PENSANDO PENSANDO…

CLXXXV | SKINVERTISING. TE TATUARÍAS EL LOGO DE TU EMPRESA POR AMOR? Y POR DINERO?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(a 35 grados a la sombra)

 

Tiempo de lectura estimada: 3,5 minutos

No sé si confesable o inconfesable, pero seguro que el sueño de cualquier Director de Recursos Humanos sería que las personas tuvieran tal devoción por la compañía que se tatuaran su logotipo en grande, y en lugar visible. Y esto que parece una chorrada y lo es, también es posible y real, ya que en los últimos años el cuerpo se ha convertido en un expositor de comunicación tanto interna como externa e incluso se le ha puesto nombre, el skinvertising. Y de eso va este post, de tatuajes, de uso, de abuso, de mal uso y de desuso. Veamos. Leamos

Leía hoy en RRHHDigital un artículo sobre si los tatuajes afectan en una entrevista de trabajo, en el que evidentemente la conclusión era: llévalos, no te lo puedo prohibir, pero tapaditos. Y entonces recordé una noticia que vi hace unos años de una empresa que prometía un incremento del 10% del sueldo a quienes lo hiciera. Y pensé vaya, el tema de los tatuajes da para un buen post de cómo es un revulsivo o repulsivo para empresas y empleados, y de si podemos estar hablando incluso de un nuevo canal de comunicación interna. Y no digo nada raro pues cosas más raras se han visto…

No cabe duda de que los tatuajes  están de moda y cada vez más, se empiezan a aceptar incluso en el entorno laboral. Según leo en la fiable fuente del “por ahí”, un 15% de la población lleva como mínimo uno, grande, pequeño, regulero o mediopensionista. Y si hablamos de edad, entre los 18 y los 35 uno de cada tres ha pasado por la aguja del tatuador. Pero no siempre ha sido así. Durante siglos la iglesia, como no, lo condenaba por tratase de costumbres bárbaras y paganas, aunque ellos tatuaban a sus cruzados para identificar sus cadáveres en el campo de batalla y así, poder enterrarlos en tierra santa. Tatuarse era propio de marineros, prostitutas, presidiarios, locos y gente de muy mal vivir. Hoy en día va por generaciones, pero los tiempos han cambiado mucho. Ahora vivimos un momento raro raro raro en que la gente paga por llevar grandes logos en sus prendas. Pero las empresas han querido ir un poco más allá de la prensa bajando una capa, y al igual que contratan unos minutos de cuota de pantalla o unos metros de valla publicitaria, compran centímetros de piel humana.

Un ejemplo famoso de skinvertising es el de Domino`s, que tuvo que retirar una promoción que regalaba 100 años de pizza gratis a quien se tatuara el logo. Y es que tal y como estamos, ya casi no es ni necesario pagar por ello. Hace aproximadamente doce años un escritor y economista norteamericano llamado Tom Peters realizó un estudio para ver qué marcas se tatuaría la gente de forma espontánea, y los resultados fueron por orden Harley Davidson, Disney, Coca-Cola, Google, Pepsi, Rolex, Nike, Adidas y Nintendo. Es posible que hoy se incluyeran netflix, amazon o pornhub, pero seguro que poco o casi nada variaría el ranking. En la misma fuente mencionada antes, veo que los principales motivos para que la gente se tatúe son por mantener un recuerdo positivo, por una celebración, por un homenaje a alguien querido, o sencillamente porque algo les mola, y creo que aquí se incluye lo de tatuarse una marca.

skinversiting
Foto Original:

Cartel película «Memento»

2001

Christopher Nolan

Y es que hablamos de que cuando una persona se tatúa algo es porque tiene un vínculo emocional tan grande como para que forme parte de su ser, y que una marca consiga eso es que algo está haciendo muy bien a nivel de branding. Pero también hay un activante, el dinero, y de ahí el nombre del skinvertising. Billy Gibby era un boxeador que ofreció su espalda como valla publicitaria para una conocida marca de casinos online y a partir de ahí lo convirtió en un modo de vida. El problema surgió cuando llenó su cuerpo y con ello, secó la mina. Pero volviendo a la pregunta de principio del post, qué pasaría si una empresa dijera a sus empleados que si se tatuaban el logo de su compañía tendrían un incremento de un 15% en su sueldo? Pues lo normal, que la mayoría le enseñaría el dedo de la palabrota. Pero la realidad es que la inmobiliaria neoyorkina Rapid Realty lo hizo y más de 60 personas se apuntaron a pesar de lo horroroso que es el logotipo. Lo curioso es que todo surgió porque un empleado lo hizo de forma espontanea, y al director le pareció tan buena idea que lo extendió al resto de la plantilla con la promesa de que si llegaban a 100, él mismo se lo tatuaría. Desconozco el final de la historia pero en su momento, ocupó un impagable espacio en telediarios y páginas de curiosidades de diarios y revistas. 

Está claro que el dinero mueve montañas pero, y el amor? Hace unos cuantos posts mostraba los paralelismos entre un romance personal y uno profesional. Dicen que ni un amor ni un trabajo es para toda la vida pero en el primer caso, la gente se sigue tatuando el nombre de su pareja como prueba de compromiso eterno. Esto creemos que no pasa en la relación laboral, pero ahí tenemos al empleado de Rapid Realty que por puro amor lo hizo. Y el día que le despidan o que se quiera ir? pues no pasa nada. El síndrome “Winona for everconsiste en escribirse compromisos en la piel para borrarlos una vez roto. Así que si te quieres tatuar el logo de tu empresa por puro amor, no te cortes, siempre lo puedes borrar y dibujar un logo nuevo encima. Porque como decimos Julio Iglesias y yo, es mejor querer y después perder, que nunca haber querido…

Pero retomo el hilo y vuelvo. Hablemos de cómo ven las empresas que sus empleados vayan tatuados? Es posible apercibir laboralmente o incluso despedir a alguien por llevarlos? Parece ser que no hay normativa legal clara al respecto en un sentido ni en otro, con lo que cada empresa y empleado hace un poco lo que le viene en gana. Mercadona por ejemplo ha sugerido a sus trabajadores que se tapen tatuajes y piercings y la policía canaria amenaza a los que no se los borren en seis meses. Sin embargo muchas compañías por ejemplo de ropa, restauración o la propia apple, favorece la contratación de personas con tatuajes visibles ya que rejuvenece mucho la marca.

skinversiting

Y es que es un tema delicado porque entramos en el complejo mundo de las fronteras de la libertad. Y es que un tatuaje traspasa la barrera entre lo privado y lo público pues es algo que se ve, y habla por sí mismo. Y es por ello que una vez más, se debería aplicar el ignoto proceso del sentido común. Aquí lo que voy a dar es mi más humilde opinión, pues una de las ventajas que da la edad es la perspectiva que te da la experiencia. Siempre he sido y soy un ferviente defensor de los derechos de los trabajadores, pero creo que como muchos otros temas como la igualdad o la conciencia medioambiental, nos hemos pasado un poco de vueltas. Y es que si anteponemos los derechos a los deberes, la cosa no funciona.

No nos engañemos, el objetivo último de una empresa es ganar dinero o por lo menos, no perderlo. Evidentemente lo que cambia es la manera de conseguirlo, y es aquí donde entran condicionantes morales como el propósito, los valores, la cultura, la misión… En esta realidad empresarial los trabajadores son los artífices del éxito o el fracaso de la compañía con lo que su motivación e implicación es clave. Para ello existe un universo de mejoras del entorno personal y profesional que estimule la eficiencia y potencie los resultados. Esto es así, contado a lo bestia, pero como decía antes, la realidad es que el objetivo último de la compañía sigue siendo el mismo, ganar dinero. Si la mayoría de los clientes de un supermercado, por ejemplo, ante la vista de un tatuaje se despierta un instinto de desconfianza, debe prevalecer la libertad del empleado sobre la del cliente? La cultura de la compañía puede cambiar pero mientras llega, todo ha de estar dentro de ella. Por eso creo que la respuesta sobre derechos, deberes y libertades es obvia y con ella, se responden casi todas las preguntas sobre el tema…

Hace un par de años me leí una fantástica antología del heavy metal que te recomiendo, en la que su autor un músico tatuado hasta las cejas decía que para él era tan importante el mostrar al mundo sus tatuajes que sabía, debía sacrificar el llevar una vida considerada por los demás como “normal”. Y bueno, a nosotros que nos han educado en el concepto de éxito de casa, trabajo, familia y netflix igual nos parece raro, pero de verdad yo creo que hay que tener la madurez suficiente como para que cada uno sea consciente de la consecuencia de sus actos. Y ole si decides tatuarte una esvástica en la frente a lo Manson, pero luego no me hables de libertad de expresión cuando te rechacen sistemáticamente en todos los procesos de selección. No me cabe duda que en poco tiempo lo de ir tatuado será tan normal como llevar la patilla corta o larga, pero mientras llega, sentido común y allí donde fueres, haz lo que vieres.  Que los tatuajes se ven, y mucho para lo bueno y para lo malo…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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