PENSANDO PENSANDO

CCXIV | DAME PAN, Y LLÁMAME TONTO; ES EL SUELDO LO MÁS MOTIVANTE PARA DARLO TODO EN EL TRABAJO?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo ATREVIA CU&PE 

El salario ha sido la forma de remuneración habitual durante los últimos tiempos, y el premio o castigo la forma de incentivar resultados. Pero si pensamos en iniciativas colaborativas donde nadie cobra por su trabajo como la wikipedia o Lynux, es lógico cuestionar lo que siempre ha funcionado. Y es que siendo importante, que lo es, el sueldo no puede ser el único factor de motivación de las personas, pues además de que nunca es suficiente, nos hace olvidar lo verdaderamente importante de la vida; disfrutar. Veamos. Leamos…

Es fácil pensar que si una empresa tiene un elevado ratio de rotación, un infra nivel de engagement o un problema serio de proactividad y productividad, sea por culpa del sueldo. Es lógico entender que los profesionales mejor pagados son los más motivados y por tanto los más fieles, entregados y productos. Es natural creer que una subida de sueldo sería la solución a todos los problemas. pero nada más alejado de la realidad… No voy a negar que el sueldo es importante y que en cierto modo pueda ayudar a que las personas rindan más y mejor, pero no es ni el único ni el más importante elemento motivador para mejorar el engagement y menos, para fidelizar a tu plantilla. Y a las pruebas me voy a remitir…

Ayer empecé a leer un libro que me recomendó el gran Jacobo, y que como siempre acertó de pleno. Se trata del interesante “La sorprendente verdad que nos motivade Daniel H. PInk, en el que entre otras muchas cosas analiza las verdaderas motivaciones que nos estimulan a hacer lo que hacemos. Y para demostrarlo, nos habla de un interesante experimento que realizaron dos científicos a mediados del siglo pasado como no, con monos. Sus nombres y apellidos no nos dicen nada pero para que conste, se llamaban Harry Harlow y Edward Deci. Harry que era profesor de Psicología en la Universidad de Wisconsin, junto con su amigo Edward, diseñaron un sencillo rompecabezas mecánico que requería tres sencillos movimientos de empujar, tirar y levantar, y se lo presentaron a ocho monos.

Durante dos semanas y sin ningún tipo de motivación de halago, afecto o alimento, observaron su comportamiento. Los monos se pusieron a jugar con los mecanismos mostrando incluso cierto deleite. Al poco quedó patente su pericia, lo que resultaba extraño pues no había una motivación aparente para superarlo. Y entonces, qué había pasado que contravenía toda la lógica motivacional? Pues a la conclusión que llegaron es que hay un tercer impulso más allá de la supervivencia o el reconocimiento, y es la satisfacción por el desempeño de una tarea. Vamos, que la recompensa era que disfrutaron haciéndolo. Nada más. Y nada menos. Atribuyen a Confucio la frase “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” y no puede estar más acertado. Que sí, que cobrar más está bien, pero que motivar no va de eso. O por lo menos no del todo…

motivación laboral
Foto Original:

Cartel película «El color del dinero»

1986

Martin Scorsese

Hace unos cuantos podcasts hablando de encuestas de clima laboral, decíamos que hay que tener prudencia a la hora de tratar el tema salarial. Evidentemente si se hace una pregunta tipo “te sientes bien pagado?la respuesta es previsible; pues no. Todo el mundo se siente infrapagado por mucho que se intente imponer culturas de meritocracia, contención y equidad. Ni incluso los pijoflautas enchufado o los perroflautas sindicados tienen la decencia de decir; hey, que yo soy un tipo guay y para lo que hago, de verdad que me estais pagando de más. Pues claro, estamos tontos o qué? El dinero nunca es suficiente, y cuanto más dinero se gane, pues mejor. Por supuesto. Pero yo creo que esto va de vivir y no de sobrevivir, por lo que aceptando que todos trabajamos por dinero, no creo que el dinero sea ni deba ser la única motivación para levantarme cada mañana para trabajar.

Por supuesto no estoy hablando ni de cerca de trabajar gratis o de pagar por debajo del mercado, sino de demostrar que el dinero no lo es todo. Ese tercer pilar de satisfacción del que hablan Harry y Edward más allá de la gratificación económica es algo que fuera de mi entorno laboral, yo llevo muchos años experimentando. Y es que en más de una ocasión no solo no he cobrado por trabajar, sino que he pagado por hacerlo. Sí, suena a pagafantas profesional, pero desde el programa de radio que durante ocho años dirigí en mi veintena hasta sin ir más lejos, este blog que llevo manteniendo a pulso firme desde hace cuatro años, me cuestan dinero. Pero son dos de las cosas más gratificantes que he hecho en mi vida y eso, no tiene precio.

Volviendo a los amigos Harry y Edward, lo más curioso de su experimento fue que cuando introdujeron la variable recompensa en forma de galletitas, se experimentó un repentino incremento en el rendimiento de los simios, precedido de una estrepitosa caída que solo se recuperaba brevemente con más galletitas. Las bases laborales y educativas apalancadas en el premio o castigo estaban en serias dudas, y era más que evidente que la sociedad no estaba preparada para ese cuestionamiento. Es por ello que abandonaron su línea de investigación y se dedicaron a investigar otros menesteres más afines a los tiempos que les tocó vivir, y no fue hasta unas cuantas décadas después que otro científico revisó sus estudios, analizó sus conclusiones, y los volvió a poner sobre la mesa.

motivación laboral

Edward Deci era un prometedor estudiante de la Carnegie Mellon University en busca de un tema rompedor para su tesis doctoral. Siempre le había interesado el tema de la motivación y cuestionaba el hecho de que en el caso laboral se estuviera dando el enfoque adecuado. Así que topó con los estudios de Harry y Edward, tomando como punto de partida sus premisas y usando como campo de experimentación el famoso rompecabezas del Cubo Soma dio el salto a la experimentación humana seleccionando a un grupo de estudiantes universitarios cualquiera. El cubo soma consiste en siete piezas cúbicas con las que se pueden generar millones de combinaciones tanto de formas abstractas, como de objetos reconocibles. Dividió a los estudiantes en dos grupos, y les presentó una figura retándoles a reproducirla con los cubos y una vez resuelto, acceder a una más difícil. En medio de la sesión, Edward les dejababa solos unos minutos para poder observarlos sin que se sintieran vigilados. Ambos grupos lo resolvieron con entusiasmo, y no bajaron el nivel de interés durante la ausencia de Edward. En la siguiente sesión prometió a un grupo 1 dólar por cada figura que reprodujeran y el grupo motivado experimentó un ligero incremento en la productividad, aunque también de errores. En la tercera sesión les informó que se habían acabado los fondos, y durante el tiempo que no estuvieron vigilados, el grupo que en la sesión anterior recibió recompensa cesó toda actividad…

Lo que Edward demostró con su experimento es evidente, y es que podemos focalizar nuestros esfuerzos laborales además de por el sueldo, por el mero placer de la satisfacción de afrontar y superar nuevos retos. Si solo lo hacemos por dinero, perdemos interés en el trabajo en sí, y se entra en una espiral de premio que no tiene fin. Recuerdo una historia de dudosa veracidad sobre un viajero del camino de santiago que a su paso por Burgos vio a tres canteros trabajando la piedra. Qué haces? pregunto a uno de ellos. Pues aquí como un esclavo picando piedra, respondió. Y tú? pregunto a otro. Pues tallo piedras para que todo encaje, respondió mostrando su obra sin demasiado interés. Y tú que haces? preguntó al tercero que silbaba una alegre tonadilla. Yo, respondió con orgullo, estoy construyendo la catedral de Burgos… Al primero solo le motiva el dinero. Al segundo, hacer bien su trabajo. Y al tercero, sencillamente formar parte de algo y sentirse realizado.

Insisto, no estoy cuestionando el salario como forma de remuneración ni la meritocracia como elemento motivador, solo creo que muchas empresas deberían revisar las herramientas que tienen para captar, retener y motivar su talento. En un momento en que el capitalismo tal y como lo conocemos está siendo seriamente puesto en duda, el acuerdo entre empresas y personas debe ser revisado para hacer que el trabajo sea algo más que un mero intercambio mercantil. Como dice #Pascual, hay que Dar lo Mejor, y eso no solo no es gratis, sino que además no se paga con dinero. No hablemos de lo qué puede hacer mi empresa por mi, ni de lo que puedo hacer yo por mi empresa, sino que pensemos qué podemos hacer juntos, y hagámoslo. Porque no hay nada peor que sentirse, como un burro amarrado en la puerta del baile…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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