PENSANDO PENSANDO…

XCVIII | ENCHUFADOS. UNA REFLEXIÓN SOBRE ESTE INTERESANTE FORMATO DE SELECCIÓN DE PERSONAL

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo Ejecutivo Aleggria Comunicación

Un enchufado es una persona que es puesta a dedo para ocupar un puesto laboral no por su buen nombre sino por su apellido. Aunque es algo considerado ilegal e inmoral, hoy en día sigue siendo una práctica habitual tanto en el sector público como privado. Pero, qué consecuencias tiene para el clima laboral? Es realmente negativo para la empresa? Y es posible acabar con esta práctica de forma real? Estas y otras preguntas son las que reflexiono en el post de hoy…

 

Antes esto de enchufismo era de lo más normal, y la mayoría de las críticas venían de los que no lo tenían. Entro la democracia, los derechos, la igualdad y todas esas cosas, y aunque continuó practicándose, pasó a ser algo clandestino. Para evitarlo se establecieron una serie de controles internos y públicos que visto lo visto, han tenido escasa eficacia.

Según un estudio, el 16% de los contratos públicos se dan a dedo. Pocos me parecen a mí. No hay una comunidad que quede libre de esta lacra, desde Andalucía a Galicia pasando por Madrid, Cataluña o Extremadura. Y como dijo con fingida inocencia el Alcalde de Pilar de la Horadada en Alicante; es lo normal, lo que se ha hecho toda la vida, no?. Lo peor de esta práctica habitual además de hacer desconfiar de los supuestos planes de transparencia, es una lacra económica ya que la mayoría de las ocasiones o son creados para dar acceso al enchufado, o son ocupados por personas que no cuentan con las capacidades mínimas para su desempeño, o directamente son puestos fantasma sin ubicación ni obligación.

Pero esto que es de lo más habitual en la empresa pública, es mucho más flagrante en la empresa privada. Un estudio de Lee Hecht Harrison dice que 3 de cada 4 ofertas de empleo nunca se publican, y que la mayoría se cubren por amigos y conocidos. Según este estudio, los principales beneficiarios de esta red de contactos para encontrar trabajo son los profesionales de entre 35 y 45 años, ya que es una edad en la que se suele contar con un volumen de contactos interesante.

Según el barómetro del CIS de febrero del pasado año, el 30% de las personas encuentran trabajo a través de un amigo o familiar. Normal. Yo en todas las ocasiones en las que me he movido profesionalmente, o más bien me han movido profesionalmente, ha sido a través de mi red de contactos. La diferencia fundamental reside en que no es lo mismo una candidatura que en un proceso abierto cuenta con el aval de alguien que puede corroborar que lo que dice en el cv es correcto, que el dar a alguien un puesto independientemente de su valía profesional.

ENCHUFADOS

Foto Original:

Cartel película “Yo, el Halcón”

1987

Menahem Golan

Voy a intentar tirar de memoria para presentar distintos casos con los que me he encontrado, y que pueden ilustrar con claridad, lo que es para mí un enchufado.

LA HERMANÍSIMA. Hace muchos años trabajaba en una gran compañía en la que tenía una compañera a la que todos observábamos con curiosidad ya que solo la veíamos trabajar unos minutos durante la emisión del telediario del mediodía. En ese momento sacaba una libreta del bolso de Prada y apuntaba unas misteriosas notas cuya finalidad era una incógnita para todos. Poco después me enteré de que era la hermana de una conocida política que siempre ha presumido en público de su absoluta disconformidad con las adjudicaciones de cargos a dedo. Para mí, eso es un enchufado.

EL BENJAMÍN. En otra compañía coincidí con un chaval recién licenciado en una carrera de esas con muchas siglas, al que abrieron hueco para dirigir un departamento de marketing estratégico, lo que obligó a añadir al Director de Marketing el apellido de “táctico” a su tarjeta. Dado su apellido a nadie le sorprendió su nombramiento, pues era el menor de una ilustre familia de empresarios con ramificaciones en muchas de las principales empresas del país. Realmente era buena persona y estaba lleno de buenas intenciones, pero la falta de experiencia y tal vez otras virtudes necesarias para el liderazgo no le acompañaban, por lo que aparte de cerrar contratos millonarios en las empresas donde estaban sus hermanos, poco más aporto a la compañía. Para mí, eso es un enchufado.

EL APELLIDO ILUSTRE. En una experiencia laboral anterior tuve que tratar con responsables de comunicación y marketing de importantes grupos financieros. En uno de ellos me sorprendió la enorme extensión de sus tarjetas, tanto en el número de apellidos encadenados como en la longitud de sus cargos. Yo que siempre he sido muy de “tú” empecé a gestionar calidades, entregas, plazos y responsabilidades con la naturalidad propia de aquel que no tiene ocho apellidos compuestos. Hasta que a uno de ellos al que recriminaba educadamente por su tercer incumplimiento de plazos de entrega de unos materiales imprescindibles para el lanzamiento de la acción, se le subió la sangre (azul) a la cabeza, y a grito en pecho mi dijo que yo no sabía con quién estaba hablando, y se retiró del proyecto. Uno de sus terceros que creo recordar se apellidaba González, le sustituyó en la interlocución con una eficiencia y diligencia admirable. Para mí, eso es un enchufado.

LA AMANTE. Un tocayo mío Director de la compañía donde trabajaba tenía una aventura con su secretaria, y aunque era vox populi, ellos lo llevaban con absoluta discreción. El problema vino cuando se abrió una plaza para dirigir el área de eventos de la compañía y tras un proceso supuestamente transparente, se adjudicó a la secretaria de mi tocayo. Poco tiempo después el Director fue despedido por un problemilla de quítame de aquí estos ceros, y ella cayó por su propio peso unas semanas después. Para mí, eso es un enchufado.

EL SOBRINITO. Se llamaba Jorge, y apareció un día en mi despacho. Venía de parte de la Presidenta para hacer unas prácticas en mi departamento. Pues adelante, pensé y le dije. Y empezó la pesadilla que casi me cuesta el puesto de trabajo. No aceptaba los trabajos que se le asignaban. No respetaba jerarquías ni horarios. No admitía críticas ni enmiendas. No respetaba a sus compañeros ni tenía la más mínima noción de cómo trabajar en equipo. Ni siquiera me dejaba que le abandonara en una esquina. Hasta que un día hablé con la presidenta y con mucho respeto planteé que o él, o yo. Aunque hubo un destello de duda en su mirada, cedió y le despachó a una empresa de otro de sus hermanos con viento y con fresco. Para mí, eso es un enchufado.

LA MADRE QUE LA PARIÓ. Y para terminar el caso más curioso de enchufismo profesional con el que me he encontrado y que me ha venido a la memoria porque he oído un caso muy similar recientemente. Estaba en una startup muy joven y fresca donde la media de edad no superaba el cuarto de siglo. Una mañana vemos cómo se inician las obras para colocar un despacho acristalado en una de las esquinas. Una semana después el despacho está terminado y es ocupado por una señora de aspecto saludable y edad indefinible. Ella no parecía muy interesada en nosotros, y nosotros la correspondíamos con la misma indiferencia. Hasta que nos enteramos de que era la madre del fundador que necesitaba un par de años de trabajo para cotizar a la seguridad social y cobrar la jubilación. Lo más curioso del caso es que tenía como responsabilidad la traducción de textos y solo hablaba español, y mal. Para mí, eso es un enchufado.

Y lo dejo aquí. Sinceramente pienso que en esto del enchufismo hay muchas luces y muchas sombras. Las personas cuando queremos acceder a un puesto de trabajo bajamos nuestros principios éticos y tiramos de todo lo que tenemos a mano. Y es normal. Si no quiero errar en la contratación de un puesto, me aseguro que la persona que contrato no me engaña en el cv. Y es lícito. Y si tengo un amigo o un familiar muy cercano con un problema o necesidad, dentro de una lógica profesional busco lo mejor para él, aunque lo que haga no sea lo más ético del mundo. Y es natural. Y luego están los compromisos, los intereses, las deudas, los favores…

En conclusión. El enchufismo es algo que ha existido siempre y siempre existirá. No siempre es malo si el enchufado responde. Y todos en mayor o menor grado, tiramos de él. Y eso es así por lo menos aquí. En otro post hablaré de otros países donde se toman menos a la ligera legal y moralmente esto del nepotismo…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?