DESDE LA AGENCIA

LXXXI | NAVIDADES Y LA ETERNA DUDA ENTRE TURRÓN DURO Y BLANDO

José Manuel Hernando

Director Creativo Ejecutivo Aleggría Comunicación

Llega la navidad, con sabor de mazapán, de turrón de mieles y de pan. Y aunque últimamente está muy de moda manifestar públicamente tu desacuerdo o desavenencia hacia esta festividad, lo cierto es que es un momento óptimo para cristalizar todo tipo de propósitos personales y laborales. Aquí recopilo una serie de iniciativas de comunicación interna que hemos propuesto o desarrollado desde la agencia para aprovechar tan señaladas fechas y hacer cosas, cositas o cosonas.

Las modas son así, alguien dice que celebrar carnaval o Halloween es cool, y todos se lanzan a disfrazarse con la fiebre del converso. Con las navidades pasa lo mismo pero al contrario. Más allá de la motivación religiosa que no es el tema de debate, la navidad siempre ha sido un momento de felicidad, diversión o excesos, dependiendo del momento de la vida que te pille. El hastío con que se habla de las celebraciones familiares o de la feria consumista en que se ha convertido esto, tiene mucho que ver con el mercantilismo y automatismo que desde los departamentos de marketing se imprime a cualquier cosa susceptible de generar ingresos.

El pasado post hablábamos del black Friday y de cómo son las propias marcas las que lo han desnaturalizado y prostituido hasta hacerle perder su esencia y convertirlo en un día más o menos. Desde hace años la navidad parece seguir el mismo camino, y todos los años decimos participar de ella por puro compromiso. Pero ahí estamos en la fiesta de empresa dándolo todo sobre la pista, o poniéndonos une peluca de drag queen en la plaza mayor. Y es que a pesar de lo que parezca, las navidades siguen siendo un momento óptimo para que las empresas desarrollen acciones de beneficios sociales, engagement o simplemente de reconocimiento a un año de esfuerzo. Aquí hablamos de algunas.

navidad en la empresa

Foto Original:

Cartel película “Feliz Navidad Mister Lawrence”

1983

Nagisa Öshima

CENA DE NAVIDAD

Es un clásico que parece difícil eliminar, porque se ha convertido en un derecho adquirido. Aunque lo normal es negociar un precio con un restaurante y que tras el discurso del presi dejar que la gente coma hasta saciarse, es poco efectivo, pues casi todo el mundo va por compromiso. Lo que realmente mueve a la gente es hacer cosas divertidas y trabajadas, por ejemplo, una fiesta temática. Hay que extractar algo que ha pasado en el año para definir la temática, pero debe ser algo que fomente la participación; disfraces, karaoke, actuaciones… Otra opción que cada vez está más de moda es hacer un coctel con food trucks o córners, en un entorno de fiesta musical al aire libre o cubierto con concierto. Un éxito garantizado…

CESTA DE NAVIDAD

Curiosamente es un tema que vuelve, pero de forma moderada. La crisis hizo que se prescindiera o se mermara este regalo en especies, pero muchas empresas están volviendo a ello para demostrar gratitud por el año que se cierra y el que se abre. Lo que no han cambiado han sido la temática, cesta de navidad con alimentos, pero ahora se mira más la calidad que la cantidad de los artículos. Un mínima inversión para la empresa con una alto retorno emocional.

FIESTA SOLIDARIA

Cada vez más las empresas prestan más atención a la RSC, y en estas fechas parece un momento oportuno para demostrarlo. Varias compañías organizan eventos navideños con carácter solidario para involucrar a las personas en acciones solidarias. Hablamos de por ejemplo organizar una comida o cena de navidad donde los asistentes aportan una pequeña cuota destinada a un fin social, y la compañía paga la cena y la complementa. Este evento es un momento ideal para poner en valor el papel de los voluntarios, además de contando con su desinteresada participación para la organización, aprovechando para reconocer su labor o captar nuevos voluntarios.

CHRISTMA HIJOS EMPLEADOS

Un clásico. Convocar a los empleados para que sus hijos hagan un dibujo con motivos navideños en el que con mayor o menor gracia integren la marca, y convertirlo en felicitación navideña. Está un poco visto, pero darle una dimensión más exhibitoria en una exposición donde se inviten a todos para que vean y voten, puede darle un poco de frescura.

VIDEO COLABORATIVO

Diversión en estado puro. Hablábamos hace unos posts de modas como el lipdub, o el Mannequin challenge que lo explotaron para felicitaciones navideñas de empresas hasta la saciedad. Ahora vuelve un formato que no es nuevo pero que sigue siendo igual de efectivo. Consiste en algo tan básico como elegir una canción navideña y dejar que la gente se grabe cantándola o bailándola disfrazados. Con los clips que envíen se hace un montaje y la felicitación sale sola. Muy práctico para multinacionales.

RECONOCIMIENTO TRABAJO

El año cierra y abre y por ello, es un momento ideal para reconocer. Puede ser la conclusión de un programa de reconocimiento, dar la enhorabuena a las nuevas incorporaciones o despedir a los que se jubilan. Se puede aprovechar la copa o la cena de navidad, o ser un aperitivo de departamento. Se le puede dar todo el nivel de oficialidad u oficiosidad que se quiera, pero es un gran momento para reconocer, felicitar y festejar lo mejor y a los mejores del año…

SORTEO/SUBASTA REGALOS

En la época de bonanza, no la serie sino el momento, lo normal era que los superiores recibieran cientos de regalos por estas fechas, ante la recriminante mirada de sus inferiores. Para evitarlo, el tráfico de regalos se desvió a los hogares de los directivos, lo cual quedaba peor porque se tildaban de sobornos encubiertos. Para evitar la rabia, mataron el perro comunicando la donación del importe de regalos a causas humanitarias, cosa que me consta, no hizo ninguna gracia a más de uno. Luego vino la crisis y las políticas de restricción que redujeron la calidad y cantidad de regalos. Las políticas de transparencia posteriores no frenaron esta tendencia, pero consiguieron que algún que otro directivo de forma voluntaria o voluntariosa, lo cediesen para subastar entre sus empleados. Entre medias de todos estos momentos, yo para dar ejemplo organicé una subasta benéfica de los regalos donando el importe conseguido a un comedor social. Curiosamente muy pocos directivos se sumaron a la iniciativa, una curiosa forma de mostrar desde arriba eso que llaman “espíritu navideño”.

LOTERIA NAVIDAD

Otro clásico, la lotería de navidad. Si hay algo en el que se una todo el mundo coincide es en el deseo comprar el mismo número, no vaya a ser que toque… El hacer de ello un evento, pequeño pero evento, es algo posible. Uno de los clientes para los que trabajamos anuncia a bombo y platillo el día y la hora en el que aparecerá el “lotero rockero” en sus instalaciones para que todos bajen a comprarle lotería. Otros lo adjuntan a la felicitación navideña navideña como regalo de la empresa o del director del departamento. En la agencia donde trabajo compramos un décimo todos los años para donar el importe íntegro a una asociación de ayuda del cáncer juvenil, si nos toca. Las posibilidades son múltiples…

TEAM BUILDING NAVIDEÑO

Y para terminar, una tendencia que está pegando fuerte en los últimos años, el hacer una escapada de uno o dos días para hacer una actividad festivo-lúdica en equipo. Es como un evento pero sin la parte aburrida. Se convoca a toda la plantilla normalmente sin que conozcan el destino, pero con unas instrucciones del tipo de equipaje que van a llevar. Se les conduce hasta el punto de destino secreto y allí se organiza una actividad de teambuilding que puede variar desde un escape room en mansión, a una excursión en caballo o en todo terreno. Por supuesto todo aderezado de comidas, fiesta y sorpresas variadas. Es una opción un poco cara pero sin duda, inolvidable.

Sea como fuere, yo  creo que estas festividades aunque todos podamos asociarlas con mayor o menor razón a conceptos desaconsejables o recuerdos desagradables, es como preferir turrón duro o blando. Yo prefiero el blando, porque me parece un buen momento para cerrar y abrir año, para plantear y cumplir nuevos retos, para ver a gente que no ves en el año y que no verás hasta el próximo, para comer cosas que solo te atreves en estas fechas, para perder un poco la cabeza, para pensar en lo que has hecho y en todo lo que te queda todavía por hacer, para regalar y ser regalado. El duro es duro y el blando, es mejor para la mente y para el organismo. O por lo menos eso pienso yo. Y tú, eres de duro o de blando?  : )

Porque esto es misterhello y estamos para eso, para hablar de comunicación interna de una forma diferente.¿Hablamos?