SOBRE COMUNICACIÓN INTERNA

XCIII | QUEMADO DEL TRABAJO? HAZTE UN BURNING MAN Y VERÁS…

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Escrita o mental, todos tenemos una lista de cosas que hacer antes de morir, y el otro día escuchando al Director de una Agencia de Comunicación contar un viaje en el que se embarcó como herramienta de dinamización, motivación y fidelización de su equipo, lo añadí a la mía. Se llama burning man y es sin duda una experiencia que aparte de convertirse en destino preferido de los yupis de Silicon Valley, parece merecer la pena vivir en compañía personal o profesional. Aquí lo dejo…

 

Hace unos días charlando con unos amigos, uno de ellos me comentaba que le gustaba misterhello porque hablaba de comunicación interna sin hablar de comunicación interna, y eso me gustó. Desde hace ya unos meses esa es un poco mi línea editorial, porque no quiero hablar mucho y decir poco sino más bien, hablar poco y decir mucho. Y en eso estamos…

Vayamos a lo nuestro. Esto del burning man tiene su miga. Entre otros soy fiel al podcast de El arte de presentar una hora en la que se habla mucho, se dice muchísimo y se comparte más. Incluso a veces hablan del presentar con arte, pero este tampoco era el caso. En esta ocasión Gonzalo estaba entrevistando al Director de una conocida Agencia de Comunicación que contaba cómo hace un par de años decidió llevar a toda su gente a un evento del cual yo había odio hablar hace tiempo, pero que lo tenía catalogado dentro de la categoría de “rave descocada”; el Burning Man. Te recomiendo veas este vídeo para que te hagas una idea aproximada de lo que estamos hablando…

Burning Man es una especie de festival que se celebra la primera semana de septiembre en mitad del desierto de Nevada, a unos 150 kilómetros de Reno. Para dar cabida al evento se inventan una ciudad llamada “Black Rock” que al igual que Brigadoon, solo existe durante los siete días que dura el Burning Man. Durante esa semana los participantes viven una experiencia única en medio de la nada en una ciudad inexistente en la que el dinero no tiene cabida, los móviles no tiene cobertura, y donde todos participan aportando algo a la comunidad (la agencia en cuestión sirvió paella para todo el que quería hasta que se les acabó el arroz…). Los asistentes han de llegar por sus propios medios con todo lo que necesiten para vivir o compartir, y sin ordenadores ni teléfonos móviles.

quemado del trabajo

Foto Original:

Cartel película “Un día de furia”

1993

Joel Schumacher

Se trata de un experimento vivencial en el que se pretende sumergir al asistente en un universo paralelo de creatividad y convivencia en estado puro, donde entender y valorar las cosas verdaderamente importantes de la vida. Una semana haciendo justo todo lo contrario de lo que hacemos en nuestro día a día, en un entorno tan radicalmente opuesto y con un formato de vida que todos pretendemos pero que nadie practicamos.

Estaba leyendo en la wiki los 10 principios básicos que rigen el evento, y que incluyen conceptos como la generosidad, la autosuficiencia, la autoexpresión, el esfuerzo comunal o la responsabilidad cívica, y rápidamente pensé que mucho de esto es lo que buscamos con nuestras campañas de comunicación interna…

Aceptar que somos parte de un todo y contribuir al beneficio común. Innovar para que todos progresemos. Ser responsables con nuestro entorno. Ejercitar y poner en valor nuestros propios recursos para obtener resultados. Ser participe y no observador. Ser responsable de tus actos… A que ya no sabes si estoy hablando del burning man o de comunicación interna? Pues sí, hablo de los dos…

En el burning man se puede montar en bici entre minitornados de arena, hacer yoga con otras 5.000 personas, recorrer las distintas expresiones artísticas más locas y radicales del momento repartidas por kilómetros, participar en performances, bailar la música electrónica de la mano de los dj’s más prestigiosos, participar en infinidad de talleres de pensamiento colectivo mezclados con sexo tántrico, meditar en un baño de arena bajo un sol abrumador, dar rienda suelta a tus sueños más locos con disfraces imposibles… Un entorno de armonía y creatividad digno de ser incluido en la lista de las cosas a hacer antes de morir.

No sé exactamente cómo se vive ni como se vuelve de un evento de esas características, pero me da la ligera impresión que formar parte de una experiencia de estas características no es fácil de olvidar. Y ahí es donde parece reside el problema. Según he leído por ahí, el evento ya no es lo que era y cada vez lo es menos. A pesar de que hablamos de unos 400$, las entradas se agotan en minutos, y eso que hablamos de unas 70.000.

El efecto llamada que ha producido su espíritu disruptivo lo ha llenado de la crema de las principales industrias de Silicon Valley que además de ver el evento como una ocasión única para consolidar por la vía rápida a su plantilla, son las únicas que cuentan con los fondos para llevarla adelante. Aquí hay un interesante artículo que habla sobre esta supuesta decadencia. Y es que es normal. Quien haya vivido aunque sea de lejos el mundo de los incentivos, el burning man es bastante goloso, aunque ciertamente no parezca para todos los públicos.

Independientemente de que esto tan curioso llamado burning man se acabe convirtiendo en lo que trataba en sus orígenes de criticar, me parece que como viaje de incentivos, experiencia motivacional o estrategia de retención no tiene precio, aunque su precio sea tan elevado que muy pocas empresas se lo puedan pagar. Yo lo dejo ahí por si alguno queréis sorprender. Y si me lleváis ya de paso, aunque no me llevo muy bien con el sol, no creo que diga que no, la verdad : )

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?