BASADO EN HECHOS REALES
CCLXXXIII | SI VAS DE PAYASO, TE VERÁN COMO PAYASO
Jose Manuel Hernando
Director Creativo Regional LATAM ATREVIA
Si además de Faemino y Cansado tú también lees a Kierkegaard, conocerás su famosa parábola del payaso que básicamente habla sobre cómo nos juzgan más por nuestro exterior que por nuestro interior. Y es que evidentemente, si física o intelectualmente vas de payaso, evidentemente te verán como tal. Y como esta parábola que pertenece al mundo de la filosofía, es perfectamente aplicable al mundo laboral, en este post hablo sobre ello, con mi máximo respeto para los profesionales de la risa. Veamos. Leamos…
Hace unos cuantos posts hablaba de algo tan intrascendentalmente trascendente como es la vestimenta en el trabajo, que básicamente se resume en el popular dicho “allí donde fuere haz lo que vieres”.
En este caso voy a usar el concepto “vestimenta” como metáfora de los sesgos, para hablar de cómo la forma en que nos mostramos ante los demás determina el modo en que ganamos o perdemos credibilidad, y sus consecuencias. Y para ello, recurro a la famosa parábola del payaso de Kierkegaard. La parábola dice más o menos lo siguiente.
Foto Original:
En el circo de un pueblo se inicia un incendio detrás del escenario. Uno de los payasos acude al fuego, y el director del circo presa del pánico le pide que se acerque al pueblo vecino en busca de ayuda. El payaso entra al pueblo gesticulando y gritando desesperadamente «¡Fuego, fuego, el circo se quema!«, pero los aldeanos al verle asumen que es parte de su acto cómico o una broma, ríen a carcajadas y le aplauden. El payaso cada vez más desesperado grita más fuerte, pero solo consigue aumentar las risas y los aplausos de la multitud, que piensa que su actuación es brillante. Finalmente, el circo se incendia por completo porque nadie creyó la advertencia del payaso.
Qué significa esta parábola? Pues además de lo obvio que planteaba en el post anteriormente mencionado, desde un punto de vista filosófico habla de la dificultad de comunicar una verdad vital cuando el mensajero no es percibido como un interlocutor válido y creíble. Además, muestra a una sociedad superficial acostumbrada al espectáculo y el entretenimiento, incapaz de discernir entre lo real y la ficción. Y por supuesto, la negación de las crisis reales por comodidad o por pura estupidez. Y como esto va de comunicación y no de filosofía, vamos a ver qué derivadas puede tener esta parábola en el mundo de la comunicación empresarial desde el punto de vista de gestión de crisis.
Empezamos con el escenario más literal. Érase una vez que se era un colaborador que no sigue las normas de vestimenta, jerárquicas o de comportamiento. Un día avisó sobre un riesgo inminente, y sus compañeros con la misma cara de extrañeza de siempre, le ignoraron al no considerarle una fuente digna ni aceptable. Otro caso. En una empresa muy muy lejana trabajaba una persona para la que todo eran problemas, fuegos y emergencias. Sus compañeros toleraban sus crisis y con el tiempo, se hicieron completamente insensibles a sus alarmas. Y al más puro estilo de Pedro y el lobo cuando llega una crisis real, fue completamente ignorado. Y para concluir, hace mucho mucho tiempo en una compañía cualquiera, un equipo directivo que solo pensaba en los resultados de ventas ignoraba y hacía de menos a las señales de advertencia de un compañero sobre futuros problemas con el equipo, los clientes o los proveedores. Incluso se reían de él. El resultado en este caso también es obvio…
En conclusión, la parábola del payaso aplicada al mundo laboral nos enseña que el comunicador ha de tener reputación para ser creido, que el canal importa, y que los receptores han de mirar más el fondo que la forma, pues puede ser la diferencia entre la supervivencia y el desastre. Estamos, no?
Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente. ¿Hablamos?