BASADO EN HECHOS REALES

CLV | SON LOS JÓVENES MÁS CAPRICHOSOS ANTE EL TRABAJO, O ES QUE NOSOTROS SOMOS MÁS VIEJOS…?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando Llorens

Director Creativo #ATREVIA

(TIEMPO DE LECTURA APROXIMADA: 3,0 mins.)

Está claro que la tradición, la necesidad o la presión familiar son factores determinantes para lanzarte al mundo laboral con mayor o menor nivel de exigencia, y esto no es una cosa de millennials. En este post comparto un caso que me ha ocurrido recientemente y de cómo antes de enojarme, me he visto a mi mismo en la misma edad y situación. Y es que el tiempo pasa tan rápido que nos olvidamos que un día fuimos así, o parecidos. Veamos. Leamos…

“Los jóvenes de hoy no tienen control y siempre están de mal humor. Han perdido el respeto a sus mayores, Son vagos, carecen de moral y no saben lo que es la educación. Lo peor es que tienen una ideas descabelladas que les impiden mirar al futuro. ¿Qué va a ser de ellos?»

Esta frase ni es de mi abuela ni es de ahora. Es de Aristóteles, supuestamente, y tiene más de 24 siglos. Y es que aunque no lo creamos, los tiempos no cambian ni tanto ni tan poco. Volviendo a mi abuela como casi todas, ella era muy sabia. Y es que cada vez que yo mostraba disconformidad ante un trabajo supuestamente abusivo aludiendo a causas de justicia, equidad o dignidad, ella sentenciaba con la misma frase; “esta juventud lo que necesita es una guerra…”

Y sí, tenía razón, o por lo menos en parte. Ellos también tenían ideales típicos, utópicos o distópicos pero a diferencia de la mía, su generación no podía ejercerlos; las guerras y las posguerras se lo impidieron. La de nuestros padres lo pudo un poco más, pues tal y como dije en un post de hace unos meses, fue la primera que conoció y disfrutó del ocio. La nuestra aunque no nadamos en la abundancia, pudimos retrasar un poco el ingreso al mundo adulto amparados en nuestras supuestas justas creencias de equidad laboral. Hasta el momento actual en que las generación de las consonantes, los X, los Y, los Z, que haciendo de su causa un efecto son antes nini’s que sencillos.

MISTERHELLO

Foto Original:

Cartel película «Mientras dure la guerra»

2019

Alejandro Amenabar

Pues bueno, aquí va la anécdota. Fue en Línkedin. Siempre que hay una aceptación de acercamiento por cualquier de las dos partes en esta red social, mando un mensaje personalizando de agradecimiento a mi nuevo contacto, y acompaño una invitación a conocer, y si lo estima oportuna participar, en misterhello. Es una forma de consolidar e integrar en la comunidad y muchos responden tomándose la palabra, mostrando interés  o simplemente, dando las gracias. Pero también hay casos de personas que no creo entiendan muy bien cómo funciona la vida en general y las redes sociales en particular, y que intervienen pensando que sus ideales son los ideales. El caso de referencia es uno de ellos.

A lo que vamos. Un día cualquiera recibo la respuesta de una persona que suplía su escasa experiencia con abundante apellido, preguntando muy correctamente sobre el nivel retributivo por su colaboración. Yo con el mismo nivel de corrección respondo que un blog, o por lo menos en el mio, era desinteresado y por tanto no remunerado. Y podría haberse quedado ahí, pero me contesta de nuevo informando que para hacer algo con calidad había que dedicar tiempo, esfuerzo y conocimiento y que eso, se pagaba. Mal hecho, pero vuelvo a responder, un poco menos políticamente correcto, recordando la carencia de lucro de misterhello, e introduciendo la variante de que podía considerarlo como un escaparate para exhibir su potencial ante un potencial mercado laboral.

No sirvió de nada. Un siguiente mensaje ya no tan correcto me informa del dineral que sus progenitores se han dejado en su formación, de mi obligación de estar agradecido por su interés en mi proyecto, y de la necesidad de demostrarlo ofreciendo un acuerdo remunerativo beneficioso para ambas partes. Tras escribir y desescribir varias respuestas, todas lícitas y racionales decidí borrarlos,  dejarlo ahí y no responder. Y haciendo uso de mi derecho a la pataleta, publique en Linkedin la frase de mi abuela mostrando pecados y no pecadores; “Hay personas que lo que necesitan, es una guerra…”

MISTERHELLO

Pensando en la historia que hay detrás de cada historia, recordé cómo fueron mis principios en el mundo laboral. Yo pensaba, pensaba mucho. Pensaba que no cualquier estaba a la altura de mis expectativas profesionales. Pensaba que no podía enseñar mi book de ejercicios de clase a ningún creativo porque me iba a robar las ideas. Pensaba que un trabajo en prácticas no era algo ni siquiera planteable. Pensaba que lo de respetar horarios no iba conmigo. Pensaba en todo lo que pedía y muy poco en lo que daba. Y de tanto pensar, nadie pensó en mi…

Leyendo a la chica de largo apellido compuesto recuerdo cuando yo pensaba y actuaba así. Mis estudios también fueron caros, aunque yo tuve que trabajar para pagarlos. Mis expectativas también eran altas, aunque no hiciera gala de la seguridad que da contar con una herencia en vida. Mis ideales también eran lícitos, pero no los confundía con posibles apoyos para mi desarrollo profesional. Y por supuesto mi ego también era enorme, aunque por suerte no había redes sociales para dejar patente mi inmadurez e ignorancia. Y al final comprendí que más que comerme el mundo, lo que no quería es que el mundo me comiera a mi. Y maduré.

Y es que las personas no cambian, es su entorno el que les hace cambiar para lo malo, o para lo bueno. Las nuevas generaciones tienen los mismos miedos y reservas que las nuestras ante el trabajo. Abusos como lo de los eternos becarios, los contratos basura o los falsos autónomos dependientes se llevan repitiendo desde hace años con distintos nombres, y es lógico que nos negáramos, se nieguen y se negarán a aceptarlos. Son personas sin ética ni moral. Así que por favor, si alguien como yo te ofrece colaborar en un blog como el mío, no nos metas en el mismo saco. Porque cuando haces algo sin lacra ni lucro, ni yo gano ni tú pierdes. Así que ya sabes, si te apetece participar en misterhello, escríbeme. Pero por favor, igual que yo no te lo voy a decir a ti, no me digas tú cuánto te voy a pagar. Estamos? Hablamos?

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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