BASADO EN HECHOS REALES

CXCIII | POSMENTIRA; NO DEJES QUE LA VERDAD NOS SAQUE DE NUESTRA MENTIROSA ZONA DE CONFORT

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(preparándome para lo que nos viene…)

 

Tiempo de lectura estimada: 2,5 minutos

Las fake news han vuelto a poner de moda el concepto de posverdad, pues manipular la verdad es una poderosa arma de control en este momento de incertidumbre. Pero en este post no voy a hablar de este concepto, sino de lo contrario. En el entorno laboral, el cansancio, la pereza, el miedo o la conveniencia, están haciendo que consciente o inconscientemente, nos sintamos más a gusto viviendo en la mentira que con la verdad. Y a este peligroso refugio psicológico, yo le llamo posmentira. Y es que no hay más ciego que el que no quiere ver. Veamos. Leamos…

Según la RAE, que de esto de definir debería saber más que la wikipedia, se entiende por posverdad la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Aunque este concepto debería funcionar en los dos sentidos, lo cierto es que su uso está más generalizado en el reverso tenebroso para fines políticos, sociales, económicos o sociales, con lo que tiene de dudosa legalidad, y reprobable moralidad. Hace unos meses publiqué un post sobre ello vinculado a la comunicación interna y al momento actual, y un poco de esas dos cosas va esto.

Posverdad no es ni un concepto ni una técnica nueva. Incluso es anterior al 2013 en que fue el palabro de moda por el diccionario de Oxford. La posverdad ya la usó con gran éxito Goebbels para alentar el antisemitismo en la sociedad alemania de pregerras, e incluso para instalar en sus cabezas la idea del suprematismo ario. Pero sin duda no ha sido hasta la eclosión de las redes sociales cuando ha alcanzado su máximo nivel de eficiencia, ya que el poder de propagación de una noticia está al alcance de cualquier dedo. Casos tenemos cientos, aunque tal vez el más sonado últimamente haya sido el del Brexit, o el ascenso de Triump a la Casa Blanca. Pero si el tema de la posverdad nos preocupa, más debería preocuparnos el de la posmentira.

La pandemia se ha llevado mucho más que vidas; está asfixiando nuestra economía. Durante el encierro, muchas empresas adoptaron un talante maternalista protegiendo a sus polluelos de las inclemencias externas, y la mayoría se sentían reconfortados en el calor de ese hogar. Pero ya han pasado más de seis meses de aquello, y como esto no parece tener visos de solucionarse a corto o medio plazo, toca cambiar el discurso. Y ahí es donde empiezan los problemas. Dicen que 21 son los días en que algo se convierte en rutina y por tanto, todas las cosas que empezamos a hacer con mayor o menor pesar al inicio de la pandemia, hoy ya forman parte de nuestro día a día. Y por eso parece que las necesidades y preferencias de personas y compañías van por caminos distintos. Es física pura, los líquidos tienden al reposo…

posmentira
Foto Original:

Cartel película «Secretos y mentiras»

1996

Mike Leigh

La tierra no es plana, el COVID no es una arma de destrucción masiva soltada por los chinos, y el cambio climático no es un invento de los progres perrofalutas. Y a pesar de las apabullantes evidencias científicas que así lo avalan, ahí siguen los terraplanistas, los conspiranoicos y los negacionistas alimentando su mentira y vistiéndola de verdad única e inmutable. Nuestro cerebro está preparado para aceptar algunas verdades y por ello, inventamos mentiras y las vestimos de verdad para hacernos creer que tenemos razón. Dentro de la cadena básica de la comunicación, la posverdad se inicia en el emisor, y este la difunde a través del medio hasa el receptor. La posmentira surge del receptor y es su necesidad de darla verosimilitud lo que le hace darle la mayor difusión. Es por ello que la posverdad se puede combatir y atajar, y la posmentira no. 

Seamos honestos, teletrabajar está mejor que bien, y desde el inicio de la pandemia se ha demostrado que además de posible, es fructífero. Pero insisto en que ya ha pasado más de medio año, y aunque no me consta que haya demostración científica de ello, creo que el teletrabajo a tiempo completo está provocando un desenganche cultural considerable, e incompatible con el proceso de recuperación económica que debemos afrontar. Es por ello que muchas empresas amparadas por el artículo 33, han obligado a volver a todos sus empleados sí, o sí. Otras han optado por el método burbuja, en el que coincide en presencial la mitad de la plantilla. Luego están los que lo han planteado de forma voluntaria, con lo que voluntariamente no va ni el tato. Y por último, las que han cerrado el grifo del presencial hasta mejores tiempos.Y lo curioso es que independientemente de la solución adoptada, todos están cabreados como monas. Y es que nunca llueve al gusto de todos… 

Hablando de cine el otro día con una buena amiga me decía que «la verdad no mola”. Se refería a la película “intocableen la que el atractivo Françosi Cluzet en silla de ruedas era conducido por medio París por el no menos seductor Omar Sy. “De verdad que preferimos la verdad?” me decía ante la foto real de los personajes en los que se basa la película. De nada sirvió que yo hablara del caso Erin Brockovich. Ella tenía razón, y punto… Seamos realistas, el que tengamos que volver a la oficina no mola, y buscamos miles de argumentaciones para demostrar que es verdad; en casa soy más productivo/a… además con esta incertidumbre… y nos van a volver a confinar… e ir en metro es peligroso… y el tráfico… y la contaminación… y solo son unos meses más hasta que venga la vacuna… y además la empresa se ahorra una pasta… y tengo que llevar a los niños al cole… y si se ponen malos… y la de tiempo que gano… y muchas docenas de y’s más…

posmentira

Ojo, esto no es una historia de blanco y negro, hay una amplia variedad de grises. Soy consciente de las particularidades de cada caso, y hablo de los hijos, pero me consta que esa problemática de conciliación es algo que viene de la era AC (Antes del COVID). Si vale, si sumamos el que ahora no podemos tirar de los abuelos por prudencia lógica a los crecientes casos de clases cerradas por cuarentena, es verdad que la logística escolar de los pequeños se ha complicado. Pero creo que son casos excepcionales que deberían tratarse como siempre de forma excepcional, y no deberían erigirse a la categoría de norma. Aunque igual esto también es mi propia posmentira, que me invento yo porque realmente tengo ganas de salir de casa y volver a la normalidad laboral. No sé, igual es eso, pero de verdad que creo que teniendo en cuenta las excepciones, hacer de la norma el combinar teletrabajo con presencial es sano y productivo a nivel profesional, y personal. 

La realidad durante estos meses ha sido muy diferente en función del cómo y el dónde te haya tocado vivirla. Volviendo a la idea de la posmentira, creo que algunas empresas se han esforzado tanto cuidar de sus empleados, que se han pasado de frenada. Y por eso los afortunados que han vivido este periodo como un tránsito hasta que llegue la salvadora vacuna mágica, ahora se niegan a aceptar la realidad. Tenía varios casos ilustrativos pero para muestra un botón. Citar el que me comentaban el otro día de una compañía tecnológica cuyos empleados están en pie de guerra porque ahora que están teletrabajando y no pueden gastar los cheques restaurante, la empresa se niega a canjearlo por dinero.  No quiero ni pensar la cantidad de posmentiras que se han creado para seguir viviendo en esa realidad paralela, pero más les vale que cuanto antes articulen herramientas de comunicación interna que les de un baño de realidad antes de que sea tarde. La desafortunada en forma pero acertada en fondo bronca de Sarasola a sus empleados por no querer volver a su puesto de trabajo es otro caso claro. Y no lo digo más, que luego se me enfandan…

La famosa frase falsamente atribuida a Billy WIlderNo dejes que la verdad estropee una buena noticia” me sirve muy bien para cerrar este post. No hay que ser economista para ver que el 2021 va a ser muy duro; eres, ertes, despidos, cierres, reconversiones, ceses… Esa es la verdad verdadera, y todos lo sabemos. Pero bueno, como decía antes, ojala esto sea mi propia posmentira y despertaremos de esta pesadilla como si nada hubiera pasado. Pero de verdad que creo que desde la comunicación interna tenemos la responsabilidad de preparar a personas y compañías para esta posible realidad y por supuesto, desde ATREVIA estamos trabajando en ello. Y por favor, no dejemos que la mentira estropee una buena realidad…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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