PENSANDO PENSANDO…

LX | PREGUNTA SENCILLA. POR QUÉ TRABAJAMOS?

José Manuel Hernando

Director Creativo Ejecutivo Aleggría Comunicación

Decimos que lo hacemos por dinero, pero no es del todo cierto. Si fuera así una vez cubiertas nuestras necesidades básicas pasaríamos al estado de reposo hasta la siguiente urgencia perentoria. Y así en un bucle infinito. Entre el vivir para trabajar y el trabajar para vivir hay un montón de condicionantes y acondicionadores. Veamos algunos de los que he cogido así de vuelo pluma…

Si somos de los que no formamos parte de esa a privilegiada élite que no tiene porqué trabajar para bienvivir o los que le basta con sobrevivir, no tenemos más remedio que ocupar gran parte del tiempo existente entre el sueño y el reposo a eso que según Marx nos dignifica, trabajar. Según el amigo Karl, trabajar es lo único diferente que hacemos los humanos con respecto al resto de seres animales. Además de dar sentido a nuestra existencia, integrarnos socialmente y pagar nuestra hipoteca.

Por eso una de las razones fundamentales por las que lo hacemos es porque es lo que hay que hacer, y punto. Desde pequeños nos inculcan en ello, nos educan para ello, nos dirigen hacia ello. Nos hacen creer que el sentido único de nuestra vida es trabajar, que nuestra máxima aspiración en la vida es ser productivos a la sociedad encontrando un puesto para toda la vida donde jubilarnos con honores y un omega de oro. Y nos lanzamos con los brazos abiertos al mundo laboral desde muy temprana edad, a veces tan pronta que algunos pasan el resto de sus vidas de forma tan insípida como un plátano recogido demasiado pronto.

El dinero que nos proporciona el trabajar es sin duda una gran razón para hacerlo, aunque no parezca tener sentido el dedicar más tiempo a ganarlo que a gastarlo. O sí, porque no seré yo el que diserte y demonice sobre lo necesario y lo superfluo, la banal y lo real, lo justificado y lo absurdo. El que somos seres alienados por el consumismo y sometidos a regímenes dictatoriales de trabajo es algo que tiene que evaluar cada uno. Nos gusta tener cosas y para tenerlas hay que trabajar. La frontera entre el haber y el deber lo debe poner cada uno. No veo mal ser antisistema viviendo en y del sistema, pero me suena un poco raro, la verdad.

elegir trabajo

Foto Original:

Cartel película “Pulp Fiction”

1994

Quentin Tarantino

Otra razón para trabajar es por una cuestión de status. Somos lo que curramos. Tras el nombre, la profesión es lo que sigue a una presentación en sociedad. Para ello es importante ser importante, o por lo menos parecerlo. Lo de cabeza de ratón o cola de león no procede en la exposición de credenciales. Lo que vende es el título. Me resulta curioso que cuando hablan de su encomienda laboral los participantes de esos shows televisivos que nadie vemos, si esta no es cualificada, lo hacen un poco avergonzados y argumentando que tan solo es algo temporal o coyuntural.

También está el por los nuestros. Porque todos podemos vivir debajo de un puente, pero nuestros hijos no. Y lo hacemos por ellos. Sobretrabajamos por ellos. Sobretragramos por ellos. Nos sobreacobardamos por ellos. Y es lícito ello, aunque muchas veces sea un escudo que nos sobreponemos para proteger nuestra propia falta de valor. No digo que sea malo, los valientes están extraordinariamente sobrevalorados. Y es que como el mismo nombre indica, estar en la zona de confort es muy confortable. Recientemente alguien con mucha chispa me dijo algo así como que llevaba toda la vida buscando entrar en la zona de confort y que estaba harto de que ahora que por fin estaba dentro, no paraban de decirle que saliera… Bromas aparte, mi más sincera admiración por los emprendedores, por todos los de verdad y por alguno de los que no.

También los hay que trabajan por puro masoquismo. Hablo de la multitud de ofertas laborales de baja cualificación y alta frustración a base de contratos basura y condiciones infrahumanas a los que muchos se apuntan por probar y algunos por no aprobar. Permanecer en ellos más de dos semanas es todo un hito. Sabemos del tipo de puestos que hablamos. Recuerdo que una vez un cliente me pidió una acción de motivación para uno de estos colectivos y no tuve más remedio que aconsejarle que no hiciera nada y mejor comprara una pata de jamón para la pusiera en la sala de vending (es verídico). Y eso hizo y funcionó. La permanencia media laboral se duplicó hasta las cuatro semanas, pero nunca se repitió lo del jamón…

Otro factor para trabajar es el aburrimiento. No hablo de los amos y amas de casa cuyo trabajo aunque ni reconocido ni remunerado está a la altura de cualquier dura jornada laboral. Más bien me refiero a los ninis que además de los que ni quieren estudian ni saben trabajar, están los que ni quieren ni son queridos. Trabajar es una forma muy interesante de ocupar el día, ganar un dinerito para sus cositas y sociabilizar. Tomarse el trabajo en serio ya es otro tema. Tener la mala suerte de encontrártelos al lado o enfrente es algo insufrible. Por propia experiencia…

Y para concluir, otra razón fundamental para trabajar es por salud, física y mental. No trabajar produce graves desequilibrios psíquicos, ineficiencias sociales y comportamientos onanistas como narra Berlanga en su fantástica “Escopeta Nacional”. La interrupción no deseada del trabajo, lo que vulgarmente se llama estar en paro, produce un inevitable un estado de inseguridad, negatividad y aislamiento que es fácil degenere en casos de depresión y ansiedad. Justo lo que se necesita para encontrar trabajo. Dicen que trabajar no es sano, pero no hacerlo menos…

Decía Luis Aguilé que es una lata el trabajar, todos los días te tienes que levantar, aparte de esto gracias a Dios, la vida pasa felizmente si hay amor. Bien, el amor está bien, pero yo soy más de Confucio y su recomendación sobre buscar un trabajo en el que disfrutar para no tener que trabajar más. Y algunos en eso estamos, en trabajar menos para poder amar más. Así es la vida.

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?