PENSANDO PENSANDO…

MUERTOS VIVIENTES Y VIVOS MORTANTES. LOS ÚLTIMOS DE SU PROFESIÓN.

José Manuel Hernando

Director Creativo Ejecutivo Aleggría Comunicación

Dicen que el 20% de las profesiones desaparecerán en los próximos 20 años. Esto puede parecer algo irreal, pero mi opinión es que nos quedamos bastante cortos. En este post no vamos a hablar de personas con profesiones impronunciables, incomprensibles o impresentables que ya se han renovado. Voy a homenajear a amigos y conocidos últimos en su especie que han tenido la suerte o desgracia de cerrar un ciclo completo, y algún otro que tiene las horas contadas. Por vosotros.

Yo conocí al último programador de Basic. Le llamábamos el californiano. Nunca supimos su nombre ni el porqué del mote. Era un asiduo del bar de Moratalaz donde nos dejábamos caer y caíamos con asiduidad. Trabajaba solucionando las incidencias de las cajas de Makro, seguramente el último lugar que abandonó ese jurásico lenguaje de programación. Era un técnico altamente demandado y bajamente cualificado que no precisaba ofertarse para bienvivir. Cuando Makro decidió renovarse, el Californiano optó por morir, profesionalmente se entiende. Vendió su flamante ático, su flamígero auto, y se fue a vivir el resto de su vida con y de su flambeante madre. Nunca supe más de él.

De quien sí sé mucho es de mi amigo Antonio, el último Luthier. Para el que no lo sepa, los Luthier además de un grupo cómico argentino, son los profesionales que construyen, ajustan o reparan instrumentos de cuerda frotada y pulsada. Aunque la especialidad de Antonio es el acordeón, de ahí su mote de “Don Acordeone”, supongo es mucho más romántico y marketiniano ese apelativo profesional. A pesar de la invasión del mercado de los acordeones chinos y la cultura del usar y tirar, no le falta trabajo. El no necesita reciclarse. No debe reciclarse. Por suerte hay personas que todavía hoy le dan valor a lo artesanal, al trabajo bien hecho, al trato personal y a la calidad. Por desgracia no parece que ninguno de sus tres pequeños siga sus pasos, por lo menos de momento.

También conozco al último herrero de forja. Se llama SanPedro. Bueno, se apellida. Es un personaje muy peculiar con el que coincido todos los veranos en el apartahotel de Asturias. SanPedro venía de una familia acomodada que le permitió sacar con honores una ingeniería siderometalúrgica en los difíciles años 50. Aunque has sido profesor, músico, cocinero, político, marino y casero, siempre se ha definido profesionalmente como herrero, y ridiculiza con sorna a los nuevos relevos con sus hornitos, sus hierrecitos, su prensitas y sus delantalitos. El suyo es un trabajo duro, viril, tan rudo como el “fierro” que doma a martillo y fragua. Sus creaciones son imperfectas, peligrosas, pesadas y nada prácticas, pero con la belleza que tiene lo manual, lo rudo, lo improvisado. Recorrer su casa rural es como ver un museo de la forja. El día que le robaron el yunque lloró. Igual que su obra, no es algo que se pueda comprar en amazón…

Y el más curioso, Fernando. Lleva 35 años alquilando y vendiendo películas en su Vallecas natal, anteriormente conocida como “Ciudad sin ley”. Un náufrago vital en un océano digital. Ha aguantado los envites de internet con más intención que resultados, pero ahí sigue. Aunque cueste creerlo sigue vendiendo y alquilando dvd’s y vhs’s. Cada noche piensa en echar el cierre para siempre pero cada mañana se levanta y lo sube. Su pasión ha marcado su vida. Puedes pasarte horas hablando con él de cine, sobre todo de westerns, materia en la que es una auténtica eminencia enciclopédica. Es el último y se aferra al ultimátum que le ha dado la vida profesional. Y yo le admiro por ello.

EL ULTIMO DE TU PROFESION

Foto Original:

Cartel película “El último”

1924

F.W. Murnau

Y luego están los amigos en activo que les faltan dos telediarios para ser desactivados. Por ejemplo Roby, castrista, atletista, guitarrista y taxista. Cada vez que hablamos de esa competencia que les está creciendo como las setas tras la lluvia, se le hincha la vena y escupe bilis. Y yo que entiendo pero no comparto le meto cera. El día que se dé cuenta que los peores enemigos de los taxistas, son ellos mismos se irá con el enemigo. También está Marco, de la tierra de las gomas Milán. Un chofer de alta gama que sabe sus horas contadas desde el momento que la demanda es más por vanidad que por necesidad.

Y Arantxa, de profesión saco roto o también llamada auxiliar administrativa, que lo mismo te coge el teléfono que te hace un café, prepara el pedido de material o pica datos. O Marta, esa secretaria de dirección reciclada a personalasistant que entre uña pintada y pintada de uña suple las carencias maternales, fraternales, parentales y paternales de su desamado jefe. Y no puedo dejar de mencionar a Solana, ordenanza de toda la vida en atropellada carrera con el calendario para que le llegue su jubilación antes de que algún capullo engreído le dé matarile. O mi querida Elena, bibliotecaria, que se pasa tanto tiempo quejándose de su trabajo que no le queda tiempo para trabajar. Y Borja, que mantiene el espíritu romántico del reciclaje y la reparación en un mundo donde nos molestan las cosas que duran y nos impiden estrenar.

Para terminar una película y una canción. La película que presta su imagen a este post es un clásico de los años 20 que habla sobre lo duro que es no avanzar al mismo ritmo que el mundo profesional que conoces y te desconoce. Si tienes tiempo y ganas, aquí la tienes entera.. Y como estamos en el mes de Julio, un tema de julio,una del Iglesias. Yo pongo la letra y tú la música. Siempre hay por quien vivir y a quien amar. Siempre hay por qué vivir por que luchar. Al final las obras quedan las gentes se van. Otros que vienen las continuaran la vida sigue igual. Pues eso, que da igual, que damos igual, que la vida sigue igual. Y no digo ná y lo digo tó.

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?