SOBRE COMUNICACIÓN INTERNA

CLXXVIII | ES POSIBLE MANTENER EL ENGAGEMENT A UNA EMPRESA CON UN ERTE?​

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(desde mi retiro responsable)

 

Tiempo de lectura estimada: 4 minutos

El otro día en un webinar sobre comunicación interna en tiempos de COVID-19, se quedó sin responden una pregunta que da título a este post. Una duda lógica que me apunté para reflexionarlo y convertirlo en post porque creo que aunque complicado, es posible y sobre todo, necesario. Pues más o menos de eso va este post. Veamos. Leamos…

El Erte lo introdujo el Partido Popular en su famosa y polémica reforma laboral de 2012 para evitar colapsos económicos por cierre masivo de empresas motivado por causas excepcionales, como es el caso que ahora nos atañe. Digamos que el erte es un mal menor, pues es una interrupción temporal de la relación entre empresa y trabajador, con la supuesta garantía de vuelta tras la normalización de la situación. Pero esto claro, es en teoría, pues es más que evidente que se adaptará al proceso de recuperación económico que más que oros, pintan bastos. Porque de donde no hay no se puede sacar así que ya se verá, que dijo un gallego.

El erte como Dios, aprieta pero no ahoga, pues empresas y empleados pueden sobrevivir dando y recibiendo menos. Y es que el daño es más moral que económico. Cierto es que un compromiso laboral no es como uno matrimonial, pero también es verdad que en ningún employee journey se habla del efecto margarita; ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no. Y es que la incertidumbre produce miedo. El miedo que tuvieron las empresas cuando les pilló esta crisis casi sin avisar y tuvieron que comunicar el erte. Miedo el que arrastran desde entonces por no saber si mañana van a tenerles de vuelta o peor, si va a haber algo donde volver. Y el miedo que se instaló en la gente cuando se lo comunicaron. Y miedo con el que llevan viviendo desde entonces ante la posibilidad de que el “nada volverá a ser lo mismo” se refiera a ellos. Y en ese ambiente de miedo mutuo, ambos han de mantener el tipo porque nunca se sabe, y es verdad, porque más allá de los listos y los oportunistas, saber lo que viene siendo saber, se sabe entre poco y nada…

La base de todo es la confianza, retenerla o ganarla. Creemos haber superado la imagen de los diarios de principios de siglo que presentaban a empresarios con rasgos porcinos y sombreros de copa bañándose en billetes verdes, pero esa idea aunque tamizada, permanece. Pero por mucho que algunos se empeñen en gritar, esto no es una historia de buenos y malos, pues entrar en un erte no es algo que se elija. Parafraseando a Jorge Marique “…así que no hay cosa fuerte, que a Papas y Emperadores y Prelados, así los trata el COVID-19 como a los pobres pastores de ganados...” Lo que sí que se elije es cómo se lleva y de eso dependerá el cómo se sale

erte
Foto Original:

Cartel película «El Ente»

1983

Sidney J. Furie

He aquí algunas normas dictadas por el sentido común que creo habría que seguir no tanto para evitar lo inevitable pero sí, para predecir lo impredecible:

Cuidado.  Aunque no existe una obligación legal de dar apoyo médico o psicológico a las personas involucradas en un erte, sí lo hay moral, pues técnicamente siguen siendo parte de la compañía. Mantener una política activa de cuidado físico y mental tanto del trabajador como de sus familiares es importante para que la próxima recuperación sea rápida y eficiente. Si se les olvida se olvidarán de todo lo hecho hasta ahora… 

Observación. No es cuestión de refugiarse en los cuarteles de invierno. Conocer el estado anímico y físico de las personas en situación es fundamental, y esa labor es algo que de forma activa y proactiva han de realizar la cadena de mando. Ser empático es fundamental y a veces es algo tan básico como mantener una conversación telefónica o una vídeo llamada. No existen garantías de que las personas compartan abiertamente su afección por la situación pero si no hay pregunta, seguro que no habrá respuesta…

Vinculación. Es importantísimo que se sientan parte de la compañía, y sin llegar a decir que son héroes, si hacerles entender que su situación puede evitar que se hundan todos. Hay que mantener un canal de comunicación constante con ellos en los que dar información puntual y ágil de todos las decisiones que se están tomando, la evolución económica, el contacto con sus compañeros, las principales dudas y por supuesto, que se expresen con libertad. Hay que pensar que son muchas horas de vacío que hay que llenar, y mejor hacerlo con pensamientos positivos y buenas expectativas que con silencio y dudas…

Integridad. La mayoría de la población no había oído hablar del erte antes de todos esto y muchos siguen sin entender sus cómos y porqués. La transparencia y honestidad es fundamental para generar confianza. Hay que mantener una mecánica informativa directa con todos y cada uno de los afectados para compartir la evolución y posible resolución, dando en todo momento a entender que no es una decisión arbitraria de la empresa cuya resolución está en manos de instituciones que escapan a su competencia. A veces algo tan básico como un canal de Q&A es más efectivo que cualquiera de las campañas de lagrimita que tanto abundan en estos momentos…

Distracción. Como decía antes, son muchas horas en blanco y llenarlas hacen que el tiempo pase de distinta forma. Evidentemente no se trata de darles trabajo encubierto, que además de ilegal provoca un efecto de engagement negativo, pero igual es un buen momento para animarles a formarse para crecer o reciclarse. O igual es una buena idea facilitarles acceso a noticias, artículos, estudios o conferencias de temas variados para fortalecer su conocimiento u opinión. O incluso porque no, invitarles a alguna de las muchas iniciativas de voluntariado a distancia que tanto han proliferado en los últimos tiempos. Porque hay mucho mundo más allá de Netflix…

erte

Mientra escribía este post, me ha saltado una alarma en forma de ventana emergente con una noticia que me ha llamado la atención y que indirectamente tiene que ver con el tema. Se trataba de una pregunta de un periodista sobre la opinión que le merecía a Fernando Simón el que muchas personas incluyeran en su cv su inmunidad al virus. Evidentemente se llevó las manos a la cabeza hablando de inmoralidad más que de ilegalidad, pero la historia nos ha demostrado que ninguna de estos dos pareceres proceden cuando se habla de sobrevivir. Precisamente ayer por la noche un amigo me contaba que su jefe había hecho test a toda la plantilla para sacar del erte de forma inmediata a los que den positivo. De ahí a crear una sociedad de alfas y omegas es cuestión de tiempo. Pero no nos engañemos, tal y como decía en el post anterior, eso no es inmoral, es inmaduro…

Hoy escuchaba el estracto de una entrevista al tristemente recién fallecido Anguita sobre el famoso informe Petras que hablando de los jóvenes de los 90 decía que iba a ser la primera generación que iba a vivir peor que sus padres. Argumentaba que la razón además de la crisis era que se habían criado entre algodones y no estaban acostumbrados a luchar. Esa es la franja laboral más amplia en la actualidad, y aunque el vaticinio de vivir peor no se cumplió del todo, sí lo hizo en cuanto a lo del grado de madurez social pues aunque crean que luchar es prenderse un lazo en la solapa o aporrear una cacerola, se equivocan. Dicen que los niños de la guerra se vieron obligados a madurar prematuramente y esto sin duda, es una guerra. Entrar en un erte es un baño de realidad con manguera a presión, y tanto empresas como personas deben actuar con sensatez y madurez para ser parte de la solución y no del problema.

Durante este tiempo he trabajado con muchas compañías que desde el primer momento se han hecho uno con las personas, y están trabajando en superarlo juntos. Las pocas que se han atrevido a hacer un Pulse han visto que el crecimiento del engagement ha alcanzado máximos históricos, lo cual evidencia que a una situación así hay que enfrentarse con valentía y madurz, y no confundir víctimas y enemigos. En el polo opuesto están las que quieren volver a contar con las personas a las que prácticamente no han vuelto a hablar tras mandar al erte sin demasiado explicación. Bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, pero no deberían haber olvidado que la confianza como la forma física, se tarda mucho en ganar y poco en perder. Así que en unos meses veremos si esto era cuestión de tener razón o corazón. Enhorabuena a los premiados y nos vemos a la vuelta, si es que la hay…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

¿Quieres que te avise cuando saque un nuevo post?

Introduce tu email y serás el primero en enterarte de mis novedades!

¡Gracias! Te llegará un email para confirmar tu suscripción

Pin It on Pinterest