PENSANDO PENSANDO…

CCV | SON LOS FUNCIONARIOS UNA PRIVILEGIADA CLASE LABORAL MALTRATADA?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(redescubriendo a Deep Purple…)

 

Tiempo de lectura estimada: 4 minutos

Hablar de funcionarios es extraordinariamente peligroso en este país, pues digas lo que digas, vas a generar polémica. Yo voy a intentar romper este mito y plantear dudas razonables sobre este demonizado colectivo que tanto se ha cuestionado y aplaudido durante la pandemia; su supuesta condición privilegiada, y las raíces de su desmotivación y falta de implicación laboral que tanto se le achaca. Y como la línea editorial de misterhello es más blanca que la capa que ha sepultado Madrid la pasada semana, intentaré ser lo más objetivo posible y no crear controversias ni suspicacias. Veamos. Leamos…

Durante la pandemia más de uno y de dos hemos pensado que si tanto ere, erte e irte habrá afectado a los funcionarios, hayan o no podido realizar su cometido laboral de forma presencial o virtual. Y la respuesta es que en esto, también están blindados. Según veo, al inicio del pasado año se dictaminó que durante el tiempo que el personal al servicio de la Administración General del Estado se viera o no sometido a aislamiento por motivo del COVID, recibirán el cien por cien de sus retribuciones. Y no contentos con ello, amanecemos año con la noticia de un incremento de un 0,9% en sus emolumentos. Vale, si, su salario está más congelado que un igloo con las ventanas abiertas, pero casi toda la gente que conozco lleva en la misma situación desde hace años, si no ha ido a la baja. Ahí dejo los hechos. Lo de opinar te lo dejo para ti…

Yo he de confesar que apoyo cualquier ley, medida o iniciativa que favorezca a los trabajadores, dentro de una lógica social, económica y moral. Y en el caso de los funcionarios por supuesto igual, aunque habría que reflexionar sobre si debería tener los mismos derechos y deberes laborales que el resto de los mortales, por mucho tiempo y esfuerzo que hayan dedicado a sacar su oposición. Esto no es el sentir general, pues la realidad es que los funcionarios caen bastante mal. La opinión generalizada es que los funcionarios son vagos, bordes, jetas y lentos, y es posible que mucha culpa de ello lo tengan las famosas viñetas de Forges.

La verdad es que todos hemos sufrido algún episodio desagradable con algún funcionario, desde el que nos cierra la ventanilla en nuestras narices porque es su hora del bocata, hasta el que  con un seco “señor ese no es mi problema…” zanja cualquier contencioso. Los desmanes en sus bajas, las trampas a la hora de fichar, las compras en horario laboral o los impepinables turnos de descanso ya no sabes si son hechos reales o leyendas urbanas. Si hacemos caso a los datos, parte de verdad hay. Según un informe de la Asociación de Mutuas de Accidente de 2019, los trabajadores públicos pasaron una media de 49,3 días de baja en 2018, contra los 33,03 días del sector privado, casi un 50% más. Además el estudio constata el hecho de que además somos de los países de la Comunidad Europea con mayor absentismo laboral. Yo creo que la base de esta desigualdad es que hagan lo que hagan, son intocables. Y es que sinceramente creo es muy difícil motivar a alguien para que desarrolle su labor lo más profesional posible, si sabe que independientemente de que lo haga bien, mal, regular o mediopensionista, no va a ser represaliado ni vanagloriado. Como mucho, un aplauso a las 8 de la tarde y chutando…

funcionarios
Foto Original:

Cartel película «La buena vida»

1996

David Trueba

Pero empecemos por el principio. Sabemos de verdad lo que es un funcionario? Merecida o no, la realidad es que hay una perversión conceptual intencionada, pues cuando pensamos en uno de ellos nos viene a la cabeza el típico señor con cara de mal genio y vestido como si hubiera heredado el ropero de Alfredo Landa, que a un ritmo de vértigo nos pone, o no, un sellito en un papelito. No identificamos a un funcionario con un maestro, un militar, un ingeniero o un médico, y lo son, más que la imagen idealizada que tenemos de ellos. A nivel global, la masa laboral de funcionarios supone el 15% del total de trabajadores, y representa aproximadamente el 30% de los costes gubernamentales. Es por eso que funcionario es una denominación extraordinariamente amplia, y tratar a todos como vagos es como asegurar que a todos los españoles nos gustan los toros y el flamenco. Pero bueno, los datos están ahí, muy eficientes no parecen , la verdad…

Justo antes de la pandemia, el Tribunal Supremo autorizó a la Administración a reducir el sueldo de los funcionarios si bajaban su productividad. Notición. Pero tiene trampa, pues es la misma que utilizan las energéticas para que te vayas con ellos. La rebaja porcentual se aplica sólo sobre el complemento de productividad, lo que en términos prácticos puede suponer que al funcionario de turno le puede salir más rentable dedicar su tiempo a sus cositas que trabajar, ya que la reducción en porcentaje es ridículamente baja. Hace unos meses escribí un post sobre el miedo, en el que decía que un poco de miedo es importante y necesario para asumir y mejorar los deberes laborales. Se podría por tanto pensar que un funcionario al no tener miedo, focaliza sus esfuerzos en asumir y mejorar sus derechos, sin tener en cuenta sus deberes. Me consta que muchos funcionarios demuestran una profesionalidad y entrega encomiables, pero creo sinceramente que si los funcionarios dejaran de ser intocables, es posible que se enfrentaran de otra forma a sus responsabilidades laborales, aunque ojo, que esto también está pervertido…

La razón que argumentan para que los funcionarios sean intocables es porque su misión es la de garantizar la independencia, imparcialidad y objetividad de la función pública. Miguel Martínez Lucio, profesor de derecho laboral, dice que cada vez que hay intención de privatizar un sector determinado, se produce un efecto demonizador hacia los funcionarios pues debido a su supuesta imparcialidad, muchas veces son el único impedimento para alcanzar sus intereses económicos. Según sus propias declaraciones, el caso español es una copia de manual de los discursos antisindicales de Thatcher de los años 80 y su afán privatizador. Creando una imagen distorsionada de ellos de vagos e inútiles y por tanto innecesarios, es más fácil que la gente apoye las iniciativas que algunos partidos llevan en su programa electoral, y que en realidad esconden intereses económicos particulares. Una vez más ahí lo dejo…

funcionarios

Que el que los funcionarios no ganan mucho, también es algo que todos saben. Cierto es que cuando prepararon sus oposiciones ya sabían que esto iba a ser así, pero el tiempo pasa y las necesidades cambian. Pero para lo bueno y para lo malo, el sector público vive ajeno a los ciclos económicos, y por eso no les afectó ni la anterior crisis de 2008, ni a esta. Desde el inicio de la recuperación del 2014 el sector privado creció a un ritmo mayor que el público, pero esta tendencia se ha invertido durante el 2020, experimentando un descenso del 7,4% de contratación en el sector privado, y un incremento del 1% en el sector público. Durante este año el gobierno prevé la mayor ampliación de ofertas de empleo público de la historia en más de 28.000, de las que casi 9.000 serán promoción interna. Como leía en un artículo el otro día, hemos pasado de ser un país de camareros a un país de funcionarios… 

Desde hace años se viene hablando de la necesidad de reformar las administraciones públicas, y revisar el tratamiento que se hace de los funcionarios para hacerlos más competitivos. En 2007 se creó el Estatuto Básico del Empleo Público que entre otras medidas buscaba reformar la administración creando la figura del directivo público profesional, y fomentando la evaluación y rendimiento de los empleados públicos. La realidad es que nunca se ha tomado demasiado en serio pues los políticos necesitan resultados a corto plazo, y algo así además de provocar una grave brecha social, se precisan varias legislaturas para afrontarlo con éxito. Es por ello que en función de la tendencia ideológica del partido en el poder hace que esta supuesta reforma sea interpretada por unos como una puerta abierta a liberalizar determinados servicios, y por otros, como una invitación a ampliar el número de convocatorias para opositar. Y así seguimos, años después. Y así seguiremos…

Mi sincera opinión es que necesitamos administraciones públicas y funcionarios porque debemos seguir contando con personas imparciales que nos protejan de la avaricia de algunos colectivos, por decirlo de una forma suave. Pero no cabe duda que hay revisar tanto sus derechos como sus deberes para que su cometido sea más eficiente y su figura, más reconocida. Introducir criterios de valoración del desempeño, evaluar a los mandos según sus actitudes y capacidades de liderazgo, establecer políticas retributivas acordes a la responsabilidad y resultados, establecer canales de comunicación interna 360, o revisar procedimientos de trabajo para hacerlos más ágiles y eficientes son algunas de las medidas iniciales que habría que revisar. Pero bueno, supongo falta mucho para que todo esto sea una realidad, aunque creo que falta hace, y mucho…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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