SOBRE COMUNICACIÓN INTERNA

LXXXV | ES POSIBLE Y/O POSITIVO LLEVAR MASCOTAS A LA OFICINA?

José Manuel Hernando

Director Creativo Ejecutivo Aleggría Comunicación

Ahora puede parecer imposible, pero no sería extraño que con esto de las modas que van y vienen en un futuro no muy lejano podamos llevar nuestra mascota al puesto de trabajo. No es una utopía, algunas empresas ya lo permiten y hay estudios que corroboran lo beneficioso de la decisión. En este artículo hablamos del marco legal, moral y mental, y de varias iniciativas en marcha que lo están impulsando.

Recuerdo que cuando era pequeño en el pueblo de mi madre los animales campaban a las anchas por las calles sin molestar ni ser molestados por nadie, o casi nadie. Eran tiempos en que hombres y bestias vivíamos en relativa armonía, y eso nos acercaba un poco a un concepto de vida más respetuoso con nuestro entorno natural. Eso se acabó hace mucho y prácticamente lo había olvidado, hasta que hace un par de veranos viajé a Estambul y descubrí que perros y gatos campan a sus anchas por las calles en feliz convivencia con sus habitantes.

Parece ser que el tema de los animales y los turcos es algo cultural, y hasta tal punto llega el respeto mutuo que no es raro ver a algún gato paseando tranquilamente por la oficina, o tener que apartar a un perro de la puerta para poder entrar a trabajar. No los lleva nadie, allí no se concibe el concepto de mascota encerrada entre cuatro paredes, pero sorprende ver  una sociedad tan extraordinariamente respetuosa con los animales, y en apariencia tan poco con los de su propia especie…

Si hablamos del entorno laboral, en Estados Unidos no es nada nuevo. Se calcula que más de 1,4 millones de personas van a trabajar con su mascota. Grandes compañías como Google o Amazon permiten llevar perros a sus oficinas como política para atraer y retener el talento. De momento solo perros, pues ambas compañías declaran ser más perrunas que gatunas (no es broma). Otras compañías como Ben&Jerrys o Procter&Gambler también lo están impulsando, incluso en Washigton está de moda que los congresistas lleven sus perros al trabajo.

mascotas a la oficina

Foto Original:

Cartel película “Mascotas”

2016

Chris Renaud

En nuestro país estamos a años luz de todo esto, aunque hay iniciativas que no están acercando. A raíz de un estudio de la Universidad de Richmond que concluyó que las personas que llevan su perro a la oficina mejoras su productividad laboral y reduce notablemente el estrés, Affinity Petcare ubicada en Sant Cugat del Vallés quiso comprobar su veracidad, y ofreció a sus trabajadores la posibilidad de llevar perros a la oficina. Parece que la experiencia fue un éxito, pero bueno, su sector de actividad son las mascotas. Igual que la iniciativa purina que pretende encabezar un movimiento para conciliar mascotas y trabajo. O Royal Canin que con motivo del Día Internacional de la Diversión en el trabajo el 1 abril, promovió la creación de espacios complementarios en los puestos de trabajo para mascotas.

Pero bueno, lejos de intereses comerciales, aquí hay espacios laborales que han decidido hacerse amigos de los animales como el Campus Madrid de Google, o co-workings y agencias como Utopicus, The Cocktail, Redbility, Uve Producers, LOLA, o La Despensa han dispuesto guarderías, chill outs o espacios perrunos.

Parece ser que lejos de modas o tendencias hípster, sí están más que comprobados los efectos beneficiosos de esta convivencia laboral. Según PAWrometer el 86% de las personas creen que poder trabajar con sus mascotas les proporciona apoyo emocional suficiente como para reducir el estrés y ser más productivos. Según un informe de Human Animal Interaction Booklet elaborado por el Centro Waltham, el 67% de las personas cree que la presencia de mascotas en sus trabajos contribuye a aumentar su productividad, y un 82% lo considera un elemento fundamental para incrementar su fidelidad hacia la compañía. Además mejora sustancialmente las relaciones y la comunicación entre las personas, fomenta la creatividad y minimiza el impacto de prolongar la jornada laboral.

Evidentemente lo de la convivencia de hombres y bestias está regido por normas. La mayoría piden que además de cumplir con las exigencias de estar al día en cuanto a vacunación, no llevarle si están enfermos. Además deben demostrar tener unos niveles de convivencia y tolerancia alta, y ser educados con respecto a sus deposiciones. Los perros deben ir atados por el edificio y nunca se les debe dejar sueltos.

En España no hay normativa ni positiva ni negativa al respecto, dejando al criterio del dueño del inmueble en convivencia con el regidor del negocio la posibilidad de llevar adelante esta estrategia de convivencia laboral. El principal problema es la convivencia con las personas que son alérgicas a los animales, que hay más de uno, las que les dan miedo, que hay alguno más de uno, y los que sencillamente no les gustan, que son muchos más de uno. Ellos pueden tener ideas contrarias pero son lícitas, y tienen tanto derecho como los dueños de mascotas a hacer valer sus derechos. Y aquí es donde empieza el lío. También está el tema de la tipología de mascotas. Hasta ahora solo han hablado los amigos de los perros, pero yo que tengo dos gatos igual puedo querer también llevarlos, no? Y mi amigo JC que tiene dos hámster, pues también. Sin olvidar la iguana de Peter. La tarántula de Fer. O el conejo de indias de Alicia. Hasta que acabemos convirtiendo los puestos de trabajo en arcas de Noé modernas.

Esto de las mascotas me recuerda los tiempos en que por defender los derechos del fumador, en las oficinas se aguantaban los no fumadores. Según yo lo veo, el llevar mascotas al trabajo debe ser algo que cuente con el consenso de todos los implicados y aun así, deben cumplir unas normas de convivencia que no haga prevalecer los derechos de uno sobre los otros. Además hay que preparar los espacios para su acogida, no solo para los dueños, sino también para los animales. Y pensar en el transporte, puesto que por lo menos aquí en Madrid que parece que parecemos más avanzados, en horas punta no se puede meter en el transporte público…

Lo más lógico parece ser dejar las cosas como están; las mascotas en casa y los dueños en la oficina, pero la verdad es que los beneficios de esta convivencia son lo suficientemente tentadores como para pensarlo. Creo que ahora que se habla tanto de transformación digital y afines, una estrategia de transformación animal puede ser un elemento de captación poderoso para atraer a ese target tan goloso que los sociólogos sesudos han dado por llamar milenials. Y si no, tiempo al tiempo…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?