SOBRE COMUNICACIÓN INTERNA

CCIII | AÑO DE NIEVES, AÑO DE BIENES, AÑO DE ZOMBIES?

MISTERHELLO
Jose Manuel Hernando

Director Creativo #ATREVIA

(positivo aunque positivo…)

 

Tiempo de lectura estimada: 3,5 minutos

Los principios de año son momentos de reflexionar sobre proyecciones, previsiones y tendencias. Y tras desempolvar la bola de cristal, ahí nos lanzamos los que nos dedicamos a  esto de la comunicación interna para intuir o adivinar qué va a pasar en este momento en que parece que todo acaba y empieza de nuevo. Aunque ostentar un alto ratio de acierto en mis predicciones anteriores me legitimaría para tirar del inevitable clásico de principio de año, no lo voy a hacer. Bueno casi, porque sí voy a hablar de futuro pero desde un presente muy presente. Veamos. Leamos…

Dice el refrán que año de nieves años de bienes y si es cierto, nos espera un año de muchos muchos bienes. Pero más allá del refranero que aunque sabio no es el oráculo de Delfos, el contexto social, político y económico no parece en principio darle la razón. Y es que nos pasamos todo el final de año deseando que terminara el 2020 y ahora que ha entrado el 2021, nos hemos dado cuenta que sí, que puede ser peor. La razón es que en tan solo 10 días hemos visto como un ser con cabeza de toro acompañado de una multitud con cabeza de chorlito asaltaban el Capitolio norteamericano, y como una nevada de ridículo nombre de tebeo ha paralizado, de nuevo, nuestra ciudad. 

Y es que yo terminé el año pidiendoque en el 2021 nada nos pare” y de momento a mi ya lo ha hecho la nieve, y la bicha. A fecha de ahora mismo la bicha la tengo casi dominada pero la nieve, hay que dejar que pasen unos días. En mi lista a los reyes magos pedía muchas cosas con mayor o menor nivel de trascendencia, pero creo que los acontecimientos recientes me obligan a revisarla. Y no estoy hablando únicamente del minoaturo y de filomena, sino de las predicciones de Nostradamus que además del impacto de un meteorito, avanza una invasión de zombies. Menos mal que uno de mis libros de cabecera es la Guía de Superviencia Zombi de Max Brooks… Por supuesto estoy de coña, pero realmente tras el año que hemos cerrado y sobre todo, lo que llevamos del recién abierto, me lo creo todo.

Pero haremos caso a lo de que nieve es bien y pensemos que sí, que esto solo puede ir a mejor. La realidad es que el dicho es más real de lo que parece ya que la nieve es un eficiente aislante térmico que protege los cultivos de las heladas y los mantiene húmedos, lo que garantiza una buena cosecha. Pero por desgracia, no parece que esto sea extrapolable más allá del entorno agrícola. Pero bueno como decía mi abuela, no se consuela quien no puede sino quien no quiere, por lo que pensemos que esto de la nieve es una señal de que la recuperación es una realidad, y que la nueva realidad es mucho más atractiva que la antigua.

zombie
Foto Original:

Cartel película «Zombies party»

2004

Edward Wright

Podemos ocultar la verdad, pero no podemos negar evidencias tan reales como que las cosas no están muy bien. En diciembre, El Economista habla de 68.000 empresas cerradas en el 2020. Ese mismo mes Expansión publicó un artículo en el que sin paños calientes dice que en el 2020 se destruyeron 600.000 puestos de trabajo, y que en el 21 solo se recuperarán 1 de cada 3. Según este informe, el índice de paro aumentará a principio de año, pero se mantendrá estable durante el resto del año por la lenta pero progresiva recuperación económica. No acierto a saber si esto último es buena o mala noticia, pero lo que sí me lo parece es la noticia del incremento de un 67% del negocio del e-commerce previsto para el 2021, y un informe de Adeco sobre previsiones de empleo para el nuevo año que habla de un incremento notable en la contratación de perfiles online. Esto nos remite a otro dicho que en este caso sí aplica, renovarse o morir.

Muchos negocios tradicionales se están reinventando para sobrevivir, y algunos ya lo han conseguido. Gran número de restaurantes han mantenido su actividad sirviendo comidas a domicilio, lo que les ha obligado a cambiar su modelo de oferta, negocio y servicio. A través de Google arts&culture puedes acceder al fondo catálogo y exposiciones de más de 2.000 museos en 80 países. El Corte Inglés además de impulsar la venta online ha lanzado el servicio click&car que permite elegir on y recoger off. Negocios de formación presencial como The Valley o ISDI han revisado su metodología formativa pasando toda su actividad a formatos online. Muchos hoteles urbanos han convertido sus habitaciones en minioficinas para favorecer el teletrabajo. Uber se reinventa como servicio de mayordomo y mensajería. Y hay muchos más casos…

Esta misma necesidad de supervivencia está haciendo que también muchos profesionales se reinventen. Los que más y los que menos, hemos tenido que adquirir y mejorar habilidades y conocimientos para poder seguir con nuestra actividad laboral. En mi caso he tenido que adaptar mi forma de presentar presencial a la pantalla para poder seguir compartiendo propuestas de comunicación con los clientes y potenciales, además de aprender mucho sobre webinars, podcasts, redes sociales. Un par de diseñadores conocidos se han reconvertido en ilustradores express, y les está yendo muy bien. Mi amiga Eli va a dejar su puestazo en una consultora para montar un negocio que ayude a transformar locales comerciales en viviendas (un negocio con gran futuro). El catering de mi antigua compañera de trabajo ha sobrevivido ofreciendo cajas de cumpleaños online. Y la mayoría de los coachings se han reinventado ofreciendo asesoría de reinvención express. Porque sí, como digo en el nuevo relato del área “…el futuro está ahí y no puedes esperar que venga, hay que ir a por él…”

zombie

Pero si intentamos ver qué va a pasar este año, yo más o menos lo tengo claro. Durante el 2020 la comunicación interna ha tenido un rol fundamental para mantener viva la conexión entre personas y compañías, pero en la mayoría de los casos no ha pasado de ser un acompañamiento emocional y una relación meramente informativa. Y eso ahora, ya no es suficiente. En estos momentos el riesgo sanitario se ha visto sobrepasado por el económico, y muchas empresas se están replanteando la forma de acometerlo y por supuesto, cuestionan el teletrabajo. Y es que según me confirman diversos medios de rrhh, el nivel de eficiencia está viendo una merma considerable. Es por eso que muchas empresas están asumiendo con resignación los elevados costes de preparar sus oficinas para la vuelta de todos sus empleados, con el consiguiente cabreo de estos. Otras están optando por un modelo híbrido que implica un control de la actividad laboral, por lo que están siendo tachadas de controladoras. Y las menos que optan por la no vuelta a la oficina están generando suspicacias debido a la escasez de inversión para hacer del trabajo en casa, verdadero teletrabajo.

La realidad es que ahora todos están cabreados como monas, y la mayoría de las compañías no saben si lo que están haciendo es lo correcto o va a ser contraproducente. Vale, no cuestiono el modelo de comunicación interna cercano y humano desarrollado durante la pandemia, pero tal vez si se hubiera apostado también un poco por educar en responsabilidad y compromiso, y en articular mecanismos de gestión y productividad, igual ahora el nivel de enfado sería menor y el de ánimo de resolución mayor. Lamentablemente me temo que cuanto más nos acerquemos al curioso y desafortunado concepto de “inmunidad de rebaño” , más retomaremos la anterior realidad.

A modo de cierre, creo que hay varias cosas fundamentales que visto lo visto e independientemente de si la vuelta a las oficinas es total, parcial o anecdótica, las empresas deberían de hacer de cara a replantear su estrategia de comunicación interna, y soy breve. Lo primero y fundamental, tomar el pulso real de la compañía, del mercado, de los empleados. Por su puesto, revisar su relato corporativo para ver si se adapta a la nueva realidad social y económica, y verificar que la política de RSE se ajusta a ese nuevo relato. Formar en competencias y habilidades a los líderes y sus equipos para prepararlos ante los nuevos retos. Revisar todo el proceso de comunicación para evitar tanto el exceso de ruido como el consiguiente silencio. Y por supuesto, apostar por una transformación digital en rrhh real, posible y duradera. Pero bueno, cambio y corto que me voy de tiempo. No sé qué nos deparará el nuevo año, aunque lo único que deseo es que Nostradamus se equivoque y no nos invadan los zombies. Y como veo que al final sí me ha salido un post de deseos y tendencias, el año que viene por estas fechas veremos si se han cumplido, incluyendo lo de la pandemia zombie, por supuesto…

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?

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