BASADO EN HECHOS REALES

CLXXV | COVID-19; CÓMO ASISTIR, RESISITIR Y SUBSISTIR A LAS VIDEOCALLS DE FORMA EFICAZ Y EFICIENTE?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(desde mi retiro responsable)

 

Tiempo de lectura estimada: 3 minutos

Supongo por suerte, que esto de teletrabajar, telereunirse y telepresentar formará parte de nuestra normalidad en breve. Pero mientras llega o deja de llegar, aquí he recopilado una serie de observaciones y consideraciones que me parecen oportunas considerar porque en este como en cualquier otro medio de comunicación interna, no todo vale. Veamos. Leamos…

Una de las cosas que más ha cambiado mi trabajo desde mi retiro responsable es que se me va el día en videollamadas, videoreuniones, videoconferencias o videopresentación, videocalls para resumir. Pero lo que más me ha sorprendido es que la gente ha adaptado el medio a su vida y no su vida al medio, lo que ha provocado que no se valore el potencial positivo o negativo que tiene este obligado canal de comunicación interna. Para contribuir a su buen uso y evitar su abuso, hay algunas pautas que creo importante contemplar. No he querido optar por el típico decálogo en formato “sabías qué” que tan buen SEO proporciona, y me voy a limitar a a dar prosa a mis vivencias, reflexiones y observaciones sobre ello.

No somos conscientes de lo que puede significar pasar de casi cerocoma a 2.600 millones el número de personas sometidos al confinamiento personal y profesional. Según fuentes oficiales, en la primera semana se incrementó un 80% el uso de internet en nuestro país, y aunque buena parte de culpa la tenga los múltiples Netflix que ahora nos invaden, sin duda el teletrabajo ha consumido gran parte del ancho de banda. Y aunque se diga que no, por suerte nos ha pillado medianamente preparados tecnológicamente, aunque si bien es cierto que culturalmente no tanto. Os imagináis que esto nos pasa hace 20 años cuando apenas había un millón de personas con conexión y lo hacían a un coste de 4€ el minuto por una velocidad de 56kbps? Mejor no lo intentéis pero vamos, te digo yo que nos podemos considerar afortunados…

Según un informe elaborado por el DESI en 2019 un 50% de la población carecía de competencias digitales, y tan solo una tercera parte del resto tenía una cultura digital aceptable. Es el momento de la aceleración y con esto del COVID-19 hemos metido el turbo. Nadie duda que habrá un antes y un después en esto del vivir y el trabajar, y ya se apunta que el 20% del periodo laboral en el futuro más mediato, será por teletrabajo. Porque aunque estemos en casa, teletrabajar es trabajo y digamos que lo que se ve y lo que no se ve, es importante.

conciliación entre mundo personal y profesional
Foto Original:

Cartel película «Videodrome»

1983

David Cronenberg

Ahí va una de estoritelin. Suena el despertador. Me ducho y visto como para salir a la calle. Desayuno escuchando el telediario de la 1 de fondo y reviso el correo, las citas y las tareas del día. El outlook me avisa diez minutos antes de la reunión y preparo el material de consulta y presentación que voy a necesitar. Un nuevo aviso me informa de que quedan cinco minutos. Me conecto. Hago pruebas de cámara, de micro, de audio. Miro con detalle el fondo, la iluminación, mi aspecto, y si veo algo inadecuado, lo mejoro o cambio. Me levanto a servir otro café, y pedir a mi familia que no me interrumpan. Si quiero tener complicidad con algún compañero, abro el chat y se lo comunico. Quito el telediario, abro spotify, selecciono una emisora de ambiente y bajo el volumen. Todo listo, falta un minuto. Veo que entra el primer invitado y sonrío.

Me sorprende ver cámaras apagadas. La dimensión visual es un plus que el teléfono no da, y no puedo evitar pensar que es como tener una reunión de espaldas. De natural curioso, me gusta invadir la intimidad de las personas, y ya que algunos me abren esa puerta, entro. Veo caras al natural, con todo lo bueno y lo mal que tiene eso. La descuidada pinza en la cabeza queda bien cuando no está puesta de forma tan descuidada como parece. La ropa que ya no sirve para la calle no es homewear, sino ropa de estar por casa. El fondo de escenario va desde un cuidado jardín a un descuidado cuarto de niños. Uno ha optado por elegir el fondo de una playa remota y cada vez que se mueve, su cabeza se descompone como si estuviera en el mundo de Roger Rabbit. La decoración de los cuartos me dice mucho de cada uno, y me descubre que la gente es más o menos tradicional, cuidadosa, familiar, bohemia o friki de lo que pensabas. No entiendo porque la gente no usa a su favor esos pequeños detalles…

Mientras se van incorporando el resto de invitados compartimos alguna pena y alegría del día en tono cercano y distendido. Algo tiene esto de videohablar que arranca más de una confidencia personal.  Tres minutos es un margen más que prudente para los que se retrasan, y empezamos la reunión. Hago un resumen de los objetivos de la reunión, el tiempo estimado de duración, presento a los asistentes si no se conocen y comparto unas reglas básicas; dejar el micro apagado si no se está hablando, levantar físicamente la mano para pedir hablar, y la forma de compartir pantalla caso de precisarse. Comienza la reunión. Todo claro, todo perfecto, llevamos 10 minutos aproximados y todo debería seguir con precisión suiza.

MISTERHELLO

Cada reunión es un mundo, pero todos están en este. Inevitablemente la frontera entre personal y profesional se diluye. Lo normal es que alguien se deje el micro abierto y se escuche a la pareja recriminar algún descuido doméstico. Que algún niño se cuele en plano solicitando un poco de atención extra de su progenitor. Que la reunión se corte repentinamente a los 40 minutos porque no se ha convocado por el Zoom profesional. Que se demore diez minutos la reunión porque no hay forma de que entre la dichosa presentación. Que alguien por su penumbra parece que reside en Moria. Que se produzcan interrupciones en forma de llamadas a móviles o entradas por whatsapp, mail, teams, messenger, o cualquier otro guachoflí o gochuflú. Que se pisen las voces y se ceda el paso hasta el absurdo. Que alguno de los ponentes con problemas de cobertura parezca que está dando el salto a Matrix. Que el reflejo de las gafas o el movimiento de los ojos revele que se está atendiendo a correos electrónicos. Que alguien cambie los cascos a mitad de una intervención porque los de los chinos son una kk. Que se desaparezca repentinamente y no se vuelva a aparecer. Que se vea a un familiar con cara de despistado pasando por detrás. Que alguien creyéndose en el anonimato, coma, beba o aproveche para acicalarse…

Todo esto es real como la vida misma porque es la vida misma, pero no debemos olvidar que aunque no sean físicas, la separación entre vida personal y profesional, ha de existir. Ahora es excusa el que somos noveles en esto de teletrabajar, telehablar y telereunirnos, pero va a durar muy poco, más o menos lo que el confinamiento. En la era prepandémica el teletrabajo era una utopía a disposición de una minoría privilegiada que eran mirados con envidia y extrañeza por el común de los mortales. Plataformas como skype o hangouts llevan funcionando desde hace años, pero era considerado por muchos como un acto descortés para evitarse un desplazamiento. Pero esto sin duda será algo natural en la era postpandémica, por lo que como la economía de espacio no nos permite contar con despachos en el hogar, deberemos apañarnos con lo que tenemos.

Lo que hay que hacer en el teletrabajo en general y en una reunión virtual en particular es lo mismo que en una real, lo lógico. La ropa que llevas, el lugar donde te reúnes, la preparación que haces, el protocolo que sigues, la atención que prestas, el aseo que practicas, la vida personal que compartes. Porque sí, todo va a cambiar en la forma pero en el fondo, seguimos siendo los mismos, buscando lo mismo y haciendo lo mismo. No lo olvides. En tu próxima videoreunión dedica cinco minutos a mirar porque lo que ves es lo que ven, para lo bueno y para lo malo…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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