PENSANDO PENSANDO…

LXV | GUÍA PRÁCTICA PARA EN TEORÍA, DETECTAR ESTÚPIDOS FUERA Y DENTRO DEL TRABAJO

José Manuel Hernando

Director Creativo Ejecutivo Aleggría Comunicación

En su “Teoría de la estupidez” Carlo Cipolla divide a la humanidad en cuatro tipos de persona; los incautos, los malos, los inteligentes y los estúpidos. Nos guste o no, todos pertenecemos a uno de ellos, aunque no todo el tiempo. Conocerlos y reconocerlos tanto dentro como fuera del trabajo además de un ejercicio práctico, es divertido. Lo vemos?.

Este historiador economista de apellido tan poco afortunado, publicó en 1988 su famosa Teoría sobre la estupidez, que formulaba a partir de sus cinco leyes que veremos al final de este post.

Cipolla partía de la premisa de que se pueden categorizar a las personas según el nivel de ganancia o pérdida que tienen sus actos sobre ellos, y sobre los demás. Según esto, si dibujamos una gráfica en la que en ambos extremos del “eje x” está el perjuicio ajeno y el perjuicio propio, y en el “eje y” el beneficio ajeno y el beneficio propio, nos da cuatro áreas que se corresponden con esos cuatro tipos de persona (ver gráfica >)

tragado de la estupidez de Cipolla

Foto Original:

Cartel película “El exorcista”

1973

William Friedkin

Las cuatro categorías aplican tanto a nuestros universos personales como profesionales. Hagamos un poco de asociación con ello…

Los INTELIGENTES. Que se benefician a sí mismos, pero también a los demás. Es el mando capaz de hacer crecer a su equipo y consecuentemente, hacer que repercuta en su propio crecimiento. También es el compañero que sabe trabajar en equipo y hace que todos ganen, aunque no sin esperar nada a cambio…

Los INCAUTOS. Que benefician a los demás y se perjudican a sí mismo. Es el típico buenazo altruista siempre dispuesto a echar una mano sin esperar nada a cambio. Un jefe incauto impulsará siempre a su equipo por encima de su promoción personal. Un voluntario corporativo podría pensarse que forma parte de este grupo, pero yo lo veo más en el anterior, y algún día explicaré por qué…

Los MALVADOS. Que se benefician a sí mismos perjudicando a los demás. Es el directivo capullo que le ves venir de lejos y tan solo tienes que adivinar por donde te la va a colar. Todos los hemos conocido y sufrido. Por supuesto también es el empleado pelota y rastrero muy dado a emplear métodos profesionales de dudosa moralidad, siempre dispuestos a robar ideas o éxitos ajenos. Si el malvado no es capaz de apropiarse del trabajo ajeno y lo destruye, entonces pasa al siguiente grupo…

Y los ESTÚPIDOS: Que perjudican a los demás y a sí mismos. Según Cipolla el más numeroso y peligroso grupo. Un estúpido es la típica persona que hace el mal sin sacar nada a cambio. Un estúpido es imprevisible porque sus actos son tan irracionales e irreflexivos que no sabes cuándo ni por donde va a atacar. Eso imposibilita cualquier defensa, ataque o contra ataque. Además hay un factor importante, y es que aunque el resto de grupos sabe e incluso presume de su naturaleza, el estúpido no sabe que es estúpido. De hecho suele considerarse inteligente lo que niega cualquier arrebato de arrepentimiento…

Sobre estos ejes y tipologías personales y profesionales, establece Cipolla sus cinco leyes fundamentales de la estupidez humana y por supuesto, laboral….

PRIMERA LEY. Siempre e inevitablemente cualquiera de nosotros subestima el número de individuos estúpidos en circulación. Cuando empiezas a conocer a la gente te das cuenta de que la estupidez es una especie de epidemia vírica que frena cualquier tipo de iniciativa, cambio o evolución. No hay más que acudir a determinadas reuniones o tener la desgracia de trabajar con determinados departamentos para darte cuenta de la verdad de esta ley…

SEGUNDA LEY. La probabilidad de que una persona dada sea estúpida es independiente de cualquier otra característica propia de dicha persona. Contrariamente a lo que pueda decir la Constitución, las personas no somos iguales, en nada. Un estúpido puede ser un doctor honoris causa o un paleto jactancioso sin el bup. Un rico heredero de apellido compuesto o un pobre heredado de nombre sencillo. Un alto directivo de la más alta directiva de directivos, o el criado del criado del que toca el tambor. Un rubio o una morena. Uno del atleti u otro del Logroñés. No hay normas, no hay clases, no hay sexos, no hay patrón para ser estúpido…

TERCERA LEY. Una persona es estúpida si causa daño a otras personas o grupo de personas sin obtener ella ganancia personal alguna, o, incluso peor, provocándose daño a sí misma en el proceso. La estupidez ajena nos paraliza. Su falta de patrón en su comportamiento impide que actuemos, y cometemos el gran error de ignorarles o intentar olvidares. Pero los estúpidos se alimentan del vacío, pues de alguna forma venden su estupidez como efecto de esa ignorancia que sufre como profesional. Y como Gollum en la soledad y amargura de su estupidez, lo invade todo con su vaho de necedad. Si el estúpido es tu jefe, huye lejos o corres el peligro real de acabar como él…

CUARTA LEY. Las personas no-estúpidas siempre subestiman el potencial dañino de la gente estúpida. Todos a lo largo de nuestra vida hemos confiado o nos hemos asociado con un estúpido. No ser capaces de identificar a un estúpido de forma rápida es una cualidad común de los no estúpidos, y muchas veces cuando se consigue, ya es tarde. Un error común es pensar que se puede cambiar o utilizar a un estúpido, pero es imposible. El estúpido basa su fuerza en su imprevisibilidad, por lo que independientemente de lo que un no-estúpido haya planeado, el estúpido siempre se zafa y gana…

Y QUINTA LEY FUNDAMENTAL DE LA ESTUPIDEZ. El estúpido es el tipo de persona más peligrosa que puede existir. Ciertamente el estúpido es más peligroso que cualquiera de los otros grupos porque no solo no suman, sino que hacen que todo reste. Si en una empresa todos son malvados o incautos cierto es que hay personas que pierden, pero el conjunto del colectivo, gana. Si hay mayoritariamente inteligentes, el crecimiento es más rápido. Pero si el colectivo principal es de estúpidos, el ritmo de crecimiento negativo de la compañía es directamente proporcional al grado de estúpidos y sus estupideces.

Esta quinta y última ley da que pensar. Si analizamos el porqué del hundimiento de muchas empresas, la estupidez siempre está presente. Da igual que sea un ataque continuado y creciente de ego del mando supremo o una pandemia motivada por la desmotivación de la tropa, pero inevitablemente si la quinta ley se convierte en norma, el fin de la empresa está cerca.

Así que ya sabes. Mira a tu alrededor y haz el ejercicio de categorizar a las personas de tu entorno. Te ayudará a entender tu pasado, vivir tu presente e intuir tu futuro…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?