las peculiaridades propias de tres entornos tan dispares como son la iglesia, la mafia o el ejército que siendo tan distintos entre ellos en cuanto a principios y fines, si mantienen unas constantes vitales que les han mantenido inalterables durante mucho mucho tiempo. Siendo continuista con mi línea editorial blanca clara, espero no ser en exceso irreverente e irrespetuoso, y pido disculpas anticipadas si no lo consigo del todo. Veamos. Leamos…

Vale, sí, en puridad ninguna de estas tres actividades se pueden considerar empresariales como tal, aunque si lo piensas bien lo son, y bastante. Y es que cuentan con todos esos elementos propios de la cultura corporativa de cualquier organización, que les ayuda a identificarse y diferenciarse, y que contribuye a su prevalencia por los siglos de los siglos, amén. Y es que tanto iglesia (da igual el culto), ejército (da igual el bando) o mafia (da igual su actividad delictiva o electiva) necesitan de todos estos elementos al igual que las compañías. Pensar en cómo es el employee journey en estos tres universos en apariencia tan antagónicos no sé si será útil pero desde luego, pelin divertido sí me parece.

No voy a entrar en generar un ingenioso propósito de cada uno de estos tres nichos tomando como referencia su supuesta misión, visión y valores, pues me metería en un jardín del que no podría o no querría salir. Pero sí me interesa que cada uno haga este ejercicio mental en base a sus creencias, experiencias y reflexiones para que vayamos alineados en el camino. Porque de eso va esto, del camino. Tracemos el típico “employee journey” que tanto gustaba a los Directores de Recursos Humanos hasta que alguien decidió que no era válido porque no respondía a una lógica holística. Solo tener en cuenta que no hablo de clientes, sino de los integrantes que viven, dan vida e incluso mueren en y por cada una de estas organizaciones. Aunque bien pensado, este ejercicio inverso también sería interesante de realizar…

Empecemos por el proceso de ENCONTRAR. En el caso de la iglesia son los propios clientes (fieles practicantes del culto) los que convencen o se auto convencen para entrar a formar parte de la organización. Los procesos de selección son sencillos pues la demanda supera sobradamente a la oferta, con lo que supongo que todos los candidatos forman parte de la plantilla sin demasiados problemas. El ejército tiene un proceso similar de captación y selección basado en dar sentido a determinados principios ideológicos, aunque me da que cada vez más optar por entrar es una cuestión meramente económica. Los mecanismos de la mafia para atraer talento son más sofisticados y costosos, pues suponen muchos años de observación, comparación y pruebas para elegir a los candidatos más adecuados para cada puesto en la organización.

employee journey
Foto Original:

Cartel película «El viaje de Chihiro»

2001

Hayao Miyazaki

El siguiente punto de nuestro journey es ENTRAR, momento en el que se sella el acuerdo laboral entre ambas partes y se da la bienvenida. En las antiguas religiones politeístas, en el acto de firmar y afirmar se llevaba lo del exceso de vísceras y sangre en forma de sacrificios humanos y animales, tendencia que se ha ido suavizando con los tiempos hasta convertirlo en un sencillo evento privado en latín, griego o swahili, en función del tipo de culto al que se acceda. Como tiene que ser, el ejército lo sella a puro macho besando la bandera y dando unas cuantas salves a dios, la patria, el rey y demases de más. Y la mafia más a puro macho todavía, lo hace con un sencillo pero firme apretón de manos y en algunos casos, con un discreto tatuaje en el cuero cabelludo de algún icono satánico, místico o etnico. A la hora de dar la bienvenida, entiendo que la iglesia no irá más allá de brindar con una copita de moscatel bendecido a la salud del nuevo o nueva pastor o pastora de almas. Pero no creo que sea el caso del ejército, que no se en la actualidad pero en mis tiempos, se basaba en la implementación de un elaborado protocolo de novatadas con mayor o menor grado de gracia y desgracia. Y como es de esperar en las mafias, los nuevos integrantes deben demostrar ser merecedores de formar parte de la organización incendiando algo o a alguien sin preguntas ni respuestas.

Una vez dentro, toca AGILIZAR para que los nuevos cojan el ritmo y empiecen a ser productivo. El destino primero suele estar bastante alejado del ideal romántico por el que se unieron a cada congregación, pero se asume como una prueba más para ser merecedor de formar parte del grupo. Podemos estar hablando de servir en una misión en algún país lejano, participar en una misión de paz en alguna guerra lejana, o asistir a una misión de extorsión a un lejano potencial. A continuación toca CRECER. Con ligeras diferencias temáticas, el desarrollo profesional en los tres mundos es extraordinariamente lento y complejo debido a la excesiva rigidez de sus estructuras jerárquicas. Lo normal es permanecer en el puesto en el que se entra, aunque en el caso de la mafia es más sencillo ascender por méritos propios. La formación es prácticamente inexistente, salvo en el caso del ejército que se llama instrucción.

Entramos en la fase de CONSOLIDAR. Aquí es donde los tres lo hacen francamente bien. Todas las religiones, ejércitos y grupos mafiosos crearon y hacen pervivir un lenguaje visual, conceptual e icónico que se traduce en símbolos, mantras y héroes que eleva el nivel de engagement a la altura del fanatismo. A modo de ejemplo, la religión católica conserva y difunde un icono por el que sus fieles componentes matan y se dejan matar; la cruz. Supongo que si Cristo hubiera muerto tiroteado en vez de en una cruz, todos llevarían la reproducción miniaturizada de un colt45 colgado del cuello, pero no es el caso. Mantener el espíritu fiel y vivo de los militares es muy sencillo, pues consignas como “Todo por la patria”, “Todo por mi bandera” o “Todo por mi capitánjustifican sin mácula de duda el morir o matar. En el caso de la mafia es pelín más complejo, pero la amenaza de perder la vida por disquisiciones morales, éticas o materiales actúa como poderoso activador del compromiso.

employee journey

Cada vez más en el mundo real, es cuestión de tiempo pasar por la fase de CAMBIAR. Todos nos enfrentamos a un momento en nuestra vida en que dudamos de que lo que hacemos es lo que queremos, podemos o debemos. Son dudas razonables que en el caso de la religión se denominan crisis de fe, en el del ejército crisis morales y en el de la mafia, sencillamente crisis. Cambiar de actividad dentro de la misma organización es complicado y en muchas veces se considera impropio o inadecuado, además del hecho de que para que salga un diente se necesita que caiga el anterior. Es por eso que cuando el cuerpo te pide cambiar, mires hacia fuera y no hacia dentro.

Y llegamos a la última fase, la de la DESCONEXIÓN. Las religiones suelen admitir con boca chica el que sus profesionales les abandonen, salvo que sea para practicar otro culto. La realidad es que el que abandona esa profesión nunca desconecta del todo de su misión salvadora de almas, y lo sé por propia experiencia. Caso similar pasa con el ejército en cuanto al que abandona y al abandonado se refiere, pues el orgullo de pertenencia es algo que les acompaña de por vida. Y en el caso de la mafia, bueno todos hemos visto muchas películas y sabemos que no se puede. Y lo dejamos ahí…

Conclusiones. He elegido estos tres escenarios porque en ellos la gente real y literalmente mata o muere por defender su culto, su bandera o su triada. Una compañía no pretende eso, bueno igual alguna sí pero no lo manifiesta públicamente. La realidad es que igual que se está perdiendo “enganche” con las marcas, está flaqueando el compromiso con las compañías, y eso es algo que no se debería permitir. Estos tres segmentos aunque intencionadamente los haya sacado de contexto, son ejemplos vivientes de cómo enganchar con tu gente es posible y necesario para sobrevivir, aunque en el caso de alguno o algunos de ellos no debería haber sido así. Pero ahí están, siglos después, casi inalterables, y lo que te rondaré morena. Y hasta aquí. Espero que no se me haya ido las manos en alguno de mis símiles, fábulas u opiniones. Y que si está en tu mano pienses, qué tienen estos tres colectivos que puedas aplicar a tu realidad para ganar un poco la fidelidad de tus equipos? Nada más. Ahí te lo dejo…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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