SOBRE COMUNICACIÓN INTERNA

XCVI | INTRAEMPRENDIMIENTO. ES POSIBLE SER EMPRENDEDOR DENTRO DE UNA EMPRESA?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Llevamos un par de décadas en las que emprender parecía ser la única salida digna de la crisis o la vía de escape más óptima para escapar de la tiranía laboral, pero el tiempo ha puesto las cosas en su sitio. Ahora que se ha demostrado que esto de emprender ni es fácil ni es para todos, surge el término de intraemprendimiento, un concepto que pretende que las personas empleen el mismo entusiasmo y dedicación en las empresas en las que trabajan, que si fueran suyas. Y aunque parezca imposible, yo creo que es posible, pero hay que entender y cambiar mucho para conseguirlo…

 

Hay términos que me encantan, por lo que significan y por cómo suenan. Intraemprendimiento es uno de ellos. Según la Wikipedia, un intraemprendedor es un profesional que se comporta como un emprendedor mientras trabaja dentro de una organización. Curiosamente, en los últimos meses he visto incorporar este término en los valores corporativos de varias compañías. Y me ha parecido bastante significativo, aunque cuando he escarbado un poco me ha dado la impresión que en esta declaración de intenciones hay muy poco de toma y bastante de daca.

El término no es nuevo. La primera persona que lo uso fue un investigador llamado Gifford Pinchot en 1985 para definir al nuevo modelo de empleado que iban a necesitar las empresas para hacer frente a esos nuevos tiempos que estaban por venir. Realmente creo que el término no es demasiado acertado, pues una de las bases del emprendimiento es la posibilidad de trabajar para uno mismo, ser su propio jefe, tener su propio horario y beneficiarse de todo su esfuerzo. Por pura lógica racional, esto no funciona dentro de una compañía, pues dependes de una jerarquía, un horario, unos objetivos, unas normas, una nómina…

Pero creo que sí es posible, pero hay que tener en cuenta la naturaleza del perfil del intraemprendedor, sus condicionantes y sus exigencias. Hablamos de una persona creativa, positiva, audaz, honesta, valiente y libre. Considera que su trabajo debe estar bien pagado pero no se mueve por dinero. Tiende a la simplificación de procesos y orienta todo sus esfuerzos a los resultados. Cree positivo trabajar sin horarios ni dependencia a espacios físicos, pues las fronteras entre personal y profesional apenas existen. Y debidamente motivado, es generador de energía positiva física y mental. Son constantes, resilentes, proactivos, innovadores y apasionado.

intraemprendedores

Foto Original:

Cartel película “Starship Troopers 3”

2008

Edward Neumeier

Pero no todo es un mágico mundo de colores, y ahí es donde entra el conflicto. Un intraemprendedor no cree demasiado en los convencionalismos sociales, los procesos burocráticos o las jerarquías impuestas. No acepta de buen grado los horarios rígidos ni los privilegios vegetativos o de casta. Se sabe con derecho a probar, errar y volver a probar hasta acertar, aunque sea de casualidad. En definitiva, son emprendedores que no han podido, querido, debido o sabido emprender. Y en muchas ocasiones, ni las empresas están preparadas para ellos, ni ellos para sus empresas.

Y es que un emprendedor tiene que serlo todo, saberlo todo, hacerlo todo y normalmente, hierra en todo. Un emprendedor ni nace ni se hace, solo es cuestión de que cuente con fuelle económico suficiente hasta que despegue, y muchas veces ni así. Un intraemprendedor tiene que sentir que puede tener lo mejor de los dos mundos. Tiene tiempo si cuenta con flexibilidad horaria. Tiene dinero si cobra una nómina ajustada a sus expectativas, a final de mes. Tiene posibilidades de acertar si no hay represalia por errar. Tiene recursos si la compañía pone a su disposición persona, procesos, dinero, contactos. Tiene reconocimiento si además de la palmadita en la espalda, se beneficia de los ingresos que genere su trabajo. Y tiene futuro si su aportación tiene un reflejo directo en su desarrollo profesional. Y así sí podemos hablar de intraemprendimiento.

A veces se tiende a confundir este término, y se lanzan concursos de ideas que uno de los premios principales es poder llevarla adelante. Si solo hay esto, lo normal es que no se generen ideas dignas de mención y que si se hacen, no haya un interés real por llevarlas adelante, pues implica tiempo y esfuerzo extralaboral, y no hay un horizonte claro de beneficio para el generador de la idea.

Mucho se ha hablado sobre el poder magnético de algunas empresas para captar y retener talento, y casi todo el mundo se queda con la imagen frívola del tobogán en la entrada de Google o el masajista 24 horas de las oficinas de Facebook. Pero detrás de estas marcas hay mucho más. Por ejemplo Google libera un 20% del horario laboral a los trabajadores que quieran emprender internamente. Y si el proyecto sale adelante, cuenta con un porcentaje de los beneficios para toda la vida. Eso sí es una apuesta real por el intraemprendimiento. Y lo de que eso lo hacen las grandes, no es excusa.

Las compañías independientemente de su tamaño, actividad o historia, han de evolucionar y hacer planteamientos de cambio serios y profundos para captar, potenciar y retener a los intraemprendedores. Deben conocer las reglas del juego y ponerlas en valor. Han de asumir que los tiempos han cambiado, que el error no siempre es negativo, que hay otras formas de dirigir y ser dirigido. Que hay vida más allá del toque de sirena. Si no lo hacen así, su competencia lo hará, y el poco talento útil que les queda se lo llevarán. Es ley de vida.

 

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?